NUESTRA EXPERIENCIA DE LAS ASAMBLEAS DE CLASE EN EL INSTITUTO

Jean‑Moulin de Barlin

 

 

Trabajar cediendo autonomía y participación también es posible entre el alumnado de la Enseñanza Obligatoria como pone de manifiesto esta cola­boración de la compañera francesa. Para que ello sea posible es necesario abrir vías de diálogo y negociación para consensuar reflexivamente las acti­vidades a desarrollar en el aula.

 

 

Anuncié la constitución de una asam­blea de clase en el momento en el que ya habíamos empezado con la correspondencia. Expliqué las metas y el funcionamiento, además de imponer algunas condiciones. Todo se podía decir mientras fuese en la calma y referido al proyecto de correspondencia y al curso de lengua. Se concibió como centro de pro­puestas. Se situó en el calendario los jueves después de las clases para que no interrumpiese el curso. Después pedí a los niños que decidiesen por voto (a mano alzada) la periodicidad (quince días) y otros aspectos (ver el documento a continuación).

A lo largo de los quince días, cada uno podía plantear propuestas por notificación sobre un tablón de anun­cios como punto de partida de la ela­boración del orden del día. Al princi­pio de cada asamblea, un alumno leía el orden del día con el fin de que yo lo anotase sobre el “cuaderno de asambleas”. Una vez aceptado el orden del día se planteaban las cues­tiones una a una. Esto me daba tam­bién la posibilidad de hacer un balan­ce rápido de la quincena.

Después de cada asamblea, redac­taba un informe en el cuaderno que depositaba en el armario donde todos tenían acceso. En el cuaderno nunca se anotaban los que planteaban las cuestiones ni las intervenciones.

 

Constataciones:

 

‑ Al principio los alumnos no distin­guían del todo la “gorra” del profe­sor principal y la del profesor de lengua.

‑ Cada vez se planteaban más cues­tiones y propuestas pertinentes.

‑ La asamblea desempeñó verdade­ramente su papel de instancia de regulación del trabajo.

Este intercambio me permitió regular, gracias a las charlas con los niños, los problemas que hasta entonces me parecían irresolubles. Por ejemplo: no me gustaba el hecho de no tener ni tiempo ni medios par enseñarle a los niños todo el vocabu­lario (pero, claro está, no me atrevía a tratar el tema con los alumnos). Pero la pregunta se planteó por uno de ellos en el orden del día. Cosa que nos llevó a analizar (con los niños) los obstáculos que se plantea­ban en este aprendizaje, buscando soluciones y finalmente, haciendo un proyecto al que nunca hubiese llega­do yo sola.

La asamblea ha ayudado a los niños a ser conscientes de sus dere­chos en el instituto.

Los niños no consultaron nunca el cuaderno de las asambleas pero sí se interesaban por el tiempo emplea­do en los puntos del orden del día, que se anotaban en la sala.

 

Perspectivas

 

Normalmente, si la asamblea cumple con su cometido, los niños tienen que tener cada vez más la palabra conforme avanza el curso. Pero como he podido ver en los informes, a pesar de que esto se cumplía, yo seguía teniendo demasiado tiempo la voz. Lo que considero hasta cierto punto normal, teniendo en cuenta que de mi partían la mayoría de las propuestas, mientras que los niños intervenían más sobre aspectos pun­tuales.

Recogiendo las preguntas de los niños, montando con ellos un pro­yecto e constituyendo la asamblea desde principios de curso, se supone que la participación de los alumnos debía crecer, mientras que la de los adultos debía menguar.

Podíamos imaginar también que ellos tenían que redactar los infor­mes de las asambleas. Pero esto no pudo ser posible en 5º sin haberlos formado con anterioridad. De este modo las asambleas podían llevar a una verdadera situación de aprendi­zaje para la escritura y una buena ocasión para reflexionar respecto a la objetividad de los textos de informa­ción.

Todo lo que se almacenó en el armario no circul6 ni se leyó por falta de medios. Pero con los hora­rios del instituto no se puede imagi­nar que haya momentos para ello. El método giratorio de desarrollo y notación resultaron ser eficaces.

En fin, en lo que se refiere al reconocimiento mutuo del individuo y del grupo, creo que es necesario que cada alumno se implique más en la asamblea como persona: para ello, las propuestas para el orden del día, así como las intervenciones pierden su anonimato. Algunas reacciones de los niños me demostraron que tenían el sentimiento de correr peligro expresándose sin estar cubiertos por el anonimato: tienen que compren­der que tal peligro no existe.

 

Asamblea del 10 de diciembre de 1987

 

Decisiones tomadas a mano alzada:

‑Periodicidad de las asambleas: cada quince días, el jueves después de la clase.

‑Contenido de las asambleas:

1. Balance de los quince días respec­to a los objetivos fijados por el pro­fesor;

2. Aceptación de las preguntas para el orden del día: anotaciones en el tablón de madera y sobre el cual cada uno puede dar su opinión por escrito. Antes de pasar a ser discuti­das, las cuestiones propuestas son sometidas a voto por mayoría de la asamblea;

3. Proyectos para los siguientes quin­ce días: Graziela propone ocuparse de la confección de una pancarta. Ludovic y Karine se encargan de la búsqueda de un tablón de anuncios.

 

Asamblea del 10 de enero de 1988

 

Orden del día: nada, se deciden oral­mente las propuestas.

Decisiones tomadas tras la charla:

Los cursos de gramática se presenta­rán bajo forma de fichas policopia­das‑ ejercicios para descubrir una noción, noción para aprender, ejerci­cios de aplicación.

Proyecto:

La próxima correspondencia a los Pirineos estará compuesta por una serie de “relatos fantásticos”.

Se escribe el trabajo que hay que hacer para la semana siguiente en el cuaderno de texto al principio de cada clase.

 

Asamblea del 28 de enero de 1988

 

Orden del día: ¿Se podría abordar el problema de los conocimientos de voca­bulario? ¿Podríamos ir al tablón más a menudo?

1.Balance:

Mejora de los escritos del segundo envío respecto al primero. Algunos se inspiraron demasiado en películas o libros leídos, otros no hicieron “relatos fantásticos” propiamente dicho (n. del t. se refiere a la perte­nencia de los relatos al tipo literario requerido).

2. 1ª cuestión: Tras la charla, decidi­mos crear un repertorio de vocabu­lario en el cual se recogerán palabras expresivas que puedan sustituir los términos banales (y no definiciones): “la entradilla” de la palabra que se tendrá que asimilar es la letra inicial de la palabra que se quiere evitar. Estas palabras se recogerán en textos de lectura continuada, cada semana, siguiendo un plan de investigación policopiado.

3. 2ª cuestión: Mientras no conllevara a una excesiva pérdida de tiempo ni al desorden, estuvimos de acuerdo sobre el hecho de que el máximo espacio del tablón fuera utilizado por los alumnos.

 

Asamblea del 25 de febrero de 1988

 

Orden del día: ¿Se podría hablar de los problemas en otras clases?

‑ ¿Se podría ir más a menudo en las clases de recuperación?

‑ ¿Los alumnos podrían participar en la puesta a limpio de los textos para enviar a los correspondientes?

1ª cuestión: El profesor recuerda que esta práctica va contra las reglas de la asamblea de clase y explica que sus funciones de profesor principal no tienen que mezclarse con las de pro­fesor de lengua.

2ª cuestión: Ludovic, Amar, Marc y Emmanuel proponen que sus familias pasen a máquina algunos textos. El profesor sugiere que los alumnos escriban a máquina, pero en la sala, durante las horas en las que los alum­nos tengan que permanecer en ella. Esto, después de una curso para que aprendan a utilizarla.

Interesados: Belinda, Betty, Karine G., Graziella, Gilles, Karine, Jean­Noël, Sébastien, Françoise y Ludovic.

Proyectos:

Fichas de lectura para enviarlas a los correspondientes y para fotocopiar, pero antes se escoge un título para las fichas ‑estas constituyen el tercer envío‑ “Classe info”, fue el título esco­gido por mayoría.

 

Asamblea del 17 de marzo de 1988

 

Orden del día: Seguimos sin acercarnos al tablón.

‑ ¿Podríamos hablar de otras clases?

‑ Se ve mal la pizarra: ¿Podríamos poner las mesas como antes?

‑ ¿Podríamos utilizar cuadernos en vez de clasificadores (pérdida de hojas)?

1.Balance: poca seriedad en el estu­dio de las lecciones de gramática y de ortografía, lo que obliga siempre a volver hacia atrás.

2. Cuestiones en el orden del día:

1ª Cuestión: Misma respuesta que la primera vez que apareció.

2ª Cuestión: Para ello establecemos un calendario de estudios asistidos basados en la forma de trabajar en casa.

3ª Cuestión: Se mantienen las mesas en del pero de forma que todos pue­dan ver la pizarra.

4ª Cuestión: Se plantea demasiado tarde pero discutimos sin embargo sobre las ventajas e inconvenientes de clasificadores y cuadernos. Se decide que podemos guardar en las camisas los cursos de gramática y ortografía de los dos primeros tri­mestres.

 

Asamblea del 31 de marzo de 1988

 

Orden del día:

‑ ¿Podemos leer más?

‑ Queremos cambiar al responsable del cuaderno de textos ya que da mala impresión.

‑ Queremos más respuestas de los Pirineos.

‑ No nos gustan nuestros vecinos de mesa ¿podemos cambiar?

1.Balance: El profesor cita los proble­mas que no están relacionados con la lengua. Informa a alumnos de la pró­xima reunión de la comisión para modificar eventualmente el reglamen­to interior del instituto, explica como hacer para proponer modificaciones.

Cita la violencia que ha visto entre alumnos y recuerda que en nuestra sociedad, a los profesores y a los padres, se castiga la violencia. Por lo que los adultos tienen que cuidar de que no se dé entre niños.

2.Cuestiones del orden del día:

1ª Cuestión: Los alumnos explican lo que quieren. Quieren leer en voz alta en clase. Esto es posible, pero en las próximas semanas, cuando se lean “Les Lettres de mon moulin” (Las Letras de mi molino, libro de texto n. del t.).

2ª Cuestión: Nos damos cuenta de que los alumnos designados no han sido los que se han ocupado del cua­derno de textos. Esto tiene que plan­tearse con el reglamento del institu­to: se aplica.

3ª Cuestión: Decidimos escribir car­tas individuales a los Pirineos para incitarles a escribirnos más a menu­do.

4ª Cuestión: De vuelta de Semana Santa (Pascuas), los alumnos escoge­rán el lugar que les convenga en la clase, pero el profesor podrá obligar­los a cambiarse si entorpecen el tra­bajo de los demás.

 

Asamblea del 28 de abril de 1988

 

Orden del día:

‑ ¿Se puede hacer un nuevo plan de distribución del tiempo participando los alumnos en él?

- ¿Más interrogaciones orales?

‑ ¿Más dictados?

‑ Recitación de poesía con ilustracio­nes: Elaborar un cuaderno de poesí­as.

Balance del trabajo en curso por el profesor: Las fichas de lectura están preparadas para ser enviadas ya que han sido mejoradas.

Pero Karine M no ha dado su ficha al profesor y Gilles a dado una ficha muy incompleta e ilegible. Los dos tendrán que dar su ficha al profesor el lunes 2 de mayo, y Graziella, Rodrigue y Mickael también ya que al haber estado enfermos siguen con su primera versión de la ficha de lectu­ra. Emmanuel y Ludovic no han traí­do mejoras a sus trabajos pero al ser legibles se enviarán a los correspon­dientes.

Las pancartas de información “classe info” tienen que traerse, corregidas y mejoradas según las consignas del profesor, el jueves 5 de mayo.

A Nathalie, Franck, Bélinda y Karine G., que ya han entregado sus versio­nes mejoradas no les afecta.

Emmanuel no dio su primera versión al profesor y tendrá que hacerlo a partir del lunes 2 de mayo.

Fecha de los próximos envíos: Las fichas de lectura el 3 de mayo, las pancartas de información, el sábado 7 de mayo.

1ª Cuestión: Los alumnos se refieren al empleo del tiempo en las vacacio­nes navideñas a febrero que el profe­sor había puesto en el tablón. Tras una charla, llegamos a la conclusión de que entienden por participar “ayu­dar” al profesor a confeccionar el plan. El profesor propone una partici­pación más efectiva, en función del programa. Sugerencias para las horas libres del programa... El profesor propone una asamblea extraordinaria para la semana siguiente (de media hora) para establecer juntos el “empleo del tiempo”. Se acepta.

2ª Cuestión: Visto que no se compar­te, se aparta.

3ª Cuestión: Ludovic sobre todo, quiere más dictados. Según él, le ayu­daría a mejorar su ortografía. Los demás alumnos no quieren más dicta­dos.

El profesor explica porqué piensa que más dictados no son necesarios, pero con ello también incide sobre la necesidad de dedicarle más, en los cursos, a la ortografía... Esto no ocu­rre sólo en ortografía, pero bueno, el profesor recuerda como concibe el que se progrese en ortografía. Ludo­vic está de acuerdo.

4ª Cuestión: Algunos alumnos sugie­ren que se estudie y se escriba poe­sía. El profesor sugiere que se les conceda a estos puntos su lugar correspondiente en la próxima asam­blea (extraordinaria) del jueves que viene. La clase está de acuerdo con ello.

 

Asamblea extraordinaria del 5 de mayo de 1988

 

Se deciden las actividades que se harán desde ahora hasta las vacacio­nes de verano.

El profesor trae un panel grande sobre el cual aparecen los cursos con las actividades: gramática, ortografía, lectura. Quedan diez casillas vacías: Son el “margen de libertad” del que disponen los niños para proponer otras actividades.

Al final de la asamblea y por votación se decide: aprender y hacer teatro en las horas libres de los lunes, o, grabar una lectura con varias voces para enviar a los correspondientes.