EL PROYECTO MUS‑E EN EXTREMADURA

 

Lola Naranjo Aguilar

 

El proyecto MUS‑E es un proyecto europeo cuyo objetivo prioritario es ofre­cer, por medio de todas las artes, una respuesta alternativa a la violencia, la xenofobia y la intolerancia. Puesto en marcha por lord Y. Menuhin en Suiza, se implanta en España en 1996.

En este artículo se describe una experiencia llevada a cabo en el único cole­gio de la Comunidad Extremeña que desarrolla el citado proyecto, se relacio­nan los objetivos generales que se persiguen, la metodología que se ha empleado y se ofrecen unos modelos de fichas de seguimiento y de evalua­ción de la variación de hábitos y de conducta que experimentan los niños.

La experiencia de referencia es la elaboración, montaje y representación de un cuento: la ovejita verde.

 

Fue el gran violinista y humanista Lord Yehudi Menuhin (1916‑1999) el padre de este proyecto. Para ello se inspiró en el método del pedagogo, compositor y etnomusicólogo húnga­ro Zoltán Kodály (1882‑1967).

Yehudi Menuhin amplió el con­cepto de Kodály dándole importancia no sólo a la música, sino también a la danza, el teatro, la plástica y las artes en general.

El proyecto MUS‑E es un proyec­to multicultural cuya finalidad es introducir el aprendizaje de la música y de todas las artes como respuesta a la violencia, la xenofobia y la intole­rancia, y todo esto desde las edades más tempranas.

El proyecto va destinado prefe­rentemente a escuelas “de riesgo” desde el punto de vista de la violen­cia, el racismo y la exclusión. Son escuelas catalogadas de “difícil desempeño”, normalmente situadas en barrios marginales, en las cuales están escolarizados niños y niñas que se encuentran en situaciones sociales o culturales desfavorecidas, así como niños procedentes de minorías étni­cas o de otros países.

El proyecto se basa en introducir en la escuela las disciplinas artísticas anteriormente mencionadas, las cua­les son impartidas, en presencia de los profesores, por animadores‑artis­tas externos al claustro. Se desarro­lla durante el horario escolar y abar­ca un mínimo de un 10% de ese horario. Estos animadores‑artistas son profesionales del mundo artísti­co que comparten su arte con los niños.

El proyecto MUS‑E es un proyec­to europeo que comenzó a desarro­llarse en Suiza en 1994, incorporán­dose más tarde otros países europe­os como Bélgica, Francia, Portugal, Alemania, Holanda, Inglaterra, Luxemburgo, Irlanda, Escocia, Hun­gría y España.

España se incorporó en el año 1996, tras la firma del Convenio sus­crito por el Ministerio de Educación y Cultura y la Fundación Internacio­nal Yehudi Menuhin el 19 de Febrero de ese año.

En sus comienzos se llevó a cabo en siete colegios públicos de las Comunidades de Madrid, Extremadu­ra, Asturias, Cantabria y Murcia. Más tarde, durante el curso académico 1998‑1999, se incorporaron las Comunidades Autónomas de Anda­lucía y Cataluña.

 

Objetivos del proyecto MUS‑E

 

a) Utilizar los efectos terapéuticos de equilibrio de la práctica musical, el canto, la danza, el movimiento, etc., para mejorar el comportamiento de los niños y canalizar su energía hacia vías creativas de equilibrio y tolerancia.

b) Despertar en los niños la conciencia del respeto mutuo a la diversidad de los pueblos europeos a través del conocimiento práctico de la música, su folklore y sus ritos.

c) Conseguir de los alumnos que inte­gran el grupo una participación acti­va en la práctica musical a través del ejemplo del profesor, y no a través de la imposición, como forma de contribuir al desarrollo en los niños de una personalidad desinhibido.

d) Desarrollar la capacidad de improvi­sación como forma de autoexpresión que mejora tanto la confianza en sí mismo como la tolerancia.

e) Conseguir una mejora gradual y pro­gresiva de control, comprensión y eje­cución de las energías y capacidades del niño.

f)Contribuir al desarrollo de la autodis­ciplina y del sentido de la responsabi­lidad de los niños, por medio de la toma de conciencia de su papel en las diferentes prácticas, tanto de solistas como de miembros de un conjunto.

g) Estimular en los niños su receptivi­dad tanto a la tradición como a las nuevas ideas.

h) Desarrollar la capacidad de expresar diferentes estados emocionales a tra­vés de la música y de las restantes prácticas (danza, mimo, etc.).

 

Teniendo en cuenta los objetivos y directrices generales del proyecto, cada colegio elabora su propio pro­grama según las características parti­culares del centro, de los alumnos que acoge y del entorno y la zona donde está ubicado.

 

El proyecto MUS‑E en Extrema­dura.

 

En Extremadura el proyecto MUS‑E se está llevando a cabo en el Colegio Público “Santa Engracia”, situado en la periferia de Badajoz. Hasta ahora es el único colegio de la Comunidad Extremeña que posee este privilegio.

El centro acoge a una mayoría de niños/as procedentes de barriadas desfavorecidas económico‑social y culturalmente. En el mismo barrio conviven payos, gitanos e inmigran­tes, lo que refleja una realidad mul­tiétnica fuente de numerosos proble­mas de convivencia. El alumnado es fiel exponente de la problemática de la zona: alto porcentaje de desem­pleo, falta de expectativas laborales, escasa formación, familias desestruc­turadas, consumo y compraventa de drogas, alcoholismo...

Es importante, pues, señalar la presencia de un colectivo, minorita­rio pero numeroso, de alumnos de etnia gitana. Todos estos problemas anteriormente citados se traducen en múltiples situaciones de discrimi­nación social, intolerancia y violencia.

Se es consciente de las caracte­rísticas peculiares y de la idiosincrasia de estos niños y niñas y de que cada día es más necesaria la aplicación de nuevas metodologías para tratar de paliar las carencias, fundamentalmen­te afectivas, que estos niños presen­tan.

La falta de motivación, de respe­to, de interés por el aprendizaje; un comportamiento agresivo, la despre­ocupación y la abulia con respecto a la enseñanza son los mayores proble­mas con los que nos encontramos a la hora de realizar nuestra labor docente.

Por otro lado, hay que resaltar que la mayoría de estos niños mues­tran una simpatía especial por la música, la cual forma parte indisolu­ble de la cultura gitana, en contrapo­sición al rechazo que, en principio, les producen otras materias.

El proyecto MUS‑E es de vital importancia en este tipo de escuelas, pues permite la adquisición y el fomento de una serie de capacida­des básicas en la formación y el desa­rrollo del niño, como son la aten­ción, la capacidad de escucha, la capacidad de análisis, la imaginación, la creatividad, la improvisación, la comunicación, el trabajo en equipo... encamina­das, todas ellas, a hacer un niño más sociable, más tolerante, más formado y en el fondo, sobre todo, más humano.

Esto será posible a través de los distintos aspectos que la Educación Musical contempla (ritmo, movimien­to, canto, dramatización, instrumen­tación, etc.), así como la Danza y el Teatro.

 

El MUS‑E en la escuela

 

El proyecto MUS‑E se está llevan­do a cabo actualmente en el primer ciclo de Primaria, para ampliarse en años posteriores a los demás ciclos. El colegio cuenta con la participación de dos animadores‑artistas de Danza y Teatro.

Para que el proyecto sea efectivo y coherente, es necesaria la perma­nente coordinación entre Equipo Directivo, profesores participantes y animadores‑artistas, así como una información fluida y permanente acerca del funcionamiento y desarro­llo del proyecto, al resto de profeso­res y padres de alumnos.

A principio de curso tiene lugar una reunión con los padres, se les presenta el proyecto y se les invita a participar en él. A esta reunión asis­ten el equipo directivo, los profeso­res tutores, la especialista de Música y los animadores artistas de Danza y Teatro.

Las reuniones periódicas de coordinación a lo largo del curso con los tutores y los animadores artistas, permiten evaluar el desarro­llo del proyecto, unificar criterios y subsanar los problemas que puedan ir surgiendo.

Dentro de los participantes en el proyecto hay que destacar la impor­tancia de la función del profesor tutor, pues es el que pasa la mayor parte del tiempo con los niños y, por lo tanto, es el que está más capacita­do para llevar a cabo el seguimiento y para evaluar la evolución de la con­ducta de estos con mayor exactitud. Para poder hacer este seguimiento se han elaborado unas fichas que el tutor completará durante las clases de Música, Danza y Teatro, en las cuales está siempre presente. El tutor, en principio, es un mero observador, no entra en la dinámica de la clase, que corre a cargo del ani­mador artista, aunque sí participa cuando éste lo considera necesario.

Es importante puntualizar que el comportamiento y los cambios de conducta de nuestros alumnos son facetas que no podemos medir cuan­titativamente con ningún patrón de medida. Los resultados de la evalua­ción serán fruto de la observación directa durante todo el curso y, teniendo en cuenta la naturaleza, no cuantificable de la conducta humana, es obvio que estos resultados no son mensurables en términos absolutos.

Por último, no hay que olvidar que para conseguir un final satisfacto­rio es fundamental realizar un buen trabajo en equipo.

 

Metodología

 

Las actividades MUS‑E se alejan de toda noción teórica o abstracta, de todo aquello que pueda significar aburrimiento o rechazo por parte del niño. Por el contrario, se basan en lo sensorial y en lo espontáneo, en la vivencia y en la adquisición de los conocimientos por medio de la práctica. Se busca la atención y parti­cipación del niño mediante activida­des atractivas y motivadoras, procu­rándose crear un clima de respeto, comprensión, comunicación y com­pañerismo.

A la hora de programar estas actividades se tienen en cuenta, en la medida de lo posible, los contenidos y centros de interés trabajados en el aula con los profesores tutores, bus­cándose, siempre que sea posible, un punto de conexión (contenidos, conceptos, palabras, etc.) con aquellos. Para que se haga realidad, se realiza un trabajo conjunto a través de reuniones periódicas de coordi­nación entre profesores y animado­res‑artistas.

A través de estas actividades el niño va adquiriendo confianza en las posibilidades de interpretación y creación propias y de los otros. Va tomando conciencia de la necesidad de coordinación con los demás a la hora de realizar un ejercicio colecti­vo, ya sea musical, de danza o tea­tral, lo que le llevará a valorar el tra­bajo en grupo y respetar las actua­ciones de los demás. Estas activida­des grupales son fundamentales en el desarrollo del proyecto, pues, entre otras cosas, le dan al niño sentido de equipo.

Todas las actividades realizadas buscan la valoración del grupo como medio de creación artística y, a la vez, que el niño valore su propio cuerpo como instrumento de expre­sión y comunicación.

Se utiliza la improvisación como método para la autoconfianza y el equilibrio del alumno/a, favorecien­do su desinhibición y la aceptación de sus propios recursos y valores. La improvisación se trabaja de manera transversal dentro de las actividades MUS‑E, tanto en las musicales como en las de danza y teatro, y en todas sus formas. La improvisación es uno de los pilares de la educación y uno de los objetivos marcados en el pro­yecto MUS‑E: “Desarrollar la capaci­dad de improvisación como forma de autoexpresión que mejora tanto la con­fianza en sí mismo como la tolerancia”.

Se intenta que cada niño participe en las actividades aprovechando todas sus capacidades, desarrollando al máximo su creatividad.

Las actividades suelen presentar distintos grados de dificultad para que los niños y niñas puedan realizar­las según sus propias posibilidades.

A través de las actividades MUS‑E se va despertando, poco a poco, el interés por la participación, la coor­dinación con el grupo y se va valo­rando la interpretación individual y colectiva.

 

Una experiencia MUS‑E: elabo­ración y representación de un cuento

 

El centro donde se está llevando a cabo el proyecto acoge a una minoría étnica de raza gitana, lo que me hizo pensar en la elaboración de una historia que mostrase un conflic­to socio‑moral similar a los que la mayoría de nuestros alumnos y alum­nas viven en su entorno, establecién­dose una relación entre la historia y ellos mismos.

Por otro lado la elaboración y posterior representación del cuento, con todos los preparativos que con­lleva, resulta ser una actividad enri­quecedora y muy motivadora y a la vez engloba una serie de actividades que permiten al niño expresarse, comunicarse, opinar, imaginar, improvisar, crear ... poniendo en juego sus capacidades y habilidades interpretativas, vocales, instrumenta­les, plásticas, de movimiento, etc.

En primer lugar los niños crean su propio cuento a partir de unos personajes y elementos comunes establecidos, para posteriormente elaborar entre todos un cuento único.

La elaboración del cuento comienza a partir de un personaje, en este caso una ovejita. Los niños van aportando ideas y la profesora se encarga de ir dando forma y cohe­rencia a la historia, pues hay que tener en cuenta que son niños de primer ciclo de primaria con poca madurez en el lenguaje y con un vocabulario tan elemental como escaso.

La profesora va lanzando preguntas cuando a los niños se les agotan las ideas, haciendo que respeten el turno de palabra. Son los propios niños los que, con la ayuda de la pro­fesora, intentan encontrar soluciones a los problemas para que la historia pueda tener un final feliz (o, al menos, un final no dramático).

Una vez terminada la historia, cada niño realiza sus propias ilustra­ciones durante la sesión de plástica.

Durante las sesiones de música los niños oirán pequeños fragmentos de obras de diferentes autores y esti­los, y entre todos se elegirán los más adecuados para diferentes momentos de la historia. Se utiliza, pues, el cuento como motivación para oír nuevos estilos de música que en con­diciones normales rechazarían.

A partir de aquí comienza el montaje para su escenificación.

Durante el montaje de la obra se realizarán una serie de actividades y juegos de movimiento, mímica y dra­matización que ayudarán a mejorar la interpretación de los personajes.

Durante las sesiones de plástica se confeccionan unas caretas de papel para los diferentes personajes de la obra, las cuales se utilizarán durante la representación.

Como mensaje final, la profesora de música compone una canción con letra alusiva al tema, la cual cantarán todos los niños al finalizar la repre­sentación de la obra.

El aprendizaje de la canción segui­rá los pasos normales de aprendizaje de cualquier canción:

         • Se trabaja el texto por imitación repitiéndolo de diferentes formas para que les resulte más ameno y divertido .

Se realizan ejercicios de respira­ción, articulación y entonación.

         • Se trabaja la melodía sin texto tam­bién por imitación. El aprendizaje de la melodía va unido a la direc­ción quironómica, pues seguir la línea melódica con la mano les ayuda a entonar y les da seguridad.

       • Se trabaja el ritmo de la canción con voz, percusión corporal e ins­trumentos de pequeña percusión.

         • Se realizan juegos de reconoci­miento de fragmentos rítmicos y melódicos.

• Una vez que saben la canción se pueden inventar movimientos y gestos alusivos a la letra.

• También se puede cantar la canción jugando con los cambios de “tempo” e intensidad.

 

De esta forma el aprendizaje de la canción se convierte en una activi­dad divertida y hace que cada día dis­fruten más con el canto, que se sien­tan más integrados en el grupo mejo­rando las relaciones con los demás.

 

La ovejita verde

 

Había una vez una ovejita alegre y divertida que vivía feliz con sus ami­gas las ovejas. Ella era la más blanca y hermosa del rebaño.

(Música)

Un día, cuando volvían del campo, la ovejita se encontró una lata de pintura cerca del redil. Era tan curiosa que no pudo evitar aso­marse para ver lo que contenía. Aquel color le gustó tanto que metió su hocico hasta el fondo para com­probar su sabor.

Cuando las demás vieron su cara teñida de color verde empezaron a burlarse de ella. Ya no les parecía tan blanca y hermosa como antes. Ya no la querían. La ovejita se puso tan tris­te que echó a llorar. Ya nadie quería jugar con ella. Agachó su cabeza y comenzó a caminar sin darse cuenta de que se estaba alejando.

(Música)

Había caminado mucho y estaba muy cansada, era hora de volver pero... ¿dónde estaba? ¡Se había per­dido!. Su mamá estaría preocupada y no sabía qué hacer. Mientras pensa­ba cómo volver se sentó a descan­sar debajo de un árbol al lado de una charca. Se sentía muy sola y muy triste.

(Música)

Algunos animales que la observa­ban empezaron a sentir lástima de ella y poco a poco se fueron acer­cando:

La rana de la charca fue la primera.

Los patos siguieron a la rana.

Detrás se acercó una vaquita algo curiosa.

Y la liebre también salió de su madriguera.

Pero fueron los pajaritos del árbol los primeros que se decidieron a hablar con ella:

 

Pajarito: ‑¿Qué clase de animal eres con ese color?

Ovejita: ‑ Soy una oveja y me he perdido.

Pato: ‑ ¿Oveja ? nunca hemos visto una oveja verde.

Ovejita: ‑ Yo no soy verde, esto es pintura.

Vaquita: ‑ A nosotros no nos importa tu color.

Rana: ‑ El color da igual, yo tam­bién soy verde.

Liebre: ‑ ¿Quieres jugar con noso­tros? .

 

La ovejita se puso tan contenta que se olvidó de todo y empezó a jugar con sus nuevos amigos...

(Música)

Hasta que comenzó a levantarse un fuerte viento y pequeñas gotas empezaron a caer. La lluvia se hacía cada vez más intensa y el fuerte ruido del viento le hacía temblar de miedo. La ovejita se acordó entonces que debía regresar a casa pero... ! no sabía volver !.

Sus nuevos amigos decidieron ayudarla.

Vaca: ‑ No te preocupes, vamos a refugiarnos en esta cueva y cuando deje de llover y el viento se calme nosotros te ayudaremos a encon­trar tu casa.

Liebre: ‑ Ya se nos ocurrirá algo. (Música)

Y así fue. Afortunadamente el temporal amainó pronto y sus ami­gos pudieron ponerse manos a la obra.

La ovejita les explicó cómo era el lugar donde vivía y entre todos bus­caron una solución. Y la encontra­ron. Los pajaritos eran los más indi­cados, pues ellos podían volar. Y así lo hicieron, se pusieron en marcha y volaron hasta encontrar la casa. No estaba tan lejos, la ovejita había dado algunas vueltas pero no se había ale­jado demasiado.

La ovejita se despidió de sus ami­gos agradeciéndoles lo que habían hecho por ella.

Ovejita: ‑ Adiós amigos, no os olvi­daré.

Todos: ‑ Cuídate mucho y vuelve a visitarnos algún día.

(Música)

En el rebaño las ovejas se aburrí­an y echaban de menos a la ovejita

¡era tan alegre y simpática! ¡Y se habían portado tan mal con ella!. Se sentían culpables y estaban preocu­padas.

(Música)

No sabían qué hacer cuando, de repente, la vieron aparecer a lo lejos. Las ovejas se pusieron tan con­tentas que daban saltos de alegría. Salieron corriendo a recibirla y a pedirle perdón.

Por supuesto que la ovejita las perdonó, ¡se sentía tan feliz de estar otra vez en casa!.

Desde aquel día no volvió a sen­tirse triste nunca más, a pesar de seguir siendo, aún durante algún tiempo, de color verde.

(Música)

A continuación todos los niños cantan la canción (ver partitura).

 

 

Debate sobre el tema

 

Para finalizar se puede abrir un debate que sirva como reflexión. Durante el debate se hacen pregun­tas como:

¿Cómo era la protagonista de la his­toria?

¿Seguía siendo una oveja cuando se manchó de verde?

¿Por qué creéis que la rechazaron?

A los animales del bosque ¿les importó el color de su cara?

 

Ahora pongámonos en el lugar de la ovejita

 

Imaginad que vuestra piel es dis­tinta a la de los demás:

¿Cómo te sentirías si los demás no quisieran jugar contigo por el color de tu piel? ¿Pegarías a esos niños? ¿Te irías a otro sitio como hizo la ovejita? ¿Defenderías a ese niño o te unirías a los demás? ¿Te mantendrías al margen? ¿Cómo se podría solucionar el pro­blema? ¿Somos todos iguales? Los niños que tienen otro color de piel distinto a la vuestra ¿son mejo­res o peores que vosotros? ¿Jugarías con un niño que tuviera la piel de otro color?