LA LECTURA Y LA ESCRITURA EN UNA CLASE COOPERATIVA

 

Baudelio Alonso Gómez*

Elisa Vián González*

 

Partiendo de la Asamblea como elemento de participación fundamental en el aula, los autores de este trabajo nos exponen su experiencia de intro­ducción de la lecto escritura en aulas de Infantil y Primaria. A partir de historias conocidas o propuestas por su maestr@, las criaturas van desa­rrollando libremente un sistema que les permite acceder al maravilloso mundo de las palabras, componiendo espontáneamente sus propios textos.

 

I.                  La asamblea de clase

 

La asamblea de clase será el núcleo organizativo del trabajo, nace como una necesidad que se deriva del plan­teamiento activo e integrador de la clase, es donde vamos a discutir todas las actividades que dan vida al trabajo escolar. Son los niños y niñas los que a través de sus conversaciones van a poder manifestar sus intereses, sus vivencias y experiencias que han de estar incorporadas a la vida de la escuela y que nos servirán para siste­matizar los aprendizajes que vamos a llevar a cabo.

El trabajar en asamblea supone que haya una participación por parte de todos los niños y niñas en la medi­da de sus posibilidades. Así se va cre­ando una atmósfera que tiene como referentes la animación y la coopera­ción, donde todas las opiniones y sugerencias son tenidas en cuenta, con lo cual, el grupo se verá enrique­cido y favorecido. De esta manera convertimos la asamblea en un medio en el que la expresión y la comunica­ción entre todo el grupo es algo nor­mal, diario y vivo.También supone tener un conjunto de normas que regulen el trabajo y la convivencia. Normas que irán naciendo de una forma progresiva en consonancia con los trabajos y complicaciones estructurales que vaya adquiriendo la clase, y que han de ser flexibles y estar abiertas a posibles modificaciones a medida que la marcha escolar lo exija.

El aprendizaje necesita un ambien­te rico en estímulos para que se desa­rrolle favorablemente. El grupo juega un papel importante, la interacción entre iguales es necesaria para el cre­cimiento lógico del niño y de la niña por cuanto le obliga a razonar y a uti­lizar palabras empleadas y comprendi­das por los demás a la vez que esti­mula el contacto y el diálogo. Aprove­char la riqueza de gustos y aficiones de cada uno y de cada una supone el enriquecimiento colectivo, tarea que el docente debe tener muy en cuenta para no encontrarnos con la desgana del alumnado y la frustración nuestra.

Recogeremos las propuestas de cada niño y niña y las haremos llegar al resto del grupo para que sean teni­das en cuenta y decidir los temas que nos interesan trabajar así como los recursos que dispondremos y cómo utilizarlos .

En la asamblea ellos y ellas partici­pan y deciden.

El aprendizaje de la lectura y escritura que vamos a desarrollar nos irá permitiendo relacionar estas expe­riencias del alumnado con los conte­nidos del aprendizaje que iremos encajando en las Unidades Didácticas que, ya de antemano, tenemos elabo­radas y que responden a un marco didáctico abierto y flexible. De esta manera vamos a unificar los intereses del grupo que será un resumen de todas las ideas expuestas y que han de responder a los conocimientos que tiene que alcanzar.

 

Simbolización arbitraria acepta­da colectivamente

 

Planteamos situaciones concretas en clases de infantil (4, 5 años) que con­duzcan al alumnado a elaborar una toma de conciencia a nivel práctico de la diferenciación entre “lo simboli­zante y lo simbolizado”, concretando en diferentes formas de expresión del mensaje: el habla, el gesto, el dibujo... para pasar luego a centrar la atención en el análisis de la lengua oral, con el fin de llegar a simbolizar, sobre el papel, un código arbitrario mediante la construcción colectiva. Acuerdo convencional que permite al alumna­do considerar que cualquiera de los esquemas gráficos, inventados o no, puede ser válido si el colectivo de la clase así lo considera.

Consideramos imprescindible que la motivación surja del niño y la niña, relacionar sus intereses con el apren­dizaje para que lo vivan como algo gratificante. Partiendo de unas situa­ciones emocionales y afectivas ade­cuadas tendremos fácil acceso al orden simbólico. Poner al niño y la niña en una situación dentro de la clase en la que es importante lo que dice, que descubra la posibilidad de dejar constancia de ello, que los otros lo puedan interpretar y que al mismo tiempo ellos y ellas pueda interpretar lo que han escrito los demás.

El paso de sustituir un objeto o una acción por un signo gráfico debe hacerse gradualmente, evitando pasar bruscamente, de las consignas, a la representación en el papel. La expe­riencia nos dice que partir de un cuento como actividad motivadora siempre da buenos resultados. Nues­tra experiencia parte así y distingui­mos 6 etapas bien diferenciadas:

I °. Contar el cuento: “La mariposa de colores

Érase una vez una mariposa que vivía en un campo lleno de flores. Se despertaba perezosamente cuando los primeros rayos del sol le acaricia­ban su linda cara. Un día emprendió un largo viaje. Extendió sus débiles alas de colores y a volar y a volar. Ya estaba muy cansada, se posó en la hoja de un rosal y se durmió.

2°. Dramatizar el cuento.

El juego dramático es una forma natural de expresión, es “un dejar hacer al niño y a la niña”; ellos y ellas marcarán la pauta generando una acti­vidad espontánea, fresca y placentera. Aprovecharemos esta situación para destacar el personaje principal y las acciones que van sucediendo .

3°. Presentamos la frase y acordamos un símbolo gestual para el personaje y para las acciones.

LA MARIPOSA

VOLABA

DE FLOR EN FLOR

Y SE DURMIÓ.

4°. Elección de la simbolización gráfi­ca.

Los niños y niñas, en la pizarra, van proponiendo signos gráficos para cada una de las unidades significativas de la frase que hemos presentado. Elegimos el más votado.

5°  Trabajar la simbolización gráfica.

Una vez elegidos los signos gráficos los escribimos en un cartel que colo­camos en la pared. De esta manera, las criaturas tienen acceso fácil, libre y directo para leerlo y escribirlo cuan­tas veces quieran.

Cambiamos el orden de los signos gráficos. Es la misma historia alteran­do el orden. Les interesa y divierte.

Combinamos los signos gráficos y formamos una poesía ritmica:

6°  Escribir y leer individualmente.

Todas estas actividades, que se han hecho de forma colectiva, pasan a ser trabajadas por los niños y niñas individualmente. Los materiales para “graficar” han de ser diversos, ate­diendo a las apetencias de nuestro alumnado:

Superficies de tierra, arena, suelo, mesa (para graficar con el dedo)

Papel contínuo, de periódicos, folios... Pizarra

Tizas,ceras blandas y duras, lápices, rotuladores...

Todas estas actividades gráficas las recogemos para confeccionar un libro que ha de tener cada una de las cria­turas con la experiencia trabajada.

 

Primera etapa: La frase

 

(Primer trimestre)

La primera tarea que nos propone­mos es crear en el aula unas condicio­nes donde los niños y niñas puedan desarrollar favorablemente sus capa­cidades de expresión y comunica­ción.Tomamos como principio básico, asociar tan estrechamente como sea posible, la expresión a la actividad global del alumnado. El punto de par­tida será la frase porque considera­mos que es el elemento fundamental del lenguaje natural.

De acuerdo con la Unidad Didác­tica que hayamos acordado trabajar (en asamblea de clase) durante dos o tres semanas, provocamos un hecho vivencia¡: juego, salida, fiesta... es decir, una experiencia práctica para crear un ambiente idóneo de expre­sión y comunicación, donde surja la cooperación y ayuda entre el alumna­do, tan básica como necesaria para que cada cual vaya encontrando y creando su propio ritmo de aprendi­zaje. De esta manera los niños y niñas estarán en unas condiciones favora­bles para manifestar oralmente el contenido de la situación vivida. Se procurará que digan muchas frases para poder elegir la más votada de entre todas las que han expresado.

Tener muy en cuenta que

* La expresión oral va después de una situación vivida.

* Hay que asociar el sentido y la com­prensión a todo lo que es leido por el niño y la niña.

Para escribir una frase es preciso asociar la idea, el sonido y el signo gráfico. La mente, la vista, el oído y la motricidad han de asociarse y cooperar ala consecución del fin propuesto.

Así pues, previo a la escritura de una frase es necesario

- Haber representado la idea.

- Haber visto escrita esta idea cuya lectura y escritura se reproduce.

- Pronunciarla correctamente.

Si las frases han sido bien elegidas tras procesos de observación y expresión, comprobaremos que:

Serán fiel reflejo de la sintaxis del alumnado.

Llevarán verbos de acción (para pres­tarse a las transformaciones que, más adelante, realizaremos)

Irán ligadas a las necesidades e intere­ses vitales del colectivo de la clase.

 

Actividades

 

Una vez elegida la frase la escribimos en la pizarra por unidades significativas: El viento arranca las hojas amarillas de los árboles.

Entregamos a cada alumno y alumna la frase escrita en cartulina (un cuarto de folio) para que, fijándo­se en el modelo dado, la escriban en un folio y la ilustren libremente.

Elección del símbolo. Cuando el alumnado está acostumbrado a con­sensuar los símbolos arbitrarios, no resulta nada dificil obtener el símbolo que necesitamos para cada frase que, elegida colectivamente, vamos a tra­bajar. Para eso proponemos que cada niño y niña haga uno y así poder tener el más votado. Es un recurso muy valioso, no para que les sirva de soporte para aprender mejor la frase (no hace falta) sino para elaborar acti­vidades que ayurarán y facilitarán el aprendizaje de las frases colectivas que vamos a trabajar durante el pri­mer trimestre.

Una vez obtenido el símbolo lo colocamos en la pared junto a la frase correspondiente:

Dispondremos de otro modelo igual que lo utilizaremos para las acti­vidades que en forma circular hare­mos en el suelo.

También escribimos la frase:

- En un papel continuo blanco para fijarla en la pared, accesible a ser leida cuantas veces quieran.

- En una cuartilla que entregaremos a cada niño y niña para ir confeccio­nando el libro móvil de lectura.

- En una cartulina (tamaño folio) que nos servirá para hacer juegos en el suelo.

Utilizamos los materiales más diversos posibles, para que no tengan límites con qué escribir (Lápices y rotuladores de distintos colores,ceras blandas y duras, tizas...) ni dónde escribir (Pizarra, suelo, folios, cuarti­llas, cartulinas, papeles de diferentes colores y tamaños ...)

Ritmos témporo espaciales y relación sonido símbolo. Para lle­var acabo esta actividad debemos dis­poner de un material apropiado. Puede servirnos listones de madera que clasificaremos en: cortos, media­nos, largos y muy largos para hacerlos corresponder con las palabras según tengan: un sólo sonido, dos sonidos, tres sonidos y más de tres sonidos. Se indicará que coloquen los listones de izquierda a derecha y de arriba abajo haciendo corresponder el tamaño del liston con las palabras según la dura­ción del sonido.

Ejemplo:

 

El viento                          __   ______

arranca                                      _______

las hojas amarillas            ___ _____ _________

de los árboles.                  __ ___ _______

 

 

Una vez que han adquirido soltura con este material pasamos a realizarlo con trazos, utilizando lápices, rotula­dores, ceras, tizas...

 

Queremos que las actividades sean atractivas e interesantes

 

Es un hecho claro y evidente que nadie siente gusto por la lectura no motivada. Es muy importante variar, tanto como sea posible, la forma de presentar las actividades. Dispondremos de un gran repertorio que ire­mos ofertando según las capacidades y el ritmo del grupo:

- Relacionar la frase con su símbolo que estará mezclado con otros.

- Dada la frase dibujar el símbolo. Dado el símbolo dibujar la frase.

- Completar el símbolo.

- Hacer laberintos y puzles con el símbolo.

- Reconocer la frase entre otras.

- Sustituir el sujeto de la frase por su nombre y por el de alguno de sus compañeros.

- Dada la frase desordenada, recor­tar, ordenar y pegar según el mode­lo.

 

Subdividimos la frase en partes lógicas.

 

En un momento dado (cuarta semana) se debe llevar a nuestro alumnado a subdividir la frase en partes lógicas. Esto nos va a suponer nuevos y varia­dos ejercicios que despertarán más atención e interés y permitirán un comienzo de análisis de la frase global.

En primer lugar cortamos la frase en sujeto y predicado. Para realizar esta actividad nos sentamos todos en el suelo en forma circular. Cada niño y niña dispone de unas tijeras para cortar la frase que habremos entrega­do a cada uno y que tendrá la señali­zación por donde va a quedar separa­do el sujeto del predicado. De la misma manera el docente cortará la frase del cartel de la pared para luego ponerla separadamente. Una vez que tienen adquirida esta etapa hacemos lo mismo con el predicado y los com­plementos.

En una frase dada, reeemplazar el sujeto por el de otra. Hacer lo mismo con el predicado para después llegar al núcleo y al complemento.

Esta actividad la repetimos con todas las frases que hemos trabajado colectivamente durante el primer tri­mestre para dar forma al “Libro Móvil”; material imprescindible durante este periodo. Así pueden hacerse múltiples combinaciones resultando

muy divertidas las frases que originan. El “Libro Móvil” supone un recurso de fácil manejo, interesante y ameno.

Además podrán ejercitarse ya en componer, por sí solos, frases seme­jantes. Actividad que hay que alentar para capacitarlos en la composición de sus frases libres.

Si en el aula hemos conseguido un clima estimulante, donde la escri­tura y la lectura sea una experiencia sugestiva y feliz, habremos ofrecido la posibilidad a los niños y niñas de que se interesen por hacer sus pro­pios escritos.

Cuando un niño o una niña trae a clase una frase, creada por él o ella, siente la necesidad de comunicársela a los demás. Aprovecharemos este momento para darla a conocer con el fin de fomentar el gusto por esta actividad.

Si el escrito que ha hecho un niño o una niña no tiene salida, si queda en el fondo de su carpeta sin que sea conocido por nadie, si no lo hemos aprovechado para estimularle y contagiar al resto de la clase de esta interesante tarea, habremos fre­nado el entusiasmo para que vuelva a repetir esta actividad y habremos privado a sus compañeros y compa­ñeras de esta situación tan estimu­lante.

Tener muy en cuenta que previa­mente a las actividades escritas habremos trabajado con las frases lúdicamente de forma corporal y oral.

 

Segunda etapa: Trabajamos el texto (Segundo trimestre)

 

Si en la primera etapa la base era la “frase”, en esta etapa el soporte principal será el texto. Las bases en las que nos hemos basado para el trabajo de la frase las mantenemos para el trabajo del texto, será com­puesto por los niños y niñas tras un hecho vivencia¡ o de las observacio­nes personales de su entorno. Se proponen títulos y se elige el más votado. Después buscamos el comienzo, el desarrollo y el final, siempre con las ideas que el alumna­do exprese oralmente.

Lo escribimos en la pizarra para que ellos lo observen y se den cuen­ta que algunas palabras ya las cono­cen. Examen del texto: el docente lee en voz alta frase por frase para que el alumnado lo siga con la vista e identifique las palabras nuevas. Lec­tura individual y silenciosa.

Una vez que se ha comprendido y asimilado el texto elegimos cuatro o cinco palabras, las que más les han llamado la atención, las subrayamos y las escribimos en una tira de cartu­lina para colocarlas en la pared con un sobre en donde los niños y la niñas van metiendo, cuando quieran, otras palabras que se parezcan a la que tienen como modelo (actividad primordial que nos va a servir para que puedan hacer comparaciones y así llegar al análisis).

Cuando el texto ha sido recono­cido por todos y todas (memoriza­do), pasamos a escribirlo: los alum­nos en su cuaderno con ilustración libre, nosotros en un cartel y lo

colocamos en la pared.

Lo que nos proponemos conse­guir:

  La participación en la formación de los textos y en su estudio.

  Poblar la memoria visual de muchas palabras para que puedan hacer comparaciones entre ellas y así lle­gar a crear una aptitud de análisis.

  Agrupar las palabras por caracteres comunes.

  Conseguir la función clasificadora.

  Capacitarlos para que compongan sus textos libres.

Todo esto conlleva una gama amplia y variada de actividades en las que se han de ponerse de manifiesto sus propias ideas y expresiones, al mismo tiempo que el pensamiento, el lenguaje hablado y el lenguaje escrito queden estrechamente uni­dos para desenvolver armoniosa­mente el aprendizaje.

Confeccionar el libro de lectura y de ejercicios escritos con los tex­tos que se van trabajando colectiva­mente es una actividad básica a la vez que imprescindible, ya que, en esta etapa el deseo de leer y escribir es vivo y activo.

En ese momento la lectura y la escritura es cuando aparecen como más útiles; se lee lo que conocen y escriben lo que se quiere decir. La necesidad intelectual está creada, y el niño y la niña tiende a satisfacerla.

 

Tercera etapa: La Palabra  (Tercer trimestre)

 

La división de etapas que hemos adoptado no es nada rígida, como tampoco el tiempo que le asignamos. Sólo la observación atenta de nues­tro alumnado puede indicar el momento en que se debe comenzar otra etapa nueva.

Llegamos al momento en el que los niños y niñas dominan un voca­bulario bastante rico y son capaces de efectuar sus propias comparacio­nes a la vez que señalan analogías y semejanzas entre las palabras cono­cidas por ellos y ellas. Nuestra inter­vención ha de estar muy cuidada de tal manera que nunca suprima la bús­queda por parte del alumnado.

La experiencia nos dice que el análisis espontáneo de la palabra se produce en el quinto o sexto mes, actividad dificil y de escaso interés para nuestros niños y niñas. Enton­ces nos planteamos. ¿Cómo ayudarle y evitarle tanteos excesivos, sin qui­tarle toda iniciativa? Importa sobre todo, darse cuenta de lo que son capaces de descubrir por sí mismos para no privarles de este principio tan básico.

Para conseguir lo expuesto pro­ponemos la siguiente actividad: “EL SOBRE DE LAS PALABRAS”.

Las paredes de nuestra aula están repletas de textos colectivos y de sus propios textos libres, a la vez que de sobres, con el nombre de una palabra, que en su momento ele­gimos para meter dentro otras que se parecieran en algo.

Nos sentamos en el suelo for­mando un círculo. Un niño o niña saca las palabras que hay dentro de un determinado sobre, las reparte y cada uno lee la que le ha correspon­dido. Aunque sean muchas, sólo contiene las palabras que los niños y niñas han escrito y por lo tanto serán fácilmente identificadas y leí­das.

Las escribimos en la pizarra unas debajo de otras. Las leemos obser­vando y subrayando todas las que tienen un sonido común. Si hay algu­na que no tiene ese sonido la borra­mos. Hacemos observar las sonidos comunes que tiene todas las palabras rodeándolas con un circulo. Las copiamos en un cartel, lo colocamos en la pared para que se pueda acce­der fácilmente a su observación y lectura. Esto nos servirá para desa­rrollar la aptitud de análisis. Así ini­ciamos el camino para que el niño y la niña lleguen a comparar palabras y extraer las sílabas comunes:

paloma           pala

juguete          jugaron

caramelo        casa

rota               ratón

Reunir, componer y construir son formas naturales en el aprendi­zaje; de esta manera el niño y niña utilizan las sílabas conocidas para componer otras palabras “nuevas”, primero serán cortas para llegar poco a poco a componer todas las demás que estén dentro de sus inte­reses y necesidades. No todo nuestro alumnado llega a esta fase de análisis al mismo tiempo, hay que tenerlo muy en cuenta para no poner al niño y la niña en situación de fracaso. Para todos los aprendiza­jes hay un momento favorable. Es necesario encontrar ese momento oportuno y no rehusar enseñarle lo que él/ella pueden comprender, mul­tiplicando los ejercicios, hasta hacer pasar las adquisiciones al dominio del automatismo.

Cuando el niño y la niña han adquirido el mecanismo de esta ope­ración, la lectura de otras “palabras nuevas de su vocabulario” no será más que una cuestión de ejercicio. Esto le permitirá utilizar sus conocimien­tos para sistematizar la técnica de la lectura. Si nuestro alumnado ha seguido este procedimiento tendrá la impresión gratificante de haber aprendido a leer y a escribir sólo.