CONOCIMIENTO DEL MEDIO Y NIÑOS SORDOCIEGOS

María Jesús Gómez Paredes*

Una de las discapacidades más desconocidas y menos abordadas desde el punto de vista escolar, es la sordoceguera. Este artículo pretende, desde la perspectiva de una persona que diariamente trabaja con ellos, dar a cono­cer cómo podemos ayudarles a acceder al Conocimiento del Medio.

Antes de nada, debemos saber que...

La Sordoceguera no puede ser con­siderada como la simple suma de la sor­dera y la ceguera, es decir un sordociego no es una persona sorda que no ve o un ciego que no oye. La sordoceguera presenta una serie de características que la definen como una discapacidad con entidad propia.

Centrándonos en el alumno sordo­ciego podemos destacar una serie de factores que nos van a hacer necesitar y emplear una metodología propia, parti­cular.

 

• El alumno sordociego presenta una percepción distorsionada de la realidad, debido a sus discapacidades sensoriales.

• El alumno sordociego necesitará un sistema de comunicación propio que le permita interaccionar con los demás.

• El alumno sordociego deberá desarro­llar estrategias de aprendizaje que le faciliten el acceso al conocimiento.

• ...........................

Esta serie de necesidades nos podría dar lugar a la propuesta de una estrategia de intervención común para todos los alumnos, pero, esto no es tan sencillo, pues nos encontramos con otros dos aspectos muy importantes que debemos considerar en toda inter­vención:

A. Conservación de algún tipo de resto auditivo y/o visual

B. Nivel de funcionamiento del alumno.

A. Un alumno sordociego, puede tener restos auditivos y/o visuales, puede ser sordociego congénito o adquirir la sor­doceguera, la pérdida puede ser prime­ro auditiva y luego visual, o a la inversa,... es decir, cada alumno sordociego presenta unas características en sus pérdidas que le hacen distinto de los demás, lo que sí es cierto, es que encontramos imprescindible el uso del tacto como la mejor vía de acceso y de conocimiento, además por supuesto, del uso de cualquier resto que el alum­no conserve en sus sentidos visual o auditivos.

B. En cuanto al nivel de funcionamiento, encontramos tres niveles:

• Bajo Nivel: encontraríamos alumnos sin intención comunicativa y sin interés ni curiosidad por conocer el mundo que le rodea.

• Medio nivel: son alumnos que pueden desarrollar algunas estrategias de apren­dizaje, pueden emplear algún tipo de signos o señas contextualizadas y nor­malmente referidas a necesidades básicas. Muestran un cierto interés por lo que les rodeas, las cosas, las personas,...

• Alto nivel: tendríamos alumnos sin otra limitación cognitiva, más que la propia sordoceguera. Son alumnos que pueden llegar a tener una escolaridad normalizada, contando con las adapta­ciones pertinentes.

 

* Profesora de alumnos sordociegos. C.R.E. "Luis Braille. O.N.C.E. Sevilla.

 

 

 

 

Ante este panorama, variedad de niños, con distintos tipos de restos sen­soriales, con distintos niveles de funcio­namiento, distinto momento en la pér­dida,..... no sería extraño que no supié­semos por dónde empezar.

En primer lugar vamos a analizar cuáles serían las implicaciones que estas dificultades tendrían en el aprendizaje cotidiano de nuestros alumnos.

 

• Como ya hemos comentado más arri­ba, es importantísimo conservar, utilizar y desarrollar en lo posible, los restos sensoriales que posean los chicos.

• El tacto es la fuente más directa de acceso al entorno y a muchas de las propuestas que le podamos hacer.

• Dependencia del adulto para acceder a una información no distorsionada.

• Será necesario tener una buena orga­nización y secuenciación de la informa­ción que se le proporcione.

• Por tanto hay que realizar una buena estructuración de las propuestas de aprendizaje.

• La selección de esta propuesta estará en función de varios criterios:

I. El nivel del alumno

I. Las necesidades que presente el alumno

I. Los intereses que demuestre..........

 

Hemos hecho un breve recorrido por las posibles necesidades que deben ser cubiertas para que nuestros alum­nos accedan, de una forma estructurada y algo menos distorsionada de lo que ellos perciben su entorno si no hubiera una intervención planificada.

Ahora sería importante, si quere­mos centrarnos en cómo trabajamos el Conocimiento del medio, definir que entendemos por "Conocimiento del Medio".

Para un niño con unas necesidades educativas especiales, como son los alumnos sordociegos, el termino "Cono­cimiento del Medio" implica conocer, saber utilizar y disfrutar de lo que nos rodea. Pero, ¿qué es lo que nos rodea, qué es lo que tenemos a nuestro alre­dedor?

Básicamente podemos encontrar:

 

• personas,

• cosas (también plantas y animales)

• lugares, .....

Por tanto, será adecuado centrar­nos en el conocimiento de esas perso­nas (que en los niños sordociegos suele ser un grupo muy limitado), de las cosas, de los lugares que frecuentamos y de las relaciones que el niño puede tener con esos tres componentes, ade­más de los cambios que se producen en cada uno de ellos sí él interacciona con los mismos.

En el siguiente esquema podemos ver, de forma gráfica los cuatro grandes grupos que centrarían el Conocimiento del medio, para un niño sordociego. De momento estamos hablando en general, posteriormente, veremos las posibilida­des que pueden tener los alumnos de distintos niveles de funcionamiento.

A la vista de lo anterior, lo lógica sería situar el Conocimiento del Medio, como eje central del trabajo con los alumnos sordociegos, por supuesto, teniendo en cuenta que el objetivo prin­cipal y prioritario con estos alumnos es, el desarrollo de la comunicación.

Se puede plantear un debate acerca de la primacía de uno de los dos obje­tivos:

• desarrollar la comunicación

• conocer lo que nos rodea.

Creo que ambos son de una impor­tancia fundamental, si bien, si queremos que el niño comunique algo, será imprescindible que tenga algo sobre lo que comunicarse, es decir, para poder compartir algo, necesitamos conocer o, por lo menos, mostrar interés, por el "tema" que nos ocupa.

En algunos casos, no será posible el desarrollo de esta comunicación, por lo tanto, conocer y desenvolverse de alguna manera en su entorno, será pri­mordial.

En resumen, para poder comuni­carnos, necesitamos tener un elemen­to de conocimiento común sobre el que "dialogar", el Medio, nuestro entorno, nos lo puede facilitar, ya que lo tenemos al alcance de la mano y como dijimos antes, serían:

• Las personas: cómo son y qué puedo hacer con ellas.

• Las cosas, qué son, cómo son, y qué puedo hacer con ellas.

• Los lugares, dónde están, cómo son, qué hago en ellos.

• Cómo cambian las personas, las cosas y los lugares si yo participo.

Estos cuatro bloques se trabajan con distintos niveles de profundidad, según las características de los alum­nos, pero nos van a dar el patrón común.

En niños de bajo y medio nivel de funcionamiento, el trabajo cen­trado en el conocimiento del medio, se basa en:

I. El desarrollo de la autonomía per­sonal

2. El acceso y desenvolvimiento en el medio

3. Desarrollo de habilidades de vida diaria.

4. Relaciones sociales.

Para poder llegar a ser lo más autónomos posibles en todas estas áreas es necesario trabajar con los alumnos sordociegos de una manera sistemática, con una metodología basada en la anticipación y en la estructuración espacio-temporal.

En general, lo que pretendemos es proporcionar información significa­tiva sobre lo que les rodea. Profundi­zando un poco más, el trabajo se cen­trará en proporcionar información funcional del entorno, es decir, para qué sirve lo que nos rodea, cómo se utiliza, qué nos proporciona (satisfac­ciones básicas,....).

Al llegar la edad de finalizar la escolaridad obligatoria, será necesario organizar talleres prelaborales, puesto que algunos alumnos (los de medio nivel y algunos de los de bajo nivel de funcionamiento) podrán integrarse en algunos de ellos. Dependiendo de la autonomía del alumno, necesitará más o menos tutela.

En el Centro de Recursos Educa­tivos de la O.N.C.E. en Sevilla, se organizan actividades destinadas a la preparación de estos chicos para su posterior integración en dichos talle­res.

Se aprovechan los servicios con los que cuenta el propio Colegio, incorporando a los alumnos en la organización de los comedores, en el servicio de Lavandería, organizando talleres de cocina, huerto,.... es decir, se aprovechan las infraestructuras del centro para simular las actividades que podrán realizar en los talleres en los que se incorporen.

Será necesario hacer un estudio de los centros más próximos al domi­cilio del alumno y de las actividades que allí se realizan, además es impor­tante formar al conjunto de los profe­sionales en los temas específicos de sordoceguera (comunicación, Orien­tación y Movilidad, anticipación....).

En cuanto a los niños de alto nivel de funcionamiento, como ya hemos dicho, no deben presentar más problema que el derivado de su discapacidad sensorial.

El área de conocimiento del Medio será una más de su currículum escolar, por tanto será necesario rea­lizar una serie de adaptaciones:

I. De acceso: por su sistema de comunicación, que se reflejarán en el uso de la lengua de signos española, dactilológico y /o sistema Braille.

2. Significativas: se deberían introducir áreas específicas relacionadas con la discapacidad visual (Orientación y Movilidad...) y la discapacidad auditiva (logopedia), no sería necesario, en principio suprimir contenidos, pero sí adaptar la metodología de trabajo.

3. No significativas: adaptaciones de los lugares de trabajo, tiempo.....

¿Con qué recursos podemos con­tar?

Dependiendo de los restos senso­riales con los que cuenten nuestros alumnos, podremos emplear materia­les diversos, siempre teniendo en cuenta que la propia realidad es el mejor material que nos podemos encontrar, por tanto, deberíamos "salir" del centro escolar e incorporar estas salidas como trabajo habitual, lo lógico sería realizar actividades rela­cionadas con el centro de interés que estemos trabajando.

En el caso de la deficiencia auditi­va, el problema estriba en la dificultad que presentan en la lectura, por lo que las adaptaciones se podrán hacer en este sentido, utilizando frases sen­cillas, usando el vocabulario conocido y ampliándolo progresivamente. Qui­zás fuera conveniente hacer previa­mente un estudio de todas las nuevas palabras que van a aparecer en cada Unidad Didáctica, Centro de Inte­rés,... y dotarlas de significado.

Vamos a necesitar, en el caso de que haya restos visuales, gran canti­dad de imágenes, fotografías, dibujos sencillos,....

Atendiendo a déficit visual, encon­traremos tres tipos de materiales, si bien en los textos podemos emplear el sistema Braille o las ampliaciones:

• Materiales existentes en el mercado que por sus características pueden ser aprovechados por los alumnos ciegos o deficientes visuales:

• Reproducciones de partes del cuer­po humano

• Animales disecados

• Plantas

• Medios audiovisuales.

 

• Material comprado normalmente pero que necesita alguna adaptación para ser usado por los alumnos cie­gos o deficientes visuales:

• Adaptación de esquemas o dibujos marcando el relieve, diferenciando zonas con distintas texturas....

 

• Material creado específicamente para facilitarle el acceso a los conoci­mientos.

• Mapas en relieve

• Globos terráqueos en relieve

• Reproducciones de las líneas imagi­narias de la tierra.

• Esquemas, dibujos en relieve, mate­riales en Termoform, dibujo positi­vo,....

Con toda esta variedad de mate­riales (y por supuesto, el propio medio) podemos hacer que los alum­nos tengan acceso a gran cantidad de experiencias.

¡Ya solo queda que el profesor cuente con habilidad y suficiente crea­tividad para motivar y llegar a los chi­cos sordociegos!