LA PAGINA M.C.E.
TECNICAS Y VALORES.
La escuela una vez más está llamada a jugar
su papel de instrumento represivo de necesidades naturales y de posibilidades
liberatorias. Por parte de los enseñantes democráticos, es necesaria una
capacidad de rebeldía, de poner en marcha una "desacralización"
formal. Hay que volver a analizar, bajo un punto de vista crítico, el modelo de
escuela que practica y nos propone la pedagogía academicista. Hace falta una mayor conciencia crítica hacía lo que
se hace en la escuela respecto a lo que sirve en la vida.
En esa escuela todo está programado con
ritmo monótono y agobiante. El niño, y también el profesor, cuentan poco o
nada como personas, no deciden, por tanto no "piensan", se mueven,
cumplen y hacen cumplir objetivos y nociones escolares abstractas, fuera de
la experiencia vivida. Es suficiente con dar una ojeada a la actividad
editorial preferente en el ámbito escolar y al papel generalizante que sigue
desempeñando el libro de texto en la escuela. Si eso es cierto, esta escuela
estatal nuestra (aunque la privada no es, de ninguna manera, mejor) no parece
que se pueda encuadrar dentro de los objetivos de una "pedagogía
popular".
Resulta, por tanto, comprensible y
compartido la necesidad inminente de pensar en los valores y de lanzar de
nuevo la necesidad de utopía con respecto al sentido profundo del "hacer
escuela hoy". Esta necesidad es el signo de una nueva esperanza que surge
de las cenizas de los finales de los años 70 y del reflujo de los años 80.
Sin embargo, ese signo constituye una
premisa obligatoria, no puede ser colmadora por si misma, de una propuesta.
Esta hay que construirla en la práctica dura de una investigación continua en
una relación dialéctica entre la acción y el deseo. Sin esta relación la
práctica didáctica alternativa corre el riesgo de representar una fuga, y
después de la primera llamarada, dejar, como ya frecuentemente sucedió a
mediados de los años 70, sólo las cenizas y con éstas favorecer una nueva fase
de reflujo.
La "pedagogía popular" en la enseñanza
de Celestín Freinet y en sus consecuencias duraderas es diferente y alternativa
tanto en las "escuelas activistas nuevas" como en las marxistas e
ideológico maximalista pos/68 porque ha traducido los valores en prácticas y
adoptado las técnicas a los ideales (o utopías sociales). En este nexo ha
consistido y está su fuerza de movimiento duradero más allá de la contingencia,
de las fronteras lingüísticas y de las diferencias culturales.
Retomar "una moderna pedagogía del
buen sentido" (subtítulo de la obra de Freinet "LOS DICHOS DE
MATEO") supone, por lo tanto, no una vuelta al pasado, no un copiar
técnicas quizá en cierta manera en desuso, sino supone volver a plantear desde
un punto de vista crítico, el presente a la luz de una tensión social y humana
inmutables.
Traducción: Pilar Rodríguez Reina.