RECURSOS EN EL AULA:

LA TIENDA

 

Isabel Montero Caño*

Me ha costado decidirme a escribir sobre la tienda: me parecía un recurso "ingenuo". Sin embargo, a me­nudo he reflexionado sobre su impor­tancia; sobre todo, cuando, después de tres años de dejar el Ciclo Inicial, em­piezo a notar en el Ciclo Medio, en tercero y en cuarto las carencias en las alumnas y alumnos que no han dis­puesto de este recurso, que les propor­cionaba dos años de juegos... de ma­nipulación... de reflexión... para ir des­cubriendo la medida.

 

Comenzamos a montar la tienda en el curso 84/85 y desde entonces acá, naturalmente, se ha ido perfeccionan­do.

 

En lo material, es un tinglado bastante modesto, pero muy agrada­ble. Una mesa de profesor, cortada a la altura conveniente, es el mostrador. Unas estanterías colgadas en la pared, bolsas, delantales, carpetas para los ficheros, el tablón de los precios, las monedas, la balanza... completan el estalache.

 

El material que no se podía utili­zar al natural, como lentejas, garban­zos, etc, lo hicimos nosotros: Las mo­nedas... las naranjas, las chocolatinas, las patatas fritas, etc... Creo que con­seguimos un material muy atractivo y muy lúdico.

 

Cuando años más tarde sustitui­mos algunos de estos objetos por ma­terial comercial, descubrimos que te­nia mucha menos aceptación.

 

En lo organizativo, ocupa un es­pacio no muy amplio en la clase, don­de los niños y niñas van libremente, en una organización del espacio y del tiempo que permite la libertad de mo­vimientos y de agrupaciones.

 

Formalmente, se plantean una serie de etapas, que van desde el juego por el juego, hasta los problemas más complicados de comprar, vender, pe­sar, y la progresión en la adquisición de unos conceptos conocidos por to­dos:

 

* pesado

* ligero

* - pesado

* + pesado que

* tan pesado como

* relación entre el peso y el vo­lumen

* etc.

 

Hasta este momento, son, funda­mentalmente, juegos de apreciación. Pero cuando tengan que decidir entre objetos de peso casi idénticos, acepta­rán la necesidad de la balanza, que, en un principio, se utiliza para comparar el peso de dos objetos, no para averi­guar su peso.

 

Al tiempo que se mide esa dife­rencia con unidades arbitrarias, tienen lugar una serie de experiencias y ma­nipulaciones importantes acerca de la propia balanza, así como la adquisi­ción de ciertos conceptos aplicables a otros aspectos de la Matemáticas:

 

* Posición de los platillos

* Simbolización de los actos

* Expresión verbal exacta

* Reversibilidad

* etc.

 

Cuando comprueban cómo la expresión del peso de un mismo objeto es diferente según con qué se haya pesado... cuando comprueban que la combinación de objetos con los que se pesa es casi interminable... entonces presentamos y comenzamos a utilizar las medidas convencionales.

 

Este es el momento de "montar" la tienda, elegir los materiales, elabo­rar muchos de ellos, cuidando de que tengan un peso apropiado al real, ave­riguar los precios...

 

Así se desarrolló durante el pri­mer año.

 

En los años sucesivos, bastaba añadir materiales, mejorarlos, sustituir los deteriorados, actualizar precios...

 

A partir de este momento se ini­cian una serie de experiencias que in­cluyen:

 

* pesar con medidas convencio­nales

*monedas

* relación precio/peso

* medios, cuartos...

* clasificaciones

* etc

 

¿ Por qué una tienda ?

 

Porque entendimos que se plan­tean situaciones concretas de la vida real.

 

Pero la forma en que se plantean en la tienda constituye un buen estímu­lo, en esta edad, para investigar las soluciones.

 

En la primera etapa se aprecian, fundamentalmente, juegos de imita­ción, de relación, pero cada vez aspi­ran a complicar y completar más el "juego" y así, de una forma divertida, van asimilando todo un mundo, que de otra manera podría resultar más abu­rrido.

 

Nos pareció bueno un periodo de tiempo largo (los dos años del Ciclo Inicial), pues de esta forma, las expe­riencias son tantas... las adquisiciones se transmiten de unos a otros en el juego de forma tan natural... que todo el mundo llega a asimilar lo que le es necesario.

 

También hemos observado que es uno de los recursos que, con el tiempo, no pierde el interés. Siempre se suscitan cuestiones nuevas, aparte de que el propio "juego de la tienda", en sí, siempre es interesante.

 

Cuando hemos llegado al Ciclo Medio, hemos podido realizar un tra­bajo de profundización de todo el Sis­tema Métrico, con un rendimiento bas­tante aceptable.

 

Fragmento de conversación en la tienda.- Niños y niñas de 1º.

 

- ¡Ay Carlos! toma la bolsa.

- Espera. Sergio átame el mandil.

- ¿Repartimos el dinero?

- Si. Pero mejor a puñadito, por­que si no, tardamos mucho.

- ¿y los billetes?.

- No. Billetes no, que no me en­tiendo con ellos.

- Venga. ¿Qué quieres?

- Ahora no se todavía lo que quiero. Quiero algo muy caro, pe­ro... un dos un cero y un cero... ¿Cuán­to es?

- Si quieres yo te ayudo, que se contar de cinco en cinco y diez en diez. Mira:

10, 20, 30, 40...

- ¿Ya? ¡Mira que bien! ¡Que rá­pido hemos terminado, y menos mal que me queda dinero, "pa" comprarme cosas, para hacerme una tartita.

 

* MCEP - SALAMANCA.

 

 

Manuel Alcalá. Málaga, agosto, 1.991