Signos Teoría y práctica de la educación , 21 Abril - Junio de 1997 Páginas 70 ISSN 1131-8600

LA FORMACION DE LA CONSCIENCIA

Fragmento de "Panfleto desde el planeta de los simios".

Manuel Vázquez Montalbán es escritor y periodista.

 

La formación de la consciencia, es decir, de un saber acerca de nosotros mismos y de nuestra relación con los demás, las cosas y la capacidad de proyectar nuestra finalidad libremente escogida, está condicionada por la pertenencia a un segmento determinado de la sociedad, dentro de un segmento determinado del mundo. A continuación intervienen factores modificadores de esa consciencia espontánea como la sabiduría convencional de nuestra familia, clase, barrio, entorno social inmediato. Luego llega el aparato informativo de la Educación General Básica, algunas veces la educación media y finalmente la superior, aparatos teledirigidos, con escaso margen para la maniobra distanciadora y crítica del sistema establecido dedicado a dar a nuestra consciencia la misma finalidad decretada por el supuesto bien común.

Para la inmensa mayoría de los seres humanos, terminada la Educación General Básica, su consciencia va a depender del choque directo con lo real y de los medios de información. De ahí la importancia de que en las escuelas se enseñe a leerlos medios de comunicación, es decir, a descodificarlos. Ortega y Gasset sostenía que aprender a leer y escribir es fundamental y difícil, sobre todo si se aprende de verdad a leer y escribir. No basta con controlar el alfabeto y saber descodificar sus combinaciones, sino que hace falta entender lo que se lee y lo que se escribe. Ante los medios de comunicación, y muy especialmente en el caso de la televisión, el habitante de la caverna, culturalmente disminuido e infradotado para oponerse críticamente al mensaje, puede acabar siendo esclavo de la finalidad del medio, que no es otra que integrar al receptor dentro de la jerarquía de valores de los propietarios del medio, sea público o privado.

Si aprender a leer y escribir implica el conocimiento del alfabeto, aprender a leer los medios de comunicación implicaría conocer los códigos lingüísticos de esos medios. Tienen su lenguaje específico y su metalenguaje y normalmente se puede pasar la vista varias veces por un mismo periódico o escuchar repetidamente una emisión de radio o reproducir un vídeo sin que acabemos de leer bien lo que nos han propuesto y que sin embargo nos ha influido. En la página de un diario, las palabras reproducidas no son todo el lenguaje, sino que el tamaño de la información, el titular, la ubicación de la noticia, la reiteración, la omisión, la jerarquía selectiva de valores informativos son lenguaje. En un programa radiofónico no sólo la palabra emitida es lenguaje. También lo es la eufonía del locutor, la sustancia de su voz, la sintonía, los acompañamientos musicales, las cuñas radiofónicas, los silencios. Las imágenes de televisión no son neutrales. La luz, como el cine, es su material lingüístico fundamental y lo que se quiere ofrecer como negativo está iluminado en negativo. También todo eso es lenguaje, código, a la espera del buen descodificador que lo descodifique.

Si hacemos un análisis de contenido de los medios dominantes se percibe unicidad de motivaciones y finalidades en la transmisión de jerarquía de valores, aunque aparentemente unos medios se enfrenten a otros por las audiencias estrictamente mediáticas o por las audiencias electorales. Un medio puede apostar por una formación política, y los demás por otras, pero la visión de lo humano, de lo histórico, de la finalidad de la relación entre lo humano y lo histórico, es esencialmente la misma.

Si aún queda una cierta capacidad de fijar criterios progresistas en la educación, que se aplique a introducir la enseñanza obligatoria de la descodificación mediática. A los niños de hoy, ciudadanos pasivos o activos del mañana, les interesaría saber qué sentido tienen las sombras de verdades que les transmiten y sobre todo si se corresponden con sus propias necesidades

 

Manuel Vázquez Montalbán es escritor y periodista