Revista Candidus No.16 - Julio/Agosto 2001

Edith González de Bauza

 

ESTRATEGIAS PARA EL DESARROLLO DE HABILIDADES EN LA LECTURA, ORTOGRAFIA Y REDACCION

 

Actualmente muchos educadores se encuentran preocupados y están conscientes de la urgente necesidad de mejorar la formación del recurso humano. Dado que la acción educativa ha sido fundamentalmente escolar, se ha orientado, preferentemente, hacia el suministro de información en detrimento de la función formativa de la escuela en lo referente al desarrollo de la personalidad, el mejoramiento de la capacidad para la búsqueda del conocimiento, el ejercicio del pensamiento reflexivo, la actitud crítica, la conciencia, la ética y la formación de hábitos de estudio adecuados.

            Por otra parte, el descuido y la falta de interés por la enseñanza de ciertos saberes fundamentales en todos los niveles se han acentuado. Entre ellos cabe destacar el inadecuado aprendizaje de la lengua nacional, lo que conduce a una pobreza de la expresión oral y escrita. No se fomentan hábitos de lectura, no se cuida de enriquecer el vocabulario ni se desarrollan habilidades para redactar correctamente y que permitan una comunicación efectiva.

            La información a través de una lengua es una característica específica del hombre. Gracias a ella el ser humano a podido formar sociedades complejas e incluso organizar otros sistemas de comunicación. Mediante el idioma se expresan sentimientos, emociones, actitudes y perjuicios acerca de la manera de hablar de los demás. No obstante su importancia, pocas veces es motivo de reflexión con base a las características de este instrumento de comunicación.

            Muchos son los individuos que necesitan y desean aprender a redactar. Han estudiado la gramática castellana durante varios años, pero lo que aprendieron o recuerdan de ella no les sirve para plasmar sus ideas en papel. No logran coordinar ideas, les es muy difícil comenzar un texto, consideran que les falta vocabulario, dudan al escribir. Miles de personas en todo el ámbito educativo, incluso en el profesional, sufren estos y otros problemas.

            Evidentemente, los docentes e instituciones ante esta situación están de acuerdo con mejorar la calidad de la educación, a fin de formar individuos capaces, que hagan frente a las necesidades sociales, culturales y de producción y ocupen un sitio digno como miembros de la sociedad donde se desenvuelven.

            La preocupación por mejorar la calidad de la educación y dentro de ella el uso apropiado de la lengua escrita cobra cada vez más vigencia, como se observó en el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en la ciudad de Zacatecas, México (1997), donde estudiosos de esta área, como Ávila. Márquez y Gutiérrez (1997), destacan la importancia del desarrollo de la lectura, ortografía y gramática, aspectos esenciales para redactar correctamente.

            Estos autores proponen hacer una revisión y simplificar las normas ortográficas españolas, para convertirlas en sencillas, lógicas y menos congruentes. Además, piden humanizar la gramática, haciéndola familiar, afable y más benigna.

            En la actualidad, en el ámbito internacional, nacional y regional se plantea la problemática de un gran número de estudiantes en los niveles medio y superior de la educación, y de empleados en el campo laboral que poseen un rendimiento por debajo de las expectativas como consecuencia esencial de no saber leer y escribir adecuadamente. En términos generales y por consenso entre investigadores y docentes, esto se debe a que los alumnos en los estratos educativos básicos no han desarrollado habilidades, como la comprensión lectora, ortografía, gramática y redacción, necesarias para su mejor desempeño como entes productivos dentro de su marco social. Señalan, además, el poco interés que los jóvenes demuestran por la escritura, lo cual es motivo de gran preocupación por la incidencia de ésta en el desarrollo cultural y desempeño laboral del individuo.

            La lectura, la escritura y la redacción se han convertido en el mundo en materia de interés prioritario en discusiones científicas de alto nivel. Esta tendencia está ligada indudablemente a la estrecha relación que diversas investigaciones han encontrado entre los elementos mencionados (García 1990, Hernández 1992, González 1998)

            Por su parte, Drucker (1994) expresa que desde hace mucho tiempo, la escuela es considerada como una institución central de la sociedad, pero no ha entrado en la llamada “sociedad del conocimiento”, donde los establecimientos educativos se hacen responsables del rendimiento y del resultado del aprendizaje atendiendo a las nuevas exigencias de la comunidad.

            Así, este autor afirma que el:

            “Alfabetismo de muy alta calidad es la primera prioridad. Es lo fundamental, sin él ninguna sociedad tiene la capacidad de dar un alto rendimiento en el mundo postcapitalista y en su sociedad del conocimiento. Dotar a los estudiantes de las herramientas necesarias para rendir, para contribuir y para que puedan emplearse, es también el primer deber social de cualquier sistema educativo” (p210)

            Los planteamientos anteriores conducen a aseverar que el alfabetismo eficaz es la base para superar la grave crisis que atraviesa la educación, tanto nacional como internacionalmente, en cuanto a la lectura, escritura y redacción.

            Estudios foráneos realizados en el campo de la expresión escrita, concretamente en la redacción, determinaron que la lengua materna estaba amenazada en su estabilidad y pureza debido a que el aprendizaje en la escuela primaria termina muy pronto y los niños no aprenden más que el aspecto interno del idioma y en el transcurso de la educación secundaria no se les enseña a fondo el lenguaje (Brunot y Bruneu, 1949, p. 42).

            Algo análogo se podrá decir sobre Venezuela, siguiendo el análisis de Vivaldi (1994, p. 123) para otros contextos, donde los libros, las obras de teatro y literaturas, entre otras, han dejado de ser modelos del lenguaje; los periódicos están llenos de barbarismos incontrolados que invaden la jerga del grupo, es decir la palabra del especialista tiende a extenderse torrencialmente por todos los sitios y se abusa, por la influencia de la técnica publicitaria, de los adjetivos exagerados.

Al respecto, Márquez (1992, p. 38) manifiesta que todas esas anomalías han dado por resultado que el idioma pierda elegancia, pureza por falta de precisión y que cada día se hable y se escriba peor sin preocuparse del léxico o de la sintaxis.           

            En Venezuela este problema cobra especial relevancia por la difícil situación que en estos momentos confronta el sistema educativo en general y el llamado “fracaso escolar”, en el cual ha incidido altamente la carencia de destrezas en la lectura, escritura y redacción de los estudiantes. Esto ha llevado a distinguidas personalidades e instituciones a realizar indagaciones sobre las habilidades en la expresión escrita y en la redacción.

            Entre estos estudios se pueden mencionar los de Hernández (1992), González (1998), y Gómez (2000). Algunos de ellos han relacionado estos aspectos con el rendimiento académico. En esta línea se puede señalar el efectuado por González (1998) y Gilbert (2000) cuyos resultados son alarmantes en cuanto a las fallas que presentan los estudiantes, tanto en la expresión oral como escrita (ortografía, redacción, habilidades para expresarse y comprender la lectura).

            Asimismo, Márquez (1992, p. 42) refiere que en materia de lenguaje la situación en Venezuela es grave y hace hincapié en la deformación del idioma, prohibida expresamente en el artículo 11 de la Ley de Educación (1980), como un hecho permanente, constante y alevoso, cotidiano en casi todos los espacios de la radio y de la televisión, donde resulta más alarmante, sobre todo por el formidable poder de penetración y de seducción del público que tienen esos medios. Se observan con frecuencia programas supuestamente humorísticos, que parecieran concebidos para “patear” el idioma. Y en las películas y series televisivas, casi siempre producidas en países y en idiomas extranjeros, las traducciones están a menudo plagadas de expresiones que constituyen verdaderos atentados, no contra una pureza de la lengua, que de hecho no existe, sino contra la más elemental normativa lingüística del castellano. La publicidad es otra de las fuentes permanentes de disparates del lenguaje, que causa estragos en el hablar y el escribir comunes de la gente.

            Con base en lo expuesto y reforzando los planteamientos anteriores, Alfiere (1983) expresa:

“Es necesario revisar la enseñanza de la lengua porque basta ver los frutos con la más mínima objetividad, para sentir la urgencia de esa revisión, pues los alumnos en su gran mayoría terminan su primaria sin saber leer ni escribir” (p. 20).

            Según este investigador, no se cumple con la finalidad primordial en la enseñanza del lenguaje, la cual tiene por objetivo el desarrollo de habilidades para comunicar el pensamiento tanto en palabras como por escrito, capacitar a los estudiantes para el buen uso del idioma y darles los mayores recursos de expresión.

            Al respecto, Sánchez (1990, p. 41) afirma que la ausencia de comprensión lectora, los errores conceptuales, el desconocimiento del tema, las fallas en el uso del idioma y las faltas ortográficas son las causas que originan las deficiencias para expresar los sentimientos e ideas en forma escrita, con claridad, sencillez y originalidad.

            Estas deficiencias se aprecian cuando los educandos no muestran habilidad para interpretar lo que leen, resumir, extraer conclusiones. Del mismo modo, cuando no tienen una amplia información sobre el tema, esto no puede ser desarrollado apropiadamente.

            Las palabras mal escritas, los acentos mal colocados u omitidos, la puntuación incorrecta, alteran el sentido de las ideas que se quieren expresar. Esto trae como consecuencia que el mensaje no sea captado con facilidad. Los síntomas de este problema se observan cuando los jóvenes con inseguridad y confusión repiten excesivamente una o varias palabras y les falta originalidad.

            Es importante conocer qué cuota de responsabilidad tienen los educadores en ese bloqueo mental que lleva al aprendiz al decir “no sé más que escribir”. En este sentido, pudiera pensarse que el docente no ha contribuido a estimular la afición del estudiante para expresar sus ideas por escrito.

            De igual manera, los estudios realizados por Sánchez (1990) plantean que en algunos casos los docentes, cuando orientan el proceso de enseñanza aprendizaje de la expresión escrita, incurren en errores como el desconocimiento parcial o total del verdadero concepto e importancia de la redacción, dándole prioridad a esa escritura que tan sólo pretende una bonita letra en sus alumnos. Son errores en cuanto al método empleado debido a que el maestro se encuentra apegado a los patrones tradicionales, inhibiendo o bloqueando el desarrollo del niño en el campo de la lecto-escritura, coartada de esa manera su iniciativa y creatividad.

            El autor antes mencionado manifiesta que el uso de estrategias tradicionales (magistrales o expositivas) convierte el proceso de la expresión escrita en un objeto carente de significación para el alumno, pues en los programas de estudios de la educación primaria, específicamente en el área de Castellano y Literatura, se sugieren estrategias de aprendizaje centradas en el alumno mediante el desarrollo y afianzamiento de las habilidades del lenguaje. Leer y escribir son objetivos fundamentales en los programas actuales del cuarto, quinto y sexto grado del Ministerio de Educación (1994), los cuales tienen en sus objetivos la finalidad de desarrollar las destrezas de comprensión lectora (objetivo N° 4, 6, 8 del 4to., 5to., y 6to. Grado respectivamente) y gramática y redacción (objetivos 7., 6, 9 del 4to., 5to., y 6to. Grado).

            Ante la innegable deficiencia en el manejo de la expresión tanto oral como escrita que presentan los estudiantes de los diferentes niveles educativos en el país se propone el uso de estrategias de aprendizaje como actividades u operaciones mentales empleadas para facilitar la adquisición del conocimiento, además que propicien la toma de decisiones (consciente e intencionales) en los cuales los aprendices seleccionen y recuperen, de manera coordinada, los conocimientos que necesitan para complementar una determinada demanda u objeto, dependiendo de las características de la situación educativa en que se produce la acción.

            Dentro de las estrategias de aprendizaje para desarrollar habilidades en la comprensión lectora, ortografía, gramática y redacción, propuestos por diversos investigadores en este campo, como los mencionados anteriormente entre otros se encuentran los Módulos de Autoaprendizaje, el taller, el uso de los mapas conceptuales y la discusión dirigida.

Edith González de Bauza

Dra: en Ciencias. Mención Educación

Integrante Del Equipo Pedagógico del Municipio Cabimas - Zulia

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