El sector de la electrónica

Subsectores con notables diferencias

 

Edmundo Fernández Puértolas

 

La estructura industrial y de empleo, la producción y la demanda de cada subsector de la electrónica en España guardan diferencias serias, pero en general los efectos de la década de los ochenta han sido bien visibles.

 

Tradicionalmente se entiende por sector electrónico el área de actividad industrial y eco­nómica cuyo objetivo es la fabricación, comercializa­ción, instalación y manteni­miento de equipos y compo­nentes electrónicos de todo tipo. Se engloban en él los equipos de tecnologías para la infor­mación‑consumo, conocidos también como lí­nea marrón de electrodomésticos; los compo­nentes electrónicos, que se pueden conside­rar como la materia prima de los equipos terminados; los equipos de radiodifusión y te­levisión; los de electrónica de defensa y nave­gación; los de electrónica industrial; los em­pleados en electromedicina; los de instrumen­tación y equipos didácticos y, por último, los dos grandes grupos de equipos de telecomu­nicación y de tratamiento de la información. No se consideran todavía productos electróni­cos algunos otros equipos que, en los últimos tiempos, están incorporando grandes cantida­des de electrónica, como pueden ser las fotocopiadoras, las cámaras fotográficas, etc.

 

‑ Electrónica de consumo

‑ Componentes electrónicos

‑ Radiodifusión y televisión

‑ Electrónica de defensa y navegación

‑ Electrónica industrial

‑ Electromedicina

‑ Instrumentación y equipos didácticos

 

EL SECTOR ELECTRÓNICO EN ESPAÑA

 

1. La industria electrónica

 

En términos generales, la industria electró­nica e informática, tanto a nivel europeo como a nivel mundial, ha experimentado un gran crecimiento durante los últimos años. En par­ticular, la demanda. En el caso español, el crecimiento relativo anual hasta el principio de la década de los 90 también ha sido, como en el resto de los países desarrollados, supe­rior al del PIB, lo que situaba este dinámico sector entre los primeros por volumen de negocio en el contexto económico nacional. En España, el sector ha llegado a representar, en 1991, un mercado de 1, 6 billones de pese­tas, lo que supuso que nuestro país se situase como el séptimo país mundial y quinto euro­peo en términos de demanda de productos electrónicos, representando el 3,5 por ciento del total mundial.

El subsector de las tecnologías para la infor­mación (telecomunicaciones e informática) ha representado siempre un porcentaje muy im­portante de la producción y de la demanda.

En el capítulo de producción, el subsector de electrónica de consumo se ha mantenido siempre en un segundo lugar, mientras que los de componentes electrónicos y electróni­ca profesional ‑formado este último por los grupos de radiodifusión y televisión, electrónica de defensa, electrónica industrial, elec­tromedicina e instrumentación y equipos di­dácticos‑ se han mantenido en un tercer lu­gar, con cifras de producción semejantes.

El empleo ha sufrido las consecuencias de la introducción de las nuevas tecnologías, tan­to a nivel de equipos como a nivel de produc­ción, y la evolución del mercado. En una pri­mera parte del periodo 1982‑1993, coinci­diendo con la introducción de las nuevas tec­nologías, el empleo fue decreciendo hasta llegar a la cifra de 53.700 empleados.

A partir de 1986, como consecuencia del incremento de la demanda, la evolución de esta variable inició una curva ascendente, que alcanzó su zenit en 1989, año en el que el nivel de empleo ascendió a los 60.000 trabajadores.

La contracción de la demanda y la acomo­dación de las empresas al nuevo entorno que supone la pertenencia de España a la Unión Europea, han traído como consecuencia una nueva disminución del empleo, que sitúa el mismo al nivel más bajo del periodo de refe­rencia.

Es de señalar que, en los últimos tres años, la necesidad de titulados, superiores o me­dios, ha descendido en cuanto a cantidad, no en cuanto a calidad, demandando el sector cada día mayor especialización.

 

2. Electrónica de consumo

 

La electrónica de consumo fue la génesis del sector electrónico en España. Los prime­ros productos electrónicos fabricados en nues­tro país fueron los primitivos aparatos de ra­dio y, algo después, los primeros aparatos de televisión. A partir de ese momento, el desa­rrollo de la industria de electrónica de consu­mo en España ha sido extraordinario y ha pasado por diferentes momentos, que han tenido como resultado la existencia de una estructura empresarial totalmente adaptada al marco de libre competencia que supone la pertenencia de España a la Unión Europea.

 

A) Estructura industrial

 

De un panorama dominado por empresas de origen español, de tamaño medio grande, se ha pasado a la existencia de un menor número de factorías ‑fruto de la internacionalización de la producción y de la necesidad de alcanzar economías de escala en esta acti­vidad, que ha llevado a la concentración‑ y en casi su totalidad de origen multinacional.

Así, durante la primera mitad de los ochen­ta, existían más de una veintena de empresas dedicadas a la fabricación de equipos de electrónica de consumo, de las que sólo cinco contaban con capital extranjero.

Es decir, no contamos con un grupo indus­trial totalmente español con fuerza para com­petir en el mercado nacional o internacional.

Estas empresas se concentran en casi su totalidad en Barcelona, con la excepción de factorías ubicadas en Madrid, Navarra y Va­lencia.

 

B) Empleo

 

A nivel de empleo, la evolución durante el período 1982‑1993 ha tenido como caracte­rística fundamental la constante disminución del mismo. Así, se ha pasado de los aproxi­madamente 11.600 puestos de trabajo exis­tentes al inicio de ese periodo, a los 6.500 en el año 1992. Ello es fruto de la reducción del número de facilidades industriales como con­secuencia de la concentración de las produc­ciones, y de la constante automatización y modernización de los métodos de fabrica­ción, derivados de la necesidad de reducir costes unitarios de producción.

 

C) Producción

 

La producción de equipos de electrónica de consumo se ha incrementado, durante el período de referencia, en un 62 por ciento, llegando a alcanzar, en 1993, los 124.000 mi­llones de pesetas. Este incremento es mucho más significativo si nos referimos al número de unidades, debido a que el precio medio unitario de los productos viene experimen­tando reducciones significativas a lo largo de los años, hecho que convierte, no sólo al sub­sector de electrónica de consumo, sino tam­bién al resto del sector, en uno de los pocos deflacionarios en la economía de cualquier país.

La producción de equipos de electrónica de consumo en España se ha centrado tradicio­nalmente en la televisión, de manera que la fabricación de estos equipos ha representa­do, durante el período 1982‑1993, más del 80 por ciento del total del subsector.

Durante la primera mitad del periodo de referencia, la fabricación de equipos de audio, fundamentalmente de equipos de alta fideli­dad y compactos y combinados, aunque baja en comparación con la total del subsector (representaba aún el 20 por ciento de ese total), era aún significativa.

Posteriormente, el mantenimiento del nivel de producción de receptores de televisión y el inicio, en 1985, de la fabricación de video­casetes en nuestro país, hicieron que esa par­ticipación se redujese hasta el 5 por ciento actual y que desapareciese la fabricación de equipos de audio portátil y de autorradio.

En 1993, la producción alcanzó un valor de 124.000 millones de pesetas, lo que repre­senta el 20 por ciento del total de la produc­ción del sector electrónico.

 

 

 

D) Mercado

 

La demanda de este tipo de equipos no presenta una distribución diferente a la pro­ducción.

El mercado de receptores de televisión re­presenta aproximadamente el 45 por ciento del total, mientras que el de equipos de alta fidelidad y videocasete y videocámaras se reparten el resto del mercado, con una ten­dencia al alza de este último grupo, que ya en 1992 representó el 31 por ciento del total.

Referencia especial merece el desarrollo de la demanda de videocasetes. Comparan­do este con el de otros países europeos, el crecimiento medio anual del mercado espa­ñol ha sido el mayor de todos los países de la Unión Europea.

En 1993, el mercado de estos productos se situó en los 191.000 millones de pesetas, lo que representa el 15 por ciento de la deman­da total del sector electrónico.

 

3. Componentes electrónicos

 

La evolución de la industria de componen­tes electrónicos, como fabricante de la mate­ria prima para otros subsectores, ha estado siempre condicionada por la situación del res­to de los subsectores.

 

A) Estructura industrial

 

Si en el subsector de electrónica de consu­mo la consecución de economías de escala en la producción es un elemento básico para conseguir productos competitivos a nivel de precio, en el de componentes electrónicos es un factor fundamental.

Ello ha traído como consecuencia cambios muy significativos en la estructura productiva de este subsector, que ha pasado de contar con un buen número de empresas españolas de pequeño y mediano tamaño, en su gran mayoría, con planteamientos estrictamente nacionales, a, tras una selección en parte natu­ral y en otra consecuencia del nivel tecnológi­co de las empresas, la existencia de fuertes estructuras en algunas áreas de producción, fundamentalmente de origen español, o de grupos multinacionales.

En 1983, existían en España cuarenta fabri­cantes de componentes electrónicos, en su mayoría empresas de capital español, salvo algunos grupos como Philips (Miniwatt), Siemens o Thomson.

La propia evolución tecnológica y la necesi­dad de afrontar fortísimas inversiones para acomodar las infraestructuras a la misma y la incapacidad para abordar otros mercados, produjeron a lo largo del decenio una selec­ción natural, ocasionando la aparición o el cierre de empresas de muy diverso signo.

Hoy en día, la estructura industrial del sub­sector está compuesta por pequeñas y media­nas empresas con gran capacidad de produc­ción y con una actividad exterior importante.

El 54 por ciento de las empresas tienen plantillas inferiores a 100 personas; el 38 por ciento tienen entre 100 y 500 puestos de tra­bajo y el 8 por ciento de las compañías cuen­tan con más de 500 empleados.

A nivel de fabricación de semiconductores sólo hay dos compañías, una, AT&T Microe­lectrónica, fabricante de circuitos integrados de muy alta tecnología, cuyo origen es multi­nacional y cuyas actividades datan de hace pocos años, y otra, FAGOR, fabricante de semi­conductores discretos, ésta de capital nacio­nal.

La fabricación de tubos de televisión conti­núa en la única factoría ubicada en nuestro país en este campo.

Existe una fuerte estructura de fabricantes de antenas de todo tipo, mientras que el resto de las empresas se dedican a la fabricación de componentes pasivos.

 

B) Empleo

 

El nivel de empleo en el subsector de com­ponentes electrónicos ha experimentado una evolución desfavorable a lo largo del descen­so 1982‑1992.

Sólo el incremento de la demanda experi­mentado en los años 1988 y 1989 y la implan­tación de alguna nueva gran compañía, re­presentaron excepciones a esa tendencia. Así, durante el periodo de referencia, el nivel de empleo se ha reducido en un 36 por ciento, situándose en 1992 en los 6.300 trabajadores.

Tal y como sucede en otros subsectores, en el de componentes electrónicos se ha acen­tuado la necesidad de personal altamente cua­lificado, mientras que la mano de obra directa en fabricación se reduce en relación directa con el nivel de automatización, muy elevado en este subsector de la producción.

 

C) Producción

 

La producción de componentes electróni­cos en España ha estado siempre concentra­da en la fabricación de componentes pasivos y electromecánicos, que representa alrede­dor del 45 por ciento del total.

Existen cuatro grandes grupos cuya pro­ducción unitaria representa porcentajes sig­nificativos sobre el total. Los grupos de tubos, semiconductores, antenas y circuitos impre­sos representan el 11 por ciento del total, en el caso de los tubos, y del 17 por ciento en el de los otros tres grupos, con clara tendencia al alza, salvo en el caso de circuitos impresos.

En términos monetarios, el valor de la pro­ducción se ha multiplicado por 3,3 en el pe­riodo de referencia, alcanzando, en 1993, la cota de los 80.000 millones de pesetas, lo que representa el 13 por ciento de la producción total del sector electrónico.

 

D) Mercado

 

La demanda de componentes electrónicos ha experimentado, a lo largo del decenio 1982­1993, una evolución cualitativa y cuantitativa condicionada por las nuevas tecnologías y la evolución de los otros subsectores.

A nivel cualitativo se ha ido produciendo una mayor participación de los semiconduc­tores, fundamentalmente los integrados, en detrimento de los componentes discretos. Así, el mercado de estos productos ha pasado a los 41.000 millones de pesetas, lo que repre­senta el 25 por ciento de la demanda total del subsector.

También ha evolucionado significativamente la demanda del grupo resto de componentes, debido a la internacionalización de los pro­ductos y de las partes que los componen, así como al auge que están experimentando las actividades de subcontratación.

En 1993, el mercado de componentes elec­trónicos se situó en los 168.000 millones de pesetas, lo que representa el 14 por ciento del mercado total. En 1983, los 72.000 millones de pesetas, valor que alcanzó esta variable en aquel año, representaban el 29 por ciento del total.

 

4. Radiodifusión y televisión

 

El desarrollo de la industria fabricante de equipos de radiodifusión y televisión viene condicionado por la actuación, de, hasta me­diado el decenio de referencia, de su casi único cliente, el ente público RTVE y poste­riormente RETEVISIÓN.

La industria de radiodifusión y televisión en España presenta una gran capacidad para introducir sus productos en los mercados exte­riores. El impulso conseguido con aconteci­mientos como el Mundial de Fútbol de 1983, los JJ.00. de 1993, el Plan Técnico Nacional de la TV, etc., han permitido una potenciación de los fabricantes españoles que les ha llevado a un nivel de competitividad importantísimo.

 

A) Estructura industrial

 

El tejido industrial en este campo está for­mado por un grupo de empresas, de tamaño pequeño y mediano, en las que, salvo excep­ciones, predomina el capital nacional.

Estas compañías vienen trabajando tradicio­nalmente en este área, en la que debido a la profesionalización del subsector y de su pro­ducto, se producen pocas modificaciones a nivel estructural y, al contrario que en otros grupos, la estabilidad de las empresas es re­lativamente elevada.

 

B) Empleo

 

El empleo ha ido variando a lo largo de la década de referencia, alcanzado su mayor nivel en el periodo 1988‑1990, tras un creci­miento continuo iniciado con motivo de la ce­lebración del Mundial de Fútbol.

En 1993, las empresas fabricantes de equi­pos de radiodifusión y televisión daban em­pleo a 882 trabajadores, una de las cifras más pequeñas del sector y que, tras el máximo histórico de 1990, ha venido experimentando reducciones constantes como fruto de la ralentización de las inversiones.

 

 

 

C) Producción

 

La fabricación en España de equipos de radiodifusión y televisión está centrada en la manufactura de emisores, reemisores, emi­sores‑reemisores, enlaces hertzianos, unida­des móviles y algunos tipos de equipos de producción, tales como tituladores.

La oportunidad que supuso la celebración del Campeonato del Mundo de Fútbol posibi­litó que una empresa española se alzase hasta los primeros lugares del mundo en la fabrica­ción de unidades móviles, permitiendo, a ésta y a otros fabricantes de diversos equipos, iniciar su expansión en otros mercados tan exigentes como el americano.

El valor de la producción se ha multiplicado por tres en el periodo de referencia, habien­do superado el nivel de los 15.000 millones en el año 1991, lo que representa el 3,2 por ciento de la producción total del sector.

 

D) Mercado

 

Tras el punto máximo de demanda que se produjo en 1983, el mercado de equipos de radiodifusión y televisión experimentó una fuerte caída debido a la falta de inversiones del Ente Público RTVE.

La puesta en marcha de emisoras privadas de radio y televisión y las necesidades de infraestructura a cubrir por RETEVISIÓN, contempladas en el Plan Técnico de Televisión, reanimaron el mercado de manera que la demanda fue experimentando sucesivos in­crementos hasta volver a alcanzar un máximo histórico en 1991, año en el que el valor de los equipos comercializados rozó los 43.000 mi­llones de pesetas.

Finalizadas las inversiones inicialmente pre­vistas, 1992 volvió a presentar una fuerte con­tracción del mercado, reduciéndose el valor de los equipos vendidos en un 62 por ciento respecto al año anterior. Situación que ha te­nido fiel reflejo en la estructura industrial.

 

S. Electrónica de defensa.

     Radionavegación

 

El grupo de tecnologías para la electrónica de defensa/radionavegación representa, en términos de producción, aproximadamente el 5 por ciento del sector. Su especificidad y la naturaleza de los productos hacen del mis­mo uno de los tecnológicamente más avanza­das en el contexto del sector.

 

A) Estructura industrial

 

El grupo de electrónica de defensa/ radionavegación está formado por empresas de muy diferente signo. Desde empresas de tamaño grande y de carácter multinacional, hasta empresas de pequeño tamaño, con ca­pital totalmente nacional.

Al principio de la década de los 80, la ma­yoría de las empresas que se dedicaban a la fabricación de equipos de electrónica de defensa eran de carácter público, formando parte del grupo industrial del Instituto Nacio­nal de Industria (INI).

La mayoría de las empresas se encuentran ubicadas en Madrid, existiendo instalaciones fabriles en Cataluña, Jaén y Galicia.

En este grupo es necesario resaltar la unión entre las dos grandes empresas nacionales, INISEL y CESELSA, que dio lugar al nacimien­to del Grupo INDRA, el más importante en la actualidad en España.

 

B) Empleo

 

El grupo daba empleo, en 1993, a más de 3.300 trabajadores, una de las cifras más bajas de su historia, como consecuencia de las reducciones en los gastos de defensa produ­cidas en 1992.

Una característica fundamental del empleo en este grupo es su alto grado de capacita­ción y los recursos destinados al área de I+D, que le sitúan entre los primeros del sector, de manera que el porcentaje de personal titula­do es de los más elevados.

 

C) Producción

 

La producción de equipos de electrónica de defensa y radionavegación está con­dicionada por la actuación de tres organis­mos, el Ministerio de Defensa, y las Direccio­nes Generales de Aviación Civil y Marina Mercante, que en su conjunto configuran una demanda de carácter totalmente público.

La falta de planificación de compras del Mi­nisterio de Defensa y los cambios socioeconómicos acontecidos en estos últimos años, han ocasionado una fuerte caída de la pro­ducción que, tras haberse multiplicado por siete en el periodo 1982‑1991. se ha reducido en un 16 por ciento en 1993, frente al año anterior, alcanzando tan sólo los 27.000 millo­nes de pesetas.

 

D) Mercado

 

Tradicionalmente, la demanda de este tipo de productos ha sido cubierta, en un porcen­taje elevado, por la producción, llegando a grados de cobertura que difícilmente podrían alcanzarse en otros grupos.

Desde 1982 a 1991, el valor de los produc­tos comercializados anualmente se triplicó, iniciándose a partir de este año una fuerte caída de la demanda que probablemente se agudizará en los próximos años.

El nivel de contratación del Ministerio de Defensa se situó, en 1993, por debajo de los diez mil millones de pesetas, a un nivel equi­valente al del año 1984.

Sólo una decidida voluntad para poner en marcha planes nacionales de compras y para ejecutar programas en cartera que, por dis­tintas razones, se han paralizado o nunca se pusieron en marcha, podrá dar lugar a una recuperación de la demanda y, como deriva­da, de la producción y de la industria.

 

6. Electrónica industrial

 

Es quizá uno de los grupos más difuminados dentro del contexto del sector. Ello es conse­cuencia de los siguientes factores:

 

‑ Alta atomización de las empresas, salvo excepciones.

‑ Existencia de grandes compañías de otros sectores industriales con departamentos de electrónica propios.

‑ Naturaleza de los productos.

‑ Existencia de un gran número de empre­sas de ingeniería.

 

A) Estructura industrial

 

En función de la actividad desarrollada, se pueden considerar tres tipos fundamentales de empresas:

 

‑ Integradores de sistemas: empresas de ingeniería que diseñan sistemas electró­nicos complejos con equipos fabricados por terceros.

‑ Empresas fabricantes que diseñan y fa­brican sistemas y equipos electrónicos con elementos propios o de terceros.

‑ Otras.

 

La mayoría de las empresas son de peque­ño y mediano tamaño, representando éstas el 58 y el 34 por ciento respectivamente del total, mientras que sólo el 8 por ciento tiene plantillas superiores a los quinientos emplea­dos.

Una característica fundamental de este tipo de compañías, sobre todo de las pequeñas, es su alta especialización, lo que les permite atacar segmentos de mercado muy concre­tos, con una alta tecnología, y mantener un grado de flexibilidad muy adecuado al mer­cado en que se mueven.

 

B) Empleo

 

En 1993, este grupo daba empleo a 2.300 trabajadores, cifra un 11 por ciento inferior a la del año anterior y con tendencia a la baja en los próximos años.

Un 28 por ciento de esa cifra son titulados superiores o medios, mientras que un 11 por ciento tienen niveles de formación equivalen­tes a distintos grados de Formación Profesio­nal.

 

C) Producción

 

La producción de equipos de electrónica industrial, que se había mantenido estable en el periodo 1982‑1984, inicia, a partir de 1985, un crecimiento continuado que ha llevado a alcanzar un valor de productos fabricados en 1992 de 39.000 millones de pesetas.

Esa producción representa sólo el 35 por ciento del mercado, la relación más baja de todos los países de nuestro entorno, aunque, como ya se ha comentado, la dispersión del grupo permite la posibilidad de que las cifras aportadas en cuanto a producción pudieran estar infravaloradas. Esta desviación se expli­caría en la propia naturaleza de la oferta, en la que se integran equipos, software e ingenie­ría y a otros factores tales como el tratamiento de las importaciones directas realizadas por los usuarios finales.

La fabricación de productos en España se centra en sistemas de electrónica de poten­cia, autómatas, robótica, señalización, siste­mas de alimentación ininterrumpida, sistemas de control de procesos y sistemas de telemedida y telecontrol.

 

D) Mercado

 

Al igual que sucede con la producción, la demanda de equipos de electrónica indus­trial ha venido creciendo en los últimos años, salvo en 1993, siendo uno de los pocos gru­pos que mantienen una actividad relativamen­te acorde con el grado de desarrollo del país.

En 1993, el mercado ascendió a los 104.000 millones de pesetas, siendo los sistemas y equipos de electrónica de potencia, los de control de la producción y los de telemedida y telecontrol los que representan un porcen­taje más elevado de esa demanda.

 

7. Electromedicina

 

Como en otros grupos, el de electromedicina está caracterizado por la existencia de casi un único cliente, el INSALUD, cuyas actividades condicionan de manera significativa el desa­rrollo del área industrial.

 

A) Estructura Industrial

 

La falta de planificación de compras por parte del INSALUD, las dificultades en los pa­gos creados por diversos motivos y las cada día más elevadas inversiones en I+D, han propiciado la desaparición de la incipiente industria de origen español.

Sólo las compañías multinacionales con ins­talaciones fabriles en España han conseguido mantener esta actividad, aunque a base de reestructurar sus empresas y modificar sus estrategias a la búsqueda de mercados exte­riores y de especializaciones de su produc­ción.

Al principio del periodo de referencia exis­tían en España no menos de ocho empresas fabricantes de equipos de electromedicina, algunas de ellas con capital totalmente espa­ñol y una de carácter público.

Al final del periodo, esta estructura indus­trial había quedado reducida a prácticamente dos empresas de tamaño grande, General Electric y Siemens, fabricantes de equipos de rayos X, y otras tres de pequeño tamaño, especializadas en la fabricación de electro­bisturíes, equipos de diagnóstico y otros equi­pos.

 

B) Empleo

 

Como consecuencia de la desaparición de empresas fabricantes, el empleo en este gru­po se ha ido reduciendo paulatinamente has­ta superar sólo el millar de personas en 1993, con un descenso del 4 por ciento respecto al año anterior. A principios del período de re­ferencia, el número de trabajadores se acer­caba a la cota de los 2.000.

 

C) Producción

 

La industria de equipos de electromedicina empezó a tener una identidad significativa con la presencia de las compañías multinacionales.

Al inicio de la década de los 80 apareció la primera empresa española fabricante de equi­pos de vigilancia intensiva que, posteriormente, entraría a formar parte  del Grupo de Elec­trónica del INI.

En esa época la producción se centraba en los tubos de rayos X, equipos de rayos X (generadores, mesas, etc.) monitores de vi­gilancia intensiva, respiradores (algunos de ellos todavía mecánicos) y electrobisturíes.

Hoy en día, la fabricación ha quedado redu­cida a equipos de rayos X y electrobisturíes, realizándose los diseños de estos productos en España y exportándose un alto porcentaje de la producción.

El valor de la producción fue incrementán­dose hasta el año 1988, en el que se alcanzó un máximo de casi 11.000 millones de pese­tas para, posteriormente, como consecuencia de la reducción de compras del INSALUD, reducirse hasta los 7.900 millones, consecuen­cia de la decantación del mercado hacia equi­pos con otras tecnologías.

 

D) Mercado

 

El mercado de equipos de electromedicina se ha multiplicado por cinco en el periodo 1982‑1993, llegando a superar los 72.000 mi­llones de pesetas.

Gran porcentaje de este mercado está cu­bierto por las importaciones, como conse­cuencia de la falta de fabricación de muchos productos en nuestro país y la tendencia a utilizar equipos con tecnologías sofisticadas.

 

8. Instrumentación y equipos didácticos

 

El grupo de instrumentación y equipos didácticos es, junto con el de electromedicina, uno de los más pequeños, en cuanto a estruc­tura industrial se refiere. Esta situación se acen­túa aún más si nos referimos a instrumenta­ción, área en la que sólo desarrollan actividad industrial dos empresas.

 

A) Estructura industrial

 

El grupo está formado fundamentalmente por pequeñas y medianas empresas a las que acompañan algunas grandes, en las que esta actividad se limita a departamentos de pro­ducción pequeños en comparación con el res­to de la compañía.

 

B) Empleo

 

Estas empresas dan empleo a sólo 300 tra­bajadores. Esta reducida cifra se justifica por el hecho de que las empresas son todas ellas de muy pequeño tamaño y, en las grandes compañías, la fuerza laboral destinada a esta actividad es muy reducida.

 

C) Producción

 

La producción de instrumentos y equipos didácticos se ha multiplicado por cinco desde el inicio de la década de los 80, llegando a alcanzar un valor superior a los 4.000 millo­nes de pesetas en 1992. Tradicionalmente esta se ha centrado en: equipos didácticos, miras de televisión, osciloscopios, fuentes de ali­mentación, multímetros y sonómetros, siendo reciente la actividad en este último campo.

 

D) Mercado

 

La demanda de este tipo de productos ha crecido de forma mucho más rápida que la producción, multiplicándose por siete en el periodo 1982‑1992.

Como es evidente, esta demanda ha sido cubierta en un gran porcentaje por la impor­tancia, sobre todo, de equipos de instrumen­tación avanzados tales como analizadores de espectros, osciloscopios digitales, programa­dores, etc.