PROCESOS DE INVESTIGACIÓN NO SEXISTA. APROXIMACIÓN A LA VIGILANCIA CONCEPTUAL-EMPÍRICA: ¿ SÍ O NO ? .

 

Marta Leticia Villaseñor García* y Dora Inés Munévar Munévar**

 

Las acciones políticas de las mujeres son diversas y tienen desarrollos diferentes que establecen pautas distintas entre norte-sur. Entre las mujeres, como clase de personas según el sexo, existe creciente interés por desentrañar las opresiones y las subordinaciones que comparten pese a las diferencias de clase, etnia, cultura, edad u opción sexual. Están conscientes de que conocer su propia situación ha de traducirse en la adopción de medidas encaminadas a realizar la tan anhelada igualdad respecto de los varones. Ésta ha sido una de las metas de la Plataforma de Acción suscrita en Pekín (Cap. II, núm. 27).

 

En este contexto, discutir los efectos de posturas conceptuales subyacentes en aquellos roles sociales asignados según el sexo, pone en evidencia que "cuando se aborda el sexismo, o la discriminación basada en el sexo, se enfrentan situaciones de negación o de ceguera, que no aparecen en otros campos sociales incluidos los de investigación"(Lamas, 1996 p.14).

Una forma de confrontar las desafortunadas consecuencias que de ellas se derivan es, precisamente, mediante procesos investigativos que entren en la órbita del no-sexismo. No hemos de olvidar que al mismo tiempo que existe igualdad en cuanto a derechos y oportunidades desde un punto de vista formal, también se dan ciertos mecanismos subyacentes que limitan las posibilidades reales de las mujeres para alcanzarlos (1). Cabe preguntarse ¿se relacionan las investigaciones no sexistas con las feministas?. Una respuesta sosegada nos hace pensar que, aunque por largo tiempo han sido consideradas equivalentes, hoy es posible trazar las fronteras manteniendo sus fuertes interacciones. Veamos sus características. De una parte, todo asunto relacionado con las mujeres, los varones o el género, que lleve en sí mismo un compromiso para mejorar la situación de las mujeres, constituye un objeto de análisis en el amplio espectro de la investigación feminista. Una de sus tareas vitales es la de desarrollar medios aptos para identificar y superar el sexismo en los procesos de investigación. Por otra parte, la adopción de criterios no sexistas para diseñar y realizar tales procesos puede recaer sobre cualquier objeto de estudio sin importar el campo de conocimiento en el que se inscriba, sea de las ciencias sociales o de las ciencias naturales. Para promover el control de sesgos sexistas se usar instrumentos desarrollados por la investigación feminista contribuyendo, de este modo, a su renovación.

La producción intelectual desde estas perspectivas nos obliga a tener en cuenta las múltiples tendencias conceptuales y empíricas existentes. Llaman nuestra atención cinco ejes de interés para el análisis de la creación y la difusión del conocimiento. Detengámonos en algunas de sus particularidades y fijémonos en sus rasgos comunes.

 

1. Métodos específicos. Son un conjunto de prácticas sobre cómo hacer la investigación; se apoyan en la previa definición de lo apropiado e inapropiado; de las ventajas y desventajas; de lo cualitativo y lo cuantitativo.

2. Cuestiones metodológicas. Se extienden a toda clase de orientaciones teóricas subyacentes en la definición de métodos ajustados a prescripciones o a descripciones.

3. Cuestiones epistemológicas. Identifican serios escollos positivistas y avalan formas de conocer más subjetivas que sustentan la imposibilidad/indeseabilidad de la objetividad como meta última de investigación. A cambio sostienen la necesidad de reflexionar sobre las relaciones entre quien conoce y lo que se conoce, entre quién investiga y sobre a quién se investiga. La transcendencia de la dinámica relacional que entre ellos se teje es central en esta perspectiva.

4. Ontología feminista. Asumida explícitamente o apenas formulada, trae conceptos a debate, por ejemplo, el de mujer en tanto que categoría analítica indiferenciada que no representa a las mujeres.

5. Alternativas no-sexistas. Buscan examinar los métodos existentes sin postular que sean necesarias nuevas ontologías.

 

Ahora bien, ¿cómo se define el sexismo? ¿Cómo se expresa? (2) Por lo pronto, con estas preguntas se evocan diferentes ideas que contribuyen a configurar sus principales exteriorizaciones públicas: El sentido: si se trata de fijar y enunciar con exactitud y claridad la significación de una palabra; El sujeto: si busca delimitar o explicar la naturaleza de una persona o cosa;

La acción: orientada a decidir por la autoridad legítima en un punto dudoso, de dogma, de disciplina; y,

El fin: para concluir una obra hasta en los menores detalles.

 

Así apuntaremos hacia la identificación de juicios sexistas pautados por relaciones sociales asimétricas entre mujeres y hombres, las cuales también se proyectan en el ámbito de los procesos de investigación. La tarea es descubrir las diferentes formas que adopta esta identificación y reconocer la existencia de soluciones para cada una de ellas. ¿De dónde provienen las mencionadas asimetrías?. Cuestión compleja que admite varias explicaciones que de suyo se interrelacionan:

 

 

Todos estos sesgos pueden ocurrir en cualquier componente del proceso de investigación, incluyendo el lenguaje y los conceptos empleados. Esta posición se agudiza frente a la interpretación de conjuntos de datos empíricos. Aunque se presenten desagregados según el sexo, sostenemos que apenas se hace con una visión restringida, la que se traduce en tergiversaciones y subestimaciones de registros, al ser confrontados con realidades concretas pues una pluralidad acrítica podría inducir a que se realicen estudios donde supuestamente se estaría tomando en cuenta el género, la clase, la raza ."pero como atributos individuales y no como procesos sociales"(2). ¿Cuáles son sus características en los procesos de investigación?. ¿Cómo podemos controlarlos?. Todos estos sesgos pueden presentarse en cualquier fase del proceso de investigativo. El lenguaje revela fundamentos ideológicos mientras que en los conceptos empleados subyacen argumentos teóricos. Examinemos cada tipo de sesgo ya señalado. Observamos que en forma separada pueden convertirse en una pregunta que sólo admita respuestas dicotómicas para indicar, ya la presencia -SI-, ya la ausencia -NO-, de un tipo particular de sexismo.

Proponemos aplicar con regularidad a todo proceso de investigación un cuestionario de esta índole. En siete puntos sintetizamos los aspectos centrales aclarando que, de ninguna manera, se ha de reducir meramente a avalar la incorporación indistinta de sustituciones léxicas, o a propiciar cambios estrictamente gramaticales.

 

Uno: ¿Los títulos expresan sexismo?

Dos: ¿El autor/la autora usa lenguaje sexista?

Tres: ¿Subyacen en los conceptos empleados criterios sexistas?

Cuatro: ¿Está el sexismo presente en el diseño de investigación?

Cinco: ¿Subsiste el sexismo en los métodos utilizados?

Seis: ¿La interpretación de los datos evidencia el sexismo?

Siete: ¿Hay argumentos sexistas en la evaluación o en las recomendaciones derivadas del estudio?

 

Si bien la enumeración anterior sólo parece representar un instrumento rudimentario, con su uso sistemático contribuiremos a controlar la presencia del sexismo y a definir criterios útiles y reales para su erradicación. Hemos de empezar con nuestros propios proyectos. También podremos retomar los ya realizados. Examinaremos los de las autoras y autores. El esfuerzo mancomunado a partir de simples sí es y no es lo evaluaremos en el corto plazo.

Con esta perspectiva, afianzaremos prácticas sociales para resituar distintas significaciones suscitadas con ocasión de reconocer que en el mundo vivimos mujeres y varones. La manera individual y colectiva, deliberada o inconsciente, que en principio obedece a las costumbres y a la tradición mantenidas con los usos sexistas del lenguaje, trasladada al plano del debate político transitará por vías firmes para su derribo, con la participación consciente de hombres y mujeres desde la infancia hasta la madurez, pues, en tanto que son producto cultural, su transformación es urgente.

 

¿Es sustancial adoptar esta perspectiva?. Como se ha señalado, una de las tendencias en la investigación ha sido, y sigue siendo, el intento reiterado para identificar y superar el sexismo de sus postulados. La importancia de adoptar un enfoque no sexista se muestra en la tabla 1. El empuje proviene de las necesidades sociales de las mujeres. Sin el menor riesgo de incurrir en actitudes que bien podrían ser entendidas como mero producto de nuestras propias aprehensiones o simples indicadores de apologías de género, invitamos a que lo hagan espontáneamente y sin apuro.

 

Tabla 1

Adaptación del resumen de un informe sobre violencia.

(Eichler, 1997 p.21)(3)

Versión sexista

(Interpretación menos sexista)

{Investigación no sexista}

Una de cada 10 personas fue víctima de un acto o una amenaza de violencia durante 1980; una de cada 12 lo fue en 1988. Casi la mitad (46%) de las víctimas había tenido al menos dos de tales experiencias en 1980; en 1988, la proporción fue del 45%. La víctima: hombre joven y soltero.

[La situación más obvia que observamos al examinar las estadísticas sobre violencia es su generización. Los hombres víctimas son más numerosos que las mujeres, pero esta diferencia ha disminuido entre 1980 y 1988. En 1980, el 58% de todas las víctimas fueron hombres y el 42% mujeres; en 1988, el 53% fueron hombres y el 47% mujeres. La víctima masculina típica experimentó la violencia en la calle, la víctima femenina típica la sufrió en su propio hogar por parte de un miembro de su familia]

{Diseño del estudio e interpretación de hallazgos mediados por la sensibilidad al género. Algunos criterios que han de seguirse:-Indicar el sexo de quien agrede,-Analizar relaciones entre quien agrede, a quién se agrede,- Examinar factores contextuales,- Sexualizar actores sociales para interpretar acciones y adoptar soluciones}

 

 

 

 

En otras palabras, apremia la recontextualización de la igualdad entre los sexos, con la previa supresión de contenidos discriminantes (versión sexista) para asegurar la eliminación de paréntesis sombríos (no sexista) y la tachadura de términos asimétricos, dando enormes pasos hacia la readaptación semántica de dimensiones que hoy se encuentran entre corchetes (menos sexista). Dicha recontextualización comienza con los derechos y los deberes para con la alteridad, pues ellos constituyen un espacio teórico-metodológico apropiado para el debate.

La iniciativa es amplia e insiste en criterios de ajuste analítico y práctico para que, con prácticas que dispongan como última radio de contenidos conceptuales-empíricos apropiados, haya espacios semánticos adecuados que medien la obligada re-lectura de los procesos de investigación.

Por último, haciendo eco a lo dicho por Lamas, insistimos en que lo más importante es reconocer que una perspectiva de género impacta a mujeres y a hombres, y beneficia al conjunto de la sociedad, al levantar obstáculos y discriminaciones, al establecer condiciones más equitativas para la participación de la mitad de la sociedad y al relevar a los hombres de muchos supuestos de género que son también un peso y una injusticia (op.cit. p. 20).

 

 

Apéndice A. Títulos sexistas

Preguntas

Respuestas

Alternativas

 

No

 

Títulos sexistas

 

 

 

 

¿Evoca la idea de aplicabilidad a ambos sexos?

X

 

En cualquier caso el título o el contenido ha de cambiarse

¿En realidad es aplicable a ambos sexos?

X

 

 

¿Contiene algún concepto sexista?

X

 

 

¿Se expresa en lenguaje sexista?

X

 

 

 

 

 

 

 

Apéndice B. Lenguaje sexista

Preguntas

Respuestas

Alternativas

 

No

 

Lenguaje sexista

 

 

 

¿Los términos femenino o masculino se usan para propósitos genéricos?

X

 

Use términos sexuales específicos solamente para propósitos sexuales específicos

Cualquier término genérico ¿es empleado cuando en efecto el/la autor/a está hablando solamente de un sexo?

X

 

Use términos genéricos solamente para propósitos genéricos

¿Lo femenino y lo masculino en situaciones paralelas se describen con términos no paralelos?

X

 

Use términos paralelos

 

Cuando ambos sexos se mencionan juntos en frases particulares, ¿un sexo precede consistentemente al otro?

X

 

Alterne opciones

¿Están los dos sexos discutidos consistentemente en diferentes modos gramaticales?

X

 

Identifique modos activos y pasivos; incorpore los contrarios

 

 

 

 

 

Apéndice B. Lenguaje sexista

Preguntas

Respuestas

Alternativas

 

No

 

Conceptos sexistas

 

 

 

¿Predomina una única perspectiva?

X

 

Cambie contenidos o conceptos.

¿Se refiere a cualidades relacionales expresadas desde el punto de vista de un solo sexo?

X

 

Exprésselo desde la perspectiva de ambos, o defina pares de conceptos.

¿El concepto degrada a un sexo?

X

 

Reemplácelo con un concepto no degradante.

¿Olvida a un sexo?

X

 

Justifique.

¿Hay diferencias entre referentes teóricos y empíricos?

X

 

Cámbielos.

¿Se define sobre un atributo presente en ambos sexos pero se operacionaliza de tal modo que establece diferencias femenino/masculino?

X

 

Categorice en igualdad de circunstancias.

¿Se refiere a una situación o a una conducta existente en ambos sexos?

X

 

Cambie los conceptos para que expresen atributos humanos.

¿Corresponde a una división sexual que obedece a valores no justificados?

X

 

Reformule a fin de asignar valores iguales a lo masculino y a lo femenino.

¿Hay conceptos definidos sobre la noción de que ciertas conductas humanas o atributos son apropiadas para un sexo?

X

 

Cambie conceptos para que sean descriptivos y no prescriptivos.

¿Atribuye propiedades individuales, atributos o conductas a la familia?

X

 

Sustituya con vistas a identificar lo individual como tal.

 

 

 

 

 

Apéndice D. Sexismo en el diseño de investigación

Preguntas

Respuestas

Alternativas

 

No

 

Sexismo en el diseño de investigación

 

 

 

¿Tiene referentes androcéntricos? ¿Se puede evaluar sustituyendo 'mujer', 'niña' por términos genéricos tales como 'individuo', 'persona', 'paciente', 'infante'?

X

 

Explore la situación de las mujeres e incorpore, o delimite, lo que sea pertinente para cada sexo. Lo último no es apropiado en casos que necesariamente requieran datos para ambos.

¿Tiene referentes ginocéntricos?

X

 

Preste atención a los roles masculinos.

 

¿Los hombres son tratados consistentemente como actores. Sobre las mujeres recaen las acciones?

X

 

Explore el rol de las mujeres como actoras. Invierta la situación.

 

 

¿Las conductas masculinas se adoptan como la norma y las conductas femeninas como la desviación que necesita ser explicada?

 

X

 

Amplíe los fundamentos de la investigación, o establezca genuinas conductas no relacionadas sexualmente como norma. Esto último no es recomendable cuando lo analizado está sometido a fuertes diferenciaciones sexuales.

El fenómeno bajo análisis ¿afecta a ambos sexos?. ¿La literatura presta atención adecuada a los roles sexuales?. ¿Los estudios relacionados con roles familiares y reproducción, se detienen en los hombres? ¿Los demás estudios se preocupan de las mujeres?

X

 

Incluya el sexo excluido en el diseño. En aquellos campos de estudio de los que un sexo ha sido excluido sistemáticamente, su análisis puede ser apropiado.

¿A las personas se les pregunta lo mismo sin importar el sexo?

 

X

Téngalo en cuenta.

¿Se usan los mismos instrumentos de investigación para ambos?

 

X

Si no se justifica desarrolle los que sean aplicables a ambos sexos.

 

El uso de instrumentos distintos ¿obedece a diferencias entre los sexos?

X

 

Justifique detalladamente.

 

El instrumento de investigación ¿divide a los sexos en dos grupos pese a que sus características se superponen?

X

 

Desarrolle nuevos instrumentos que no dicotomicen estas características.

 

Las variables examinadas en el estudio ¿son relevantes para mujeres y hombres?

X

 

Corrija balances incluyendo aquellas que afecten al sexo infrarepresentado.

 

El sexo de quienes participan en la investigación ¿es reportado y controlado?

 

X

Reporte y controle donde sea posible y necesario. De lo contrario advierta los potenciales efectos sesgados y discútalos.

 

Cuando se hacen estudios con familias, ¿es posible que el objeto de análisis sea diferente entre sus miembros?

X

 

Usar la familia como la unidad más pequeña de análisis es inapropiado. Los actores individuales dentro de tal unidad necesitan ser identificados y situados separadamente para observar efectos diferentes. Puede exigir una revisión profunda del diseño.

 

¿Se hacen comparaciones implícitas o explícitas entre los sexos?. ¿Son comparados con grupos que equivalen en todas aquellas variables que influyen sobre los resultados de la investigación?

X

 

Cree grupos comparables. Si no es posible por razones prácticas, liste cuidadosamente y discuta las variables que diferencian a los dos grupos.

 

 

 

 

 

Apéndice E. Sexismo en los métodos

Preguntas

Respuestas

Alternativas

 

No

 

Sexismo en los métodos

 

 

 

 

El instrumento de investigación ¿ha sido validado con un sexo pero utilizado con ambos?

 

X

 

Opte por una de las dos aplicaciones.

La composición por sexo de la muestra ¿está debidamente reportada?

 

 

X

Téngalo en cuenta.

Las preguntas ¿usan lenguaje o conceptos sexistas?

 

X

 

Reemplace con otros no sexistas.

Las preguntas ¿toman a un sexo como norma del otro, restringiendo el rango de posibles respuestas?

 

X

 

Reformule teniendo en cuenta la amplitud teórica.

¿El método particular categoriza a hombres y mujeres en grupos discretos sobre la base de atributos que pueden encontrarse en ambos sexos?

 

X

 

Categorice siguiendo criterios no discretos.

Al preguntar opiniones a personas de un sexo acerca de personas del otro sexo (incluyendo formas indirectas, o información histórica) ¿se tratan como opiniones más que como hechos?

 

 

X

Reinterprete y limítese a apreciarlas en su verdadero sentido.

¿Se usan procedimientos de codificación idénticos para mujeres y hombres?

 

 

X

Téngalo en cuenta.

 

 

 

 

 

Apéndice F. Sexismo en la interpretación de datos

Preguntas

Respuestas

Alternativas

 

No

 

Sexismo en la interpretación de datos

 

X

Hágalo.

¿Se consideran explícitamente las implicaciones de los hallazgos para ambos sexos?

 

X

Hágalo

¿Se reconocen explícitamente los sesgos en la recolección de datos y se discuten sus implicaciones?

X

 

Describa y analice tales prácticas y bajo ninguna circunstancia deje de explicarla.

 

¿Hay alguna justificación de la subyugación femenina y la dominación masculina?. Se considera sólo un sexo pero se generalizan las conclusiones?

X

 

Limítese a lo estudiado o rediseñe la investigación.

Se obtiene información de ambos sexos?. Se analiza por sexo?. Se observan las diferencias entre ellos?

 

X

Hágalo

Las situaciones particulares tienen implicaciones diferentes para ambos sexos?. Se explícitan y se discuten?

?

 

X

Hágalo

Los roles sexuales (identidades sexuales) son vistos como normativamente apropiados

X

 

Reconozca su importancia social y su desarrollo histórico, pero aclare que ellos no son necesarios ni naturales ni normativamente deseables.

 

 

 

 

 

Apéndice G. Sexismo en evaluación y recomendaciones

Preguntas

Respuestas

Alternativas

 

No

 

Sexismo en evaluación y recomendaciones

 

 

 

 

¿Afectan a los dos sexos?. ¿Sus efectos son positivos para ambos?

X

 

Téngalo en cuenta.

¿Las mismas circunstancias se evalúan diferencialmente sobre la base sexual?

 

X

 

Reevalúe esta postura

¿Hay una división que corresponde a la división sexual para sustentar las recomendaciones diferenciadas?

X

 

Haga la división sexual visible y trate a los sexos en forma igualitaria.

 

 

 

 

Notas

 

1. Jónasdótir, 1993, pp.13-14. 2. Rendón, 1997, p.38.3. Cf. Heisekanen, M; K. Aromaa; H. Niemi; A. Ruusinen y R. Siren, Accidents and Violence 1988, Central Statistical Office of Finland, Helsinki 1991.

 

 

Bibliografía

 

Dalton, M., Mujeres, diosas y musas: Tejedoras de la memoria, PIEM/El Colegio de México, México: 1996.

Eichler, M. "Feminist Methodology", Current Sociology. Vol.45 (2):9-36, Abril 1997.

Evans, A. "Estadísticas", en Ostergaard (Coord.) Género y Desarrollo. Guía práctica. Dirección General de Desarrollo, Ministerio de Asuntos Sociales/Instituto de la Mujer. Comisión de las Comunidades Europeas, Bruselas, 1991, pp. 34-73.

González, N. "Aportes a la Formación de una Epistemología Jurídica desde la Perspectiva de Género", en Camacho, R. y Facio, A. (eds.), Sobre patriarcas, jerarcas, patrones y otros varones (Una mirada género sensitiva del derecho). Programa Mujer, Justicia y Género, ILANUD, San José de Costa Rica, 1993, pp.279-288.

-Jónasdóttir, A.G., El poder del amor. ¿Le importa el sexo a la democracia? Cátedra/Universitat de València/Instituto de la Mujer, Madrid, 1993.

-Lamas, M., "La perspectiva de género", La tarea, Monográfico Género y educación. No. 8, pp. 14-20, Guadalajara, México. enero-marzo 1996.

-Navas, M.C. "Conceptualización de género", en Camacho, R. y Facio, A. (eds.), Sobre patriarcas, jerarcas, patrones y otros varones (Una mirada género sensitiva del derecho), Programa Mujer, Justicia y Género, ILANUD,San José de Costa Rica,1993.

-Rendón, T., "El estudio de la mujer en la actividad económica. Avances, retrocesos y retos". Revista de Economía Ministerio de Economía y Hacienda, Monográfico Mujer y Economía, No. 760, pp. 31-42 Madrid, febrero 1997

-Saltzman, J. Equidad y Género. Una teoría integrada de estabilidad y cambio, Cátedra/Universitat de València/Instituto de la Mujer, Colección Feminismos, Madrid,1989-1992.

-Thomas, T., "¿Nos determina la naturaleza? ¿Nos condiciona la biología?, en F. Thomas (Coord.) Mujer, amor y violencia. Nuevas interpretaciones de antiguas realidades, Universidad Nacional, Bogotá, 1993.

 

La American Sociological Association (1980) publicó una guía para evitar el sexismo y el boletín oficial de la Canadian Sociology and Anthropology Association adoptó, poco después de su aparición, una guía elaborada por el organismo oficial que regula las investigaciones en Ciencias Sociales. los detalles se presentan en los apéndices A-G.

 

 

 

 


*Marta Leticia Villaseñor García: Investigadora del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio.

**Dora Inés Munévar Munévar: Investigadora de la Universidad Nacional de Colombia.


 

Artículo publicado en la revista Educar

Número 7 Género y Educación

http://www.jalisco.gob.mx/srias/educacion/consulta/educar/dirrseed.html