DIARIO DE LA CASITA:

AFRICA

 

Equipo Docente La Casita*

En un ambiente de autonomía, libertad y ayuda mutua, un grupo de alumnos y alumnas de Educación Infantil de una escuela alternativa de Barcelona experimentan y comprenden el mundo de un modo significativo. Esta experiencia hay que insertarla en el marco de un proyecto educativo innovador antiautoritario.

Todo empezó un día que decidí que fueramos a visitar una exposición de arte africano en la Pedrera. Nuria, que en esos días estaba viniendo a La Casita de prueba, me explicó su experiencia en un poblado de Senegal en el que pasó vivien­do una temporada. Me interesó mucho que compartiera esto con el grupo y la animé a que entráramos en la "época afri­cana" en la Casita.

Durante dos meses como mínimo estuvimos acercándonos desde diversos ángulos a diferentes aspectos de las cul­turas africanas a los que teníamos acceso.  Aún hoy, seis o siete meses después, resurgen aquellas vivencias que recorri­mos en grupo.

La exposición era una selección de escultura nigeriana de todos los tiempos realmente magnífica, que incluía másca­ras y totems rituales de aspecto impre­sionante.

La visita a la exposición no tuvo el ambiente de atención que yo esperaba; fue más bien una estampida entre risas por las salas sorteando las vitrinas de la exposición. Y en algún momento alguien sorprendido por una pieza, que había sido usada por ahuyentar los malos espí­ritus. Sin embargo luego comprobé que reconocían perfectamente la estética de las máscaras y figuras que habíamos visto.

Lo que más les llamó la atención en general de la exposición fueron las máscaras rituales, así que hicimos máscaras de cartulina para celebrar nuestro propio ritual; la propuesta era que cada máscara sirviera bien para espantar a los malos espíritus o bien para llamar a los buenos. Cada cual la pintó a su manera según el uso que le quería dar. Después quien quiso pudo añadir pelos o barbas de paja.

BEGO - ¿Os acordais de las máscaras que vimos en la exposición, pues en esa parte de África las hacen para ponerselas y así espantar a los malos espíritus. Por eso son tan feas, para dar miedo a los malos espíritus.

CLARA - Jo la faré molt lletga per espantar als mosquits.

BEGOÑA - Ah, molt be, si és molt lletga espantara als mosquits i fins i tot a les mosques.

Así quedó incluida la función de espantar mosquitos para las máscaras que hacían.

CLARA - Jo la faré maca porque vull espantar als bons.

BEGO - Als espirits bons els podem cridar per a que vinguin i ens cuiden. ¿Tu els vols espantar als bons?

CLARA - Si.

PERE - Qué son espirits?

BEGO - mmmm, son essers invisi­bles. No son ni animals ni plants, no els podem tocar ni veure, volen pel aire. Alguns son bons, daltres entremeliats i daltres dolents. Son com genis...      

Enseguida me veo en un atolladero sin salida, y más viendo la cara de Pere y la de Joes, entre el asco y el temor. Mi impresión es que para ellos dos no se trata de un juego como para los demás, y que por razones diferentes, se han que­dado más imprensionados de lo que yo esperaba. Les digo que los espíritus están en África, muy lejos de aquí y que si quie­ren pueden hacer una máscara para lla­mar a la lluvia, que buena falta nos hace por aquí. Parece que aceptan la sugeren­cia y se ponen a pintar. Sin embargo días después, Emi (madre de Joel) me cuenta que Joel estaba preocupado con el tema.

Pienso que hay momentos y estados anímicos, como era el caso de Joel, en los que hay que ser muy cuidadoso con la imaginación de ¡so niños y niñas. Pien­so también que lo que asusta es lo que no tiene nombre y lo que no tiene forma.

Con las máscaras hicimos el ritual (ya nadie sabía muy bien con qué objetivo), cantando una canción, SAMBINA BINA UNKEKE, que Nueria nos enseñó. Se trata de una canción para cantar en corro acompañando con palmas, mien­tras de uno en uno se va saliendo al cen­tro a bailar. Ha sido el auténtico "hit pararle" durante todo el curso.

 

* Escuela Infantil alternativa de Barcelona.

 

Fatu-lolo (Fatu es un nombre muy habitual, algo así como María aquí y lolo es estrella), el nombre senegalés de Nuria, les enseñó a llevar cargas sobre la cabeza, enroscando un pañuelo como base. También les explicó cómo llevar a las muñecas a la espalda atadas con una tela. Las niñas lo han practicado en sus juegos multitud de veces hasta ahora.

Pedimos la colaboración de las fami­lias para que venga alguna persona africa­na a enseñarnos personalmente algo de su cultura. Esme (madre de Greta) se lo propuso a su amiga Eulalia, casada con un senegalés, Oke. Llegaron un buen día con una maleta cargada de objetos de todo tipo: juegos, ropas, collares y abalorios, cajas, semillas, fotos,... nos explicaron un montón de cosas y nos preparan una deliciosa comida del Senegal: akara (unas croquetas de harina de alubia seca) y una especie de natillas de harina de maiz.

Al cabo de un rato llegaron algunas madres que se añadieron a la reunión; nos vestimos con los pareos y turbantes, bebimos la bebida bissap (en la infancia de Oke se bebía como la coca-cola aquí), cantamos nuestra canción con las mamás...

Antes de marchar Eulalia nos dejó durante unos días collares y pareos para jugar.

Las familias trajeron objetos africa­nos de casa: Sergi una flor de Jerico (una maravilla de la naturaleza), y una escultu­ra de madera, jan un banquito y un pareo, Lotta y Hanna (que vienen algunos días ataviadas con indumentaria estilo africano), trajeron cucharitas para comer, una escultura de madera y una máscara además de un cartón pintado con figuras africanas con un agujero en vez de cabe­za para que juguemos a poner la nuestra Andri, padre de Verena trajo un birim­bao, instrumento musical brasileño pero de origen africano. Nos enseñó a tocarlo y su sonido, tan simple y repetitivo, nos cautivó a todos. Con otros instrumentos de percusión acabamos montando una ''orquesta" experta en improvisaciones algo caóticas.

Otro día vimos las diapositivas que Nuria había traido de su viaje: vimos pal­meras, desierto, gentes, animales... y la furgoneta de Nuria estropeada.

También se sucedieron músicas (sobre todo de percusión y cantos) y los cuentos africanos: cuentos de animales, de aventuras e ingenio (como los de Anansi la araña, un sutir cuento bosqui­mano...).

Un cuento que explica el origen del cielo tuvo mucho éxito: en él se explica que antes el cielo estaba muy cerca de las personas para protegerlas como si fuese el techo de una casa. Unas mujeres molían grano con sus largos mazos y sin darse cuenta le daban golpes al cielo haciéndole agujeros. El cielo, cansado de avisarlas y de que ellas no le oyeran se fue alejando hacia arriba hasta donde hoy está.

Tadzio- Ah, por eso las estrellas son de luz, porque detrás del cielo está el espacio que es de luz.

Fatu-lolo lleva un amuleto en el pie y les explica su sentido. También les expli­co el cuento bosquimano acerca de teso­ros invisibles y a partir de ahí propone­mos que cada cual se confeccione, con ayuda de la familia, su propio amuleto: puede ser una bolsita de tela colgada de un cordón para llevar al cuello o en el pie, en la que se guarda algún tesoro muy apreciado. Yo me fabrico la mía cuidado­samente y durante días me persiguen pidiéndome que les enseñe lo que con­tiene. Durante unos días se creó un ambiente de secreto y misterio alrede­dor de los tesoros que iban trayendo en sus bolsitas.

Otro día pedimos a las familias que trajeran comida al estilo africano, para comer con las manos. Pusimos la comida en un gran bol de barro y les animamos a que cogieran con las manos (Nuria les enseñó la "técnica').

En general estaban reacios y ante nuestra insistencia...

Greta - ¡Pero aquí no estamos en África!

También nos acordamos de la parte árabe de África: nos enfocamos en Marruecos, por la cercanía, y consegui­mos fotos, algún cuento y músicas. Un días nos pintamos las manos y pies con henna. Lluis, el padre de Pere, nos hizo la caligrafía a gran tamaño de todos nues­tros nombres en árabe.

Paralelamente cada cual iba elaboran­do su libro de África. La idea era que con ayuda de las familias fueramos recopilan­do información escrito, dibujos, fotos, etc. sobre África. Lo iniciamos con un mapa aéreo que trajo la familia de Clara; fuimos a una copistería cercana y saca­mos fotocopias en color para todos (además de fotocopiar las manos de cada uno). Añadimos la letra de nuestra can­ción africana y un mini diccionario man­dinga con términos que Nuria había aprendido en su viaje; durante mucho tiempo después, continuamos diciendo por ejemplo a la hora de comer "añiñata bake" (me gusta mucho). Incluimos tam­bién cada nombre en árabe. Cada cula añadió a su libro lo que hicieron con mamá o papá (recortar y pegar fotos, escribir alguna frase sobre costumbres y formas de vida, dibujos, etc.)

Después de varios días de dar por terminado el tema de África, seguía sur­giendo en diferentes momentos.

BEGO - A ver hoy es... (pienso) PAU - día 3

BEGO - ¿día 3?, sí, ayer fue día 2. ¿Y es martes?

TADZIO - Hoy es miércoles que me lo ha dicho mi papá

BEGO - Entonces mañana es jue­ves...

TADZIO - (se queda con la mirada ausente). El jueves está viniendo ¡Mira Pau lo que he dicho, el jueves está vinien­do! (se ríe)

BEGO - ¿Y de dónde viene el jueves?

TADZIO - De África.