ALGUNAS LECTURAS MÁS: UN MAPA DE LECTURAS PARA EXPLORAR LUGARES INQUIETANTES

 

Si consideramos que las nociones de subjetividad e identidad están repletas de límites, pliegues e intersecciones, no ha de sorprender que la bibliografía que puede servir para ampliar este tema sea extensa y variada, como lo son los referentes a los que se puede vincular: intimidad, subjetividad, identidad, privacidad, individuo, sujeto, yo, entre otros. Conceptos que todavía se encuentran en los márgenes de las preocupaciones de quienes escriben sobre educación, pero que son objeto del interés, sobre todo, de sociólogos, filósofos y antropólogos. También de historiadores, de manera especial de quienes desde la denominada nueva historia, han rescatado la importancia de la vida cotidiana y tratan de organizar evidencias y momentos en torno a la construcción de la conciencia del yo a partir de la creación de espacios de privacidad. En la educación, el tema parece cobrar interés cuando se ha comenzado a reconocer al "otro" y apuntar como un valor, la "diferencia" frente a las tradiciones homogeneizadores de épocas anteriores. Pero quizás, el reclamo especial, como se ha puesto de manifiesto en los diferentes artículos de este dossier de la revista KIKIRIKI COOPERACIÓN EDUCATIVA podemos encontrarlo en la necesidad de revisar la noción de aprendiz, alumno y docente que la educación escolar, bajo el influjo de la psicología y de las teorías médicas, tomó como guía para constituir el sujeto pedagógico: sin subjetividad, o lo que es lo mismo, sin biografía y sin identidad.

 

Un apunte para un recorrido socio‑histórico

 

Comencemos esta propuesta de lecturas por los márgenes para llegar a la educación. El volumen 3 de la Historia de la vida privada (Del Renacimiento a la Ilustración) dirigida por PHILLIPE ARIES y GEORGES DUBY (1989) (Taurus), supone una excelente introducción para conocer cómo entre los siglos XVI y XVII tiene lugar una serie de cambios que muestran una actitud nueva frente al cuerpo. Actitud que lleva consigo nuevas maneras (civilidad), que valoran el pudor, la ocultación y el disimulo. Esta actitud se ve acompañada por el gusto por la soledad, la amistad y la revalorización del espacio interior de la casa. Todo esto tiene como consecuencia la irrupción de la experiencia de "intimidad" y un cierto individualismo en las costumbres, a partir de la cual comienza a marcarse la diferencia entre lo privado y lo público. Diferencia que se ve acompañada de la necesidad de reflexionar sobre el "sí mismo" y hacerlo público. Fenómeno que se proyectará en las "confesiones" que verán la luz en el siglo XVIII. La mirada sobre "uno mismo" parece que sirve de punto de partida para dejar de mirarse como parte de una colectividad, incluso en un ámbito más próximo como es el de la familia y pasar a un terreno más íntimo, en el que el individuo "toma consciencia de si”.

Sin abandonar la dimensión histórica, aunque utilizando categorías sociológicas (mejor, arqueológicas como el título destaca y el propósito foucaultiano que les guía hace patente) JULIA VARELA y FERNANDO ÁLVAREZ‑URIA ( 1991 ) nos presentan en Arqueología de la Escuela (La Piqueta) ejemplos de cómo esta institución ha contribuido a mucho más que enseñar contenidos. Estos ejemplos que van desde las representaciones de la infancia en los siglos XVI y XVII, la fabricación de sujetos dóciles y útiles durante la Ilustración, la escuela obligatoria como forma de civilización del niño obrero, hasta los presupuestos igualitaristas y las bases psicologistas de la recientes reformas educativas, nos muestran una dimensión de la escolarización que en los últimos tiempos parece caer en el olvido. Al hacerlo nos alejamos de poder comprender muchos de los fenómenos que hoy parecen inquietar al profesorado, a las familias y que, en ocasiones, saltan a la opinión pública: desinterés, desmotivación o agresiones por parte del alumnado. Quizá sea hora de cambiar la "cultura de la queja" y comenzar a pensar que si la Escuela como institución no cambia en sus discursos y prácticas actuales (que fueron pensados hace más de doscientos años) difícilmente se podrá comprender que estamos antes otros "sujetos" en una sociedad que también ahora se muestra como diferente a la de entonces o a aquella en la que la mayoría de los docentes fueron escolarizados.

Cuestiones similares, desde la esfera sociológica, han sido exploradas por HELENA BÉJAR en dos de sus libros El ámbito de lo íntimo (Privacidad, individualismo y modernidad) ( 1988) y La cultura del yo ( 1993), (Alianza). En el primero, la noción de privacidad avanza en el tiempo, y se nos presenta asociada a los inicios de la modernidad y al desarrollo del liberalismo, que ven como se produce un desplazamiento en la esfera de lo público a lo privado. Surge así la necesidad de "ser reconocido" a través de "lo afectivo" y surge la necesidad a la autorealización, que lleva pareja el proceso de personalización y la noción de "consciencia" individual. El segundo de estos libros es una recopilación de artículos en los que se nos muestran las voces de Rousseau, Kant, Tocqueville, Norbert Elias para introducirnos desde la Ilustración a la Modernidad, en el diálogo entre lo privado y lo público. Diálogo que resulta esencial para un educador pues en él se encuentran las bases de algunas de las funciones que se le otorga a la educación escolar y que todavía continuan vigentes. La segunda parte del libro nos coloca en esferas más cercanas a la temática que nos ocupa. Así cuestiones como "la sociogénesis del individuo" o "el progreso de la ciencia psicológica" pueden servir de pauta para rastrear el papel de la psicología y, de manera especial del psicoanálisis en la construcción del individualismo contemporáneo. Unas referencias finales dedicadas a la "cultura del individualismo" en las sociedades occidentales durante los noventa acaba por delimitar este mapa de referencias.

El recorrido socio‑histórico sobre las nociones que hemos tomado como guías de estas lecturas puede completarse con otros dos libros, de marcado acento filosófico, repletos de aportaciones sugerentes para el lector o lectora curiosa. Me estoy refiriendo a los libros de G. VATTIMO  (1989) Más allá del sujeto y el de los autores participantes en el coloquio de Royaumnont (P. VEYNE ET ALT, 1990) Sobre el individuo, ambos editados por Paidós. Vattimo nos propone un recorrido de la mano de Gadamer y de la hermenéutica contemporánea, para explorar la noción de sujeto y de sus "circunstancias" basándose en la lectura de Nietzsche y Heidegger. La obra coral que recoge el coloquio celebrado en Francia en 1985, y que sirvió como punto de partida para reabrir la reflexión sobre el individuo, afronta cuestiones de tal calado como la compatibilidad entre la representación que el individuo hace de si mismo y su lugar en el tejido social (cuestión de singular importancia para una institución como la escuela que no suele tener en cuenta las "representaciones" que de sí mismo tienen, sobre todo, algunos grupos de adolescentes "diferentes"); o plantearse ¿en qué medida el lenguaje media en la construcción de nuestra identidad personal? ¿cuál es la relación entre la ciencia y de manera especial la biología y la idea de autonomía individual? Nombres como los de Paul Ricoeur, Françoise Dolto y Francisco Varela tratan de responder a estos interrogantes.

 

Las "nuevas" sujetividades

 

Si hay un autor necesario a la hora de abordar el tema de la identidad este es ANTHONY GIDDENS quien en tres de sus libros Consecuencias de la modernidad (1993) (Alianza), Modernidad e identidad del yo ( 1995) (Península) y El yo y la sociedad en la época contemporánea. La transformación de la identidad (1995) (Cátedra) nos presenta la génesis de lo que comenzaba a detectarse hace algo más de un década: que las transformaciones sociales y culturales afectan a las instituciones y a nosotros mismos. La relación entre transformaciones sociales e identidad, perfilada a partir de la trayectoria del yo en la modernidad y mediada por diversos acontecimientos, nos conducen a un proyecto de reconstrucción de las identidades, que pasa por un proyecto reflexivo de los sujetos. El análisis que propone Giddens puede ayudar a situar la acción de los docentes que consideren que la reflexión y la comprensión de "si mismo" (como sujetos biográficos y pedagógicos) y del mundo que les rodea es una tarea irrenunciable en las aulas.

En una línea paralela a la Giddens, pero dentro de un proyecto más amplio, hay que acercarse al reciente libro de MANUEL CASTELL (1998) La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol.2 El poder de la identidad (Alianza) en el que la noción de identidad transciende a la de sujeto y se vincula a redes más extensas como la religiosa, la cultural y la nacional. Todo ello en un contexto de cambios emergentes como los procesos de globalización, los nuevos movimientos sociales (ecologismo y feminismo, sobre todo) y las política informacionales. La identidad corporal vinculada a la (re)construcción de la sexualidad y la presencia (necesidad o reclamo) de identidades flexibles es uno de los epígrafes que nos conducen a unos marcos de revisión más allá de las estabilidades a las que estábamos acostumbrados. A estos libros podemos unir otros dos publicados por Paidós. Uno del filósofo canadiense CHARLES TAYLOR  (1996) Fuentes del yo, la construcción de la identidad moderna y el otro, recopilado por el también filósofo, MANUEL CRUZ (1996), Tiempo de subjetividad, en el que explora, con otros autores, su preocupación por el discurrir del sujeto en la narratividad histórica.

Aunque en clave diferente, pero compartiendo la influencia de las transformaciones sociales del mundo contemporáneo en las representaciones sobre la identidad, el libro de KENNETH GERGEN (1992) El yo saturado (Dilemas de identidad en el mundo contemporáneo) supone una revisión "radical", desde la perspectiva del construccionismo social, de los cambios en la noción de individuo y de sus implicaciones para marcar el territorio desde el que mirar la propia identidad. La lista de referentes que utiliza para semejante empresa muestra las dimensiones y los campos en los que hoy se transita esta apasionante cuestión: la antropología, el psicoanálisis, la teoría literaria, el cine, la arquitectura y las artes visuales.

Estas lecturas se pueden completar con los artículos de la revista Archipiélago, en su número titulado Al borde del sujeto (23, 1995) entre los que destacaría los de Eloy Portillo y Juan Hartza, Los sujetos ante el mundo digital; Pere Saborit, Del sujeto al individuo, o viaje alrededor de lo mismo; Javier Sáez, El sujeto excluido; Francisco Peña, jesús Ibáñez: de la significación al sentido (invita al lector o lectora que me acompaña a acercarse, si no lo ha hecho, a la obra de JESUS IBAÑEZ, en especial a Del algoritmo al Sujeto (1985) (Siglo XXI), así como la síntesis de su trayectoria aparecida en el número 113 (1990) de la revista Anthropos).

 

Las subjetividades "virtuales"

 

Las referencias contenidas en este apartado bien podrían haberse incluido en el anterior, pero las destaco por ser un campo de reciente y frecuente atención, además de apuntar una temática que tiene especial atractivo para los adolescentes y que resultan un tema ignoto para buena parte de los docentes. Me refiero al papel de los individuos en esa nueva "realidad" denominada ciberespacio: entiéndase sobre todo Internet y en ella "lugares" como los MUD (Dominios para Múltiples Usuarios) donde los juegos de rol permiten a los usuarios "ser" personalidades diferentes y cambiantes a lo largo del desarrollo de un "juego". No sé qué diría de todo esto ERVING GOOFMAN (1959) autor de La presentación de la persona en la vida cotidiana (Amorrortu), uno de los libros que pueden considerarse como antecedentes de la noción de sujetos móviles, en la dimensión actoral que este sociólogo preconizaba para la construcción del yo, pero seguro que vería sus expectativas ampliamente desbordadas.

En este campo hay libros como el de SHERRY TURKLE (1997) La vida en la pantalla (La construcción de la identidad en la era de Internet) publicado por Paidós, donde se explora la emergencia de nuevos sentidos de la identidad, de carácter descentrado y múltiple, que se muestran y ocultan en una "red".que permite estar "sin ser vistos"; dialogar sin preocuparse por la "verdad" de quien dialoga e intercambiar ideas, sentimientos y personalidades frutos de la propia invención. De la "red" también trata del libro del mismo título coordinado por JUAN LUIS CEBRIAN (1998) y del que nos marca el subtítulo la intención que le acompaña: Cómo cambiaron nuestras vidas con los nuevos medios de comunicación (Taurus). El conjunto de textos que recoge, fruto de un debate impulsado por el Club de Roma, se refiere, en clave de análisis cultural, al impacto en nuestras vidas de las novísimas tecnologías de la información y la comunicación: Internet, la televisión temática vía satélite, las innovaciones en educación (aunque utiliza la metáfora del "aula sin muros" que fue acuñada con la aparición de la radio hace más de setenta años y todavía no se ha hecho realidad), en medicina, economía y los nuevos medios de información. Para el académico‑coordinador de esta obra, las consecuencias de la aplicación acelerada de estos medios se dejarán sentir tanto en las relaciones familiares, como en el comportamiento de las personas, la organización política, los negocios, el trabajo y el ocio.

Para proseguir la exploración en esta línea podemos acudir al número 206 (junio de 1998) de la Revista de Occidente, dedicado a La revolución digital (Individuo y colectividad en el ciberespacio), del que, entre sus diferentes artículos, destacaría los de Gonzalo Abril: Sujetos, interfaces y texturas y de Julián Stallabrass: Formas de identidad en el ciberespacio. En una línea similar, pero dirigida hacia otro medio, al parecer determinante en la configuración de la realidad y, por lo tanto de los individuos respecto a ella, tendríamos el libro de G. SARTORI (1998) Homo videns. La sociedad teledirigida (Taurus). Este texto parte de constar que, en los últimos cuarenta años, la televisión ha llegado a formar parte sustancial de la vida familiar y social de la mayoría de los seres humanos, convirtiéndose en uno de los elementos más influyentes de socialización y mediación social. De esta manera el desarrollo cognitivo, emocional y social de los individuos se ve comprometido, así como las consecuencias que se derivan de la trivialización de la información y que dificulta la elaboración del pensamiento abstracto y complejo. La consecuencia educativa deviene del dilema que se le plantea a la institución escolar para tener en cuenta este substrato y contribuir a construir alternativas de conocimiento a partir de esta "fuerte" mediación.

Identidad y subjetividad en la educación escolar

Las cuestiones de las que trata este "tema" de este dossier señalan el libro de ERIK H. ERIKSON (1980) Identidad (Juventud y Crisis) (Taurus), publicado originariamente en 1968, como la puerta de entrada de un término que trataba de explicar los comportamientos de los adolescentes en una época caracterizada por los cambios en las actitudes, valores y formas de relación. Erikson, que pertenece a la tradición psicoanalítica vienesa de los años 20, acuñará la noción de "crisis de identidad"; para explicar la reacción de los pacientes jóvenes frente a las normas sociales. Lo que era en principio un marco para situar casos clínicos devino en un diagnóstico general de una etapa en la vida de los individuos considerada como de transición. Pero la noción de identidad quedó como posibilidad de pensar‑se y dirigirse hacia un proyecto personal sobre lo que se prentedía "ser".

Treinta años después y en clave fundamentalmente educativa, el libro de A. HARGREAVES, E. LORNA y J. RYAN (1998) Una educación para el cambio.

Reinventar la educación de los adolescentes (Octaedro), vuelve sobre la situación de los adolescentes, para explicar, esta vez en relación con los cambios en la sociedad postmoderna, no sólo los aspectos que pueden contemplarse desde la psicología del desarrollo, sino las cuestiones vinculadas a clase social, etnia y género. En este sentido la dimensión social de la adolescencia y el proceso de construcción de la identidad aparece como una de las claves de esta etapa. A partir de los diferentes estudios aquí recogidos las necesidades actuales de los adolescentes están vinculadas a sus dificultades de adaptación al cambio (físico, intelectual, social y emocional); sus relaciones de dependencia e independencia (también en referencia a la economía); el desarrollo de una visión positiva de si mismos y la aceptación social; la formación de los valores personales, la identificación con el otro, sus relaciones afectivas y el desarrollo de la sexualidad; la toma de conciencia y opinión con respecto al mundo social y político; y sus relaciones con los adultos. Aspectos todos que quizás expliquen de una manera más adecuada que la simple falta de motivación o el tan cacareado descenso de nivel lo que está aconteciendo en los centros de secundaria de todos los países occidentales.

También requiere un punto de antención el libro A. HARGREAVES (1996) Profesorado, culturas y postmodernidad (Morata) donde el sujeto es el docente y la reflexión sobre cómo los cambios sociales y culturales "afectan" a su identidad profesional y reclaman un marco nuevo desde el que definir su representación como sujeto pedagógico. En clave paralela, pero desde un análisis diferente, podemos acudir al trabajo de J.M. ESTEVE, S. FRANCO y J. VERA ( 1995) Los profesores ante el cambio social (Anthropos/Universidad Pedagógica Nacional de México), en el que se analiza como los actuales cambios sociales producen un estado de desconcierto individual y colectivo, que generan transformaciones que afectan al profesorado. De manera especial a su identidad personal y su imagen social que le conduce una depreciación del yo y una desorientación en la construcción de la identidad como docentes. Frente a esta realidad, la huida, el derrotismo o la inhibición es una posible respuesta. Aunque también puede serlo el fortalecimiento del propio yo mediante una replantamiento de la identidad docente y la redifinición de la función de la educación escolar y la relación con los "sujetos" pedagógicos.

En el libro del que forma parte uno de los artículos aparecidos en este número, La Capacidad de Ser Sujeto. Más allá de las técnicas en Educación especial (Laertes), NURIA PÉREZ DE LARA (1998) nos brinda, partiendo de su propio trayecto de formación desde su subjetividad docente, la posibilidad de reencontrarnos con nuestros propios recorridos como educadores y con los de los sujetos, en este caso, de la educación especial. Para fundamentar esta propuesta tiene en cuenta las aportaciones del análisis institucional, la pedagogía del género, la psicología y el psicoanálisis. En este texto encontramos una teoría experiencial del sujeto docente que puede contribuir a desligar las ataduras internas y externas que subyugan al quehacer del enseñante, a la vez que nos señala el compromiso fundamental que ha de asumir la función pedagógica: a partir del sí mismo y aparecer como protagonista de la acción, del pensamiento, del deseo y del sentir como educadores.

Quienes abren nuevos caminos

En el final de esta serie de sugerencias no puedo obviar algunas lecturas producidas desde el ámbito del pensamiento y la pedagogía feminista, que han contribuido de manera sustancial (al igual que ha ocurrido con las cuestiones interculturales) a reclamar y producir ”lugares” nuevos desde el que plantear y analizar el (los) papeles y los discursos en torno al sujeto y la identidad en la educación. El artículo de Ana Mañeru ya presenta algunas referencias para ampliar estas lecturas, a las que quisiera añadir algunas otras. En primera lugar el libro de SANDRA ACKER (1995) Género y Educación. Reflexiones sociológicas sobre mujeres, enseñanza y feminismo (Narcea), parte de constatar la presencia de un amplio porcentaje de profesoras en todos los niveles del sistema educativo, lo que hace que los problemas de la educación, pasen de manera necesaria, por los problemas de las mujeres. Esto implica que no es posible abordar la cuestión de las identidades docentes, sin realizar una aproximación de género. Un acercamiento que no puede olvidar lo que reflejan algunas investigaciones sociológicos de los últimos treinta años: la ambigüedad de los roles de las mujeres que enseñan, las barreras y dificultades que encuentran para el desarrollo de su carrera docente, los modelos androcéntricos y patriarcales de las instituciones educativas, la construcción problemática del autoconcepto y la autoestima de las profesoras, las cargas familiares añadidas y los "triples turnos" y los procesos y discursos inquisitoriales y de culpabilización a las que se ven sometidas, y la débil autoconfianza que de todo lo anterior se deriva. En clave diferente, hay que destacar el libro en el que ANNA MARIA PIUSSI‑LETIZIA BIANCHI (1995) Saber que se sabe. Mujeres en Educación (Icaria) recoge las voces, la investigación interior de diversos colectivos de mujeres‑educadoras italianas, que nos brindan experiencias y reflexiones sobre el ser‑existir, el sentirse y el formarse. Estas narraciones, existenciales y eminentemente políticas, exploran la propia formación, desde una escritura en primera persona y desde un lenguaje propio, desde donde nos muestran las subjetividades que aparecen en las prácticas, los espacios, el conocimiento, las historias y las diferencias escolares.

Entre las múltiples revistas sobre este tema destaco dos en las que pueden encontrarse artículos de Patrizia Violi: Diferencia y diferencias: la experiencia de lo individual en el discurso y en la práctica de las mujeres y Mercedes Bengochea: Lenguaje público y voz femenina, ambos en el número 190 de la Revista de Occidente (1997), dedicado al tema Contar la experiencia: mujer y subjetividad. Junto a los Julia Varela y Fernando Álvarez‑Uría: Sociología del género y Birulés‑Corral‑Larrauri‑Marçal‑rius: Fragmentos del discurso sobre la autoridad femenina que acompañan o otros textos que bajo el título Problemas de género han sido recogidos en Archipiélago (30, 1997).

Con todo ello la lectora o el lector interesado puede comenzar a confeccionarse un menú de lecturas que, completado con sus propia selección, contribuyan a comprender mejor el papel de los/las sujetos en la sociedad contemporánea y su reflejo y proyección en la institución escolar.

 

Notas

 

(I)                Quede mi reconocimiento a Virginia Ferrer, Montse Rifá y Juana Sancho por la puerta abierta que me han brindado para algunas entradas de esta guía de lecturas con sus más extensas reseñas publicadas en F. HERNANDEZ (Comp.) (1998). La formación del profesorado. Barcelona, Praxis-Cuadernos de Pedagogía.