DE CÓMO LAS TELENOVELAS TRANSMITEN LO FEMENINO: UN ESTUDIO ETNOGRÁFICO DE LA NOVELA CAÑAVERAL DE PASIONES .

 

Cristina Villarruel*

 

Introducción

En este documento(1) se examina la manera en que las telenovelas transmiten valores y estereotipos en torno a algunos roles de género. En particular, se ofrece un análisis etnográfico de la telenovela Cañaveral de pasiones, melodrama que fue transmitido por Televisa en el año de 1996. En el trabajo exponemos sólo la forma en que se desarrolló la investigación y parte de los resultados obtenidos.

 

 

Planteamientos preliminares

 

La televisión es una institución que transmite una diversidad de significados a través de la infraestructura programática que posee. La diversidad de programas le permite diversificar y complejizar su impacto social. Así, hay programas que refuerzan afinidades, gustos, identificaciones, otros que alientan la predilección por determinada actividad deportiva, otros más que promueven el gusto por ciertas actividades culturales, como los programas musicales, y otros valores relacionados con la vida cotidiana, como serían las telenovelas.

A través de esta programación se reproducen dramas de la vida diaria cuya trama suele transmitir estereotipos que ayudan tanto al cambio como a la permanencia de roles y actitudes en los miembros de la familia.

Conforme a esta premisa, consideramos que las telenovelas no sólo refuerzan roles de género en los miembros de la familia, sino también cambios en la feminidad y masculinidad.

 

 

El trabajo de campo

 

La telenovela Cañaveral de pasiones no fue elegida al azar. Su elección se decidió a partir de la información que arrojó un cuestionario aplicado a las alumnas del 1o. "B" del turno matutino de la escuela Secundaria núm. 7 para Señoritas, con sede en el Sector Hidalgo de la ciudad de Guadalajara. Este instrumento tuvo como objetivo detectar cuáles programas de televisión son preferidos por las estudiantes de ese nivel escolar.

La información reveló que, de las 51 alumnas encuestadas, el promedio de horas de exposición a la televisión es de 37.4 horas por semana. El genero más visto fue el de las telenovelas del momento: Cañaveral de pasiones, Confidente de secundaria y Marisol, teniendo mayor preferencia por la primera.

Aclarado el origen de su elección, pasamos a describir el desarrollo de la investigación

 

 

Descripción de los registros y observaciones

 

El número de registros representa cerca de la mitad de los capítulos de la trama global de la telenovela. Su configuración y delimitación la hicimos a partir de los diálogos que establecen los personajes, es decir: cada cambio de escena y de participantes lo consideramos como punto de cierre. Así, practicamos 286 registros, cantidad que sirvió de materia prima para iniciar el análisis de las manifestaciones, valores y estereotipos mas recurrentes en la telenovela Cañaveral de pasiones.

Enseguida mostramos algunos ejemplos de los registros realizados:

 

La descripción etnográfica inicia cuando el padre Refugio sorprende a Mireya y a Juan de Dios besándose en el campo, bajo un árbol, en los cañaverales de Fausto Santos, donde trabaja Juan de Dios, y hasta donde ha ido a buscarlo Mireya; el padre se lleva la mano a la boca en actitud pensativa. Se separan; Mireya está vestida con falda amplia, que va desde la cadera, dejando el ombligo descubierto y blusa tipo "top" con un escote muy pronunciado que deja descubierto prácticamente todo el busto. Mireya pregunta:

Mireya: —¿Me acompañas a mi trabajo?

J. de D. —Claro que sí. Sse van sonrientes los dos; el padre Cuco se aleja).

 

En el jardín de su casa, Julia, vestida con falda larga, amplia y blusa camisera desabrochada al frente y amarrada por las puntas bajo el busto, platica con Mireya. Ésta viste falda a la cadera, larga y amplia, y blusa tipo olán muy escotada.

Mireya: —¡No tuve más remedio! ¡Me encontró con Juan de Dios! ¡Tuve que decirle la verdad!

Julia: —¡Ay, no me vengas con tus explicaciones de siempre, Mireya! Yo sé que lo hiciste para asegurar tu relación con Juan de Dios. ¡Claro! Para que yo volviera con Pablo y entonces Juan de Dios no dudara de su decisión de andar contigo.

Mireya: —¡Estás equivocada, Julia!

Julia: —¡Claro que no! ¡No tienes ni idea de lo que provocaste, Mireya! Pero de todas maneras no voy a volver con Pablo, te lo digo! ¡Y ahora sí, Josefina Montero se va ensañar con mi papá!

Mireya: —¿Y qué querías que le dijera a Pablo, cuando me preguntó por qué Juan de Dios y yo nos estábamos besando, eh? ¿Cómo querías que le explicara que no era cierto que él andaba contigo?

Julia: —¡No sé, no sé! Se te hubiera ocurrido algo y le hubieras dicho otra cosa... menos hablar del trato que yo hice con doña Josefina.

Mireya: —Pues de nada hubiera servido... de todas maneras se iba a enterar un día... ¡si tú misma lo dijiste!

Julia: —(gritando) ¡Bueno, a ti qué te importa!... ¡En todo caso, ese asunto me tocaba tratarlo a mí, no a ti! ¡ Por tu culpa una vez más se complicó todo! (Sale).

 

Ya con los registros en mano, procedimos a ubicar aquellos aspectos más representativos de actitudes, formas de ser y/o apreciaciones relacionadas con los roles de género. En un primer momento, clasificamos estas observaciones a partir de las actividades de género que desarrollan los personajes de dicha telenovela. Sin embargo, al observar las relaciones que aparecen con mayor frecuencia, vimos que éstas aparecen fundamentalmente en interacción con otras, es decir, los roles de género no se dan aislados, de suerte que ello nos llevó a establecer categorías más amplias que no excluyen a éstos. Estas categorías aluden a las relaciones que establecen los sujetos con el entorno inmediato como la familia, el trabajo y los grupos de pares.

 

 

Análisis de las observaciones

 

Al revisar las observaciones, encontramos que éstas guardan afinidades y semejanzas, por lo que decidimos agruparlas en tipologías que denominamos categorías. Estas categorías son: formas de vestir, relaciones de pareja, relaciones familiares, rol de personaje y actividades individuales. En las mujeres, como veremos enseguida, la forma de vestir agrupa a las manifestaciones más frecuentes. En cambio, en los hombres, las relaciones familiares y el rol de personaje suelen ser más recurrentes.

 

 

Observaciones femeninas

 

Al examinar de manera general la frecuencia de las observaciones femeninas, encontramos que la forma de vestir representa el 56.2% del total, las relaciones de pareja un 17.5%, las relaciones familiares 15.8% y las actividades individuales un 10.5%.

La distribución de estas observaciones muestra que la forma de vestir es más constante y permanente a lo largo de la telenovela; es una expresión aparentemente pasiva que coexiste con otras más dinámicas que involucran la interacción con los otros y las otras.

Enseguida pasamos a analizar cada una en particular.

 

 

Forma de vestir de las mujeres

 

En la categoría forma de vestir, encontramos que las mujeres jóvenes usan principalmente tres tipos de vestuarios: falda larga a la cadera y blusa tipo olán muy escotada, falda corta y blusa que deja al descubierto parte del busto y la cintura y, minifalda y blusa tipo brassiere. Estos tres estilos de vestir aparecen en cerca del 95% de las observaciones relacionadas con esta categoría.

¿Qué nos dice esto? Algunos autores dicen que la forma de vestir se relaciona mucho con las concepciones sociales que tienen los individuos sobre el uso del cuerpo humano. En el caso de las mujeres, la forma de cubrir el cuerpo alude desde a visiones que postulan el encubrimiento de su anatomía hasta a otras que plantean la exhibición plena de su belleza física. Se dice también que la vestimenta proyecta la forma como una mujer se identifica con su rol de género. En relación con esto último, las feministas dicen que estas manifestaciones describen a mujeres subyugadas por un rol femenino tradicional, donde la forma de vestir se articula con su físico para proyectar una imagen de sensualidad ante los hombres, es decir, su actitud se relaciona con un estereotipo mujer-objeto sexual.

 

 

Relaciones de pareja

 

En la categoría de relaciones de pareja, aparecen con mayor frecuencia actitudes como el no aceptar a otro hombre si la mujer está embarazada, asumir la responsabilidad del embarazo si esto sucede al margen de una situación socialmente legalizada, encubrirlo y ocultar la relación cuando ésta es ilegal ante la sociedad.

Enseguida están las iniciativas que toman las mujeres para cortejar y seducir a los hombres: nueve de las 32 observaciones se ubican en este rubro.

Con una frecuencia menor, cuatro de 32, encontramos las actitudes que asumen las mujeres para conservar a su pareja, como el llanto y las disculpas.

También localizamos observaciones diversas que se relacionan más con la trama de la telenovela, como los conflictos vinculados con sucesos violentos.

Estas observaciones muestran cómo las mujeres desarrollan roles de pareja dominados fuertemente por valores éticos que tienen como base el respeto al otro, al hombre, y a las instituciones como el matrimonio y la iglesia. Igualmente revelan la existencia de otros valores: los frutos de la relación y sus consecuencias son responsabilidad de las mujeres; y si la concepción sucede fuera de la legalidad, éstas tienen que cargar con la culpabilidad, ocultando su embarazo a los ojos de la sociedad

Esta carga de valores coexiste con actitudes de pareja que muestran a las mujeres asediando a los hombres. Así, éstas aparecen tomando la iniciativa para relacionarse con los hombres, actúan como objeto seductor y después, una vez ocurrida alguna consecuencia no deseada, actúan conforme a un cuerpo de prescripciones morales.

 

 

Relaciones familiares

 

En esta categoría agrupamos las observaciones hechas sobre relaciones entre la madre y los hijos, entre el padre y los hijos y entre los propios hermanos. En cuanto a la relación madre-hijos, Julia encarna a la joven de nobles sentimientos, capaz de perdonar y olvidar agravios en aras de conservar a la familia unida, en contraste con las reacciones violentas de Dinora, la madrastra, quien da rienda suelta al odio y los celos que siente por su hijastra y es capaz de todos los excesos, como recurrir al alcohol, a las pastillas, a la infidelidad, y de llorar y humillarse ante su pareja con tal de no perderlo, y que termina por asesinarlo. Hilda es la mujer engañada y abandonada por el esposo, incapaz de sacar a delante a sus hijos sin su ayuda; se opone en principio a las relaciones de su hija con Guillermo, pero ante la rebeldía de Leticia, termina aceptándolo. Josefina es la madre impositiva y dominante que finalmente pierde el control sobre Pablo, quien se revela y enfrenta a su madre innumerables veces a lo largo de la trama, discutiendo a gritos y en alguna ocasión llegando a las bofetadas.

En la relación hijas-padres, destacan Mireya que se revela ante su abuela y hace siempre su voluntad, y Gina, quien encarna a la niña citadina libre de prejuicios e irrespetuosa y altanera con su padre y su tía Josefina. Remedios, por su parte, es la abuela que se preocupa por su nieta, que es prudente, que la reprende o aconseja, pero que la deja en libertad para que haga o deshaga.

En la relación entre hermanos, Leticia y Enrique tienen una relación estable, aunque ella muestra momentos de desatino cuando se liga sentimentalmente a Guillermo. Sin embargo, muestran actitudes más maduras, ya que se preocupan por la separación de sus padres y tratan de ayudarlos para que se reconcilien. No es así en el caso de Gina y Guillermo, huérfanos de madre, quienes llevan una relación pésima: Gina trata de quitarse de encima a su hermano, y éste , por su parte, se burla de todo y de todos.

 

 

Actividades femeninas

 

En la categoría de roles femeninos, agrupamos las observaciones en posiciones, estados de animo, actitudes individuales, relaciones de mujeres y en rol de personaje. En la subcategoría de "posiciones," aparece Julia con su particular forma de sentarse (subiéndose a los muebles por la parte de atrás, sentándose en el respaldo, pisando encima de los asientos, cruzando la pierna como escuadra y tomándose el tobillo como hacen los hombres), adoptando con ello posiciones un tanto masculinas o faltas de refinamiento. "Estados de ánimo," en donde aparece Dinora tomando pastillas y alcohol y destrozando objetos; Julia, quien se exalta pero sin llegar a la violencia y quien aparece también llorando la muerte de su padre, y Gina, quien se desespera y se pone nerviosa ante la ausencia de Pablo el día de su boda. Algunas "actitudes individuales," como por ejemplo, el que Julia cumpla con sus compromisos, Mireya quien aparece como indiscreta y descuidada en su trabajo, y Prudencia, quien no se desespera por no estar casada. En "relaciones entre mujeres", anotamos solamente tres: Remedios y Julia pidiendo y reclamando a Mireya su indiscreción, y Julia enfrentando con entereza a Josefina. Por último, en "rol de personaje" aparece Gina, a quien no le agrada que su boda no tenga lucimiento social, y Remedios, aconsejando a Pablo sobre su boda y contando a Fausto lo que sabe sobre la historia.

 

 

Observaciones masculinas

 

En las observaciones masculinas, las actividades más frecuentes se ubican en las categorías de relaciones familiares y en el rol de personaje; ambas representan el 87.8% del total; el 12.2% restante se localiza en las categorías de actividad masculina y relación con otras instituciones.

 

 

Relaciones familiares

 

En esta categoría agrupamos las observaciones en actitudes de los padres hacia los hijos, actitudes de los hijos hacia los padres y actitudes de convivencia de los progenitores.

En el conteo encontramos que las actitudes de los padres hacia los hijos representan alrededor del 60% del total de las observaciones concernientes a la categoría de relaciones familiares. Aquí los padres desarrollan actividades relacionadas con la protección y preocupación por los hijos principalmente, aunque también los reprenden y aconsejan, y defienden el honor de la familia.

Con respecto a las actitudes de los hijos con los padres, encontramos que éstas consisten fundamentalmente en reproches, oposición y falta de respeto a la autoridad paterna.

En las relaciones de los padres, antes de mencionar las actitudes que las caracterizan, conviene decir que a lo largo de la trama la imagen de la familia tradicional es sustituida por familias monoparentales, es decir, la familia compuesta por padres e hijos es sustituida por la presencia única del padre o de la madre y los hijos. Hecha la aclaración, pasamos a decir que las actitudes encontradas tienen que ver básicamente con dos parejas. En la primera, integrada por Fausto y Dinora, el hombre aparece como un tipo vacilante que en la noche decide una cosa y al día siguiente cambia de parecer. Dinora, por su parte, es una mujer que aparece continuamente tomando alcohol y pastillas y que no se detiene para tener relaciones con otros hombres. Su relación es muy inestable: un día se pelean y otro se reconcilian.

En la segunda, integrada por el médico del pueblo y su esposa, también la relación es más estable, aunque durante algunos meses viven separados debido a la infidelidad del esposo. En los registros realizados, el médico aparece como un tipo sereno y sensato, mientras la mujer se manifiesta como nerviosa e insegura. En esta relación el hombre aparece reclamándole a su esposa el descuido que tiene en torno a la vida que llevan sus hijos.

Estas manifestaciones de las relaciones entre los miembros de una familia, proyectan imágenes diversas según sea la estructura de la familia. Así, por ejemplo, en donde no aparece la figura de la madre en la crianza de los hijos, éstos se desenvuelven con menos respeto a lo instituido y su comportamiento suele llegar a situaciones delictivas, como es el caso de Guillermo, cuya conducta lo conduce a la cárcel. En cambio, en aquéllas donde si está la madre presente, los hijos no son tan irrespetuosos y se preocupan por la armonía de la familia. Estas relaciones transmiten sutilmente roles genéricos en torno a la crianza de los hijos: quien carga con la responsabilidad de la educación y formación de los hijos es la madre, mientras la figura del padre sólo aparece cuando ese rol ‘no funciona adecuadamente’.Cabe mencionar que no encontramos observaciones relacionadas con aspectos relativos a la formación de los hijos; más bien aparecen interacciones relacionadas con momentos conflictivos donde el padre manifiesta su preocupación por lo que sucede con sus hijos y éstos, a su vez, expresan su malestar a través de reproches y cuestionamientos a la autoridad paterna.

 

 

Rol de personaje

 

Esta categoría la incluimos porque es muy visible la presencia de personajes que representan y proyectan actitudes que se identifican más con figuras sociales preestablecidas desde la trama que con la construcción de roles genéricos específicos. En esta situación ubicamos al padre Refugio y a Guillermo.

En el caso del sacerdote, sus roles se relacionan con la intervención continua en la vida familiar y en las relaciones de pareja. Él aconseja, reconforta y amonesta tanto a hombres como a mujeres e interviene en su vida sentimental y familiar. Así, aprueba y desaprueba las relaciones de parejas, recurriendo, en caso de que no obedezcan sus consejos, a negar los servicios religiosos.

Guillermo, por su parte, se mofa de los infortunios de su propia familia, abusa de la ingenuidad de las mujeres, es interesado por las cosas materiales y capaz de recurrir a acciones delictivas con tal de conseguir lo que quiere.

Las actitudes de estos dos individuos aparecen más afines al rol de personaje: mientras Guillermo encarna la irreverencia total, el desapego a las tradiciones, y es el fuereño que viene a alterar el orden social del poblado, el sacerdote representa la figura del vigilante del orden moral y de las instituciones como el matrimonio y la familia. Dicho así, pareciera que los roles de ambos tienen poco que ver con la construcción de roles genéricos. Sin embargo, si observamos la trascendencia social que tiene la figura que representan en el conjunto de relaciones que se entretejen en la trama de la telenovela, veremos que el comportamiento de Guillermo tiene menor relevancia que el del sacerdote en la vida social del poblado. Así, al calor de su peso moral y social, observamos que los roles del sacerdote están encaminados a fortalecer el respeto al matrimonio y la familia y, en particular, las actitudes que mantienen a éstos en pie. Estos hechos, aunque aparecen firmemente configurados por el rol de personaje asignado desde la trama de la telenovela, inciden indirectamente en la reproducción de roles familiares y de género.

 Nota

 1. Este trabajo forma parte de mi proyecto de tesis para obtener el grado en la Maestría en Ciencias de la Educación del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (isidm).

 


* Cristina Villarruel:


 

 

Artículo publicado en la revista Educar

Número 7 Género y Educación

http://www.jalisco.gob.mx/srias/educacion/consulta/educar/dirrseed.html