EDITORIAL "EL FRACASO ESCOLAR"

 

 

Al tratar el tema del fracaso escolar es necesario hacer unas consideraciones previas:

·      Hay que definir el concepto fracaso escolar y ver pos¡ bles causas que lo motivan.

·      Es necesario comprender al niño fracasado, pues no es sólo un niño que encuentra dificultades para aprender, es tam­bién, como consecuencia de ello, un niño que sufre.

 

Se considera que fracasa aquel que no alcanza determinado objetivo fijado de antemano; en nuestro caso, fracasa el niño que no alcanza los niveles educativos que las autoridades académicas (Junta, profesorado...) y no el sentido común establecen.

Pero cuando hablamos de fracaso escolar eludimos analizar las causas que lo provocan, o cargamos las tintas sobre el mismo sujeto que lo sufre: el niño.

Pero es difícil que el niño sea causa y efecto del fracaso escolar, cuando el proceso educativo es algo tan complejo. ¿Qué responsabilidades tenemos los enseñantes en el fracaso escolar? ¿Qué responsabilidades tiene esta sociedad que favorece la desigualdad y el desequilibrio social, económico y afectivo entre sus miembros? Y la institución escolar ¿es ajena a todo ello?

Por otra parte no podemos olvidar el malestar existente tanto entre los alumnos como el profesorado en relación a la escuela ya que las dificultades no las encuentra sólo el alumno, sino que para realizar nuestro trabajo los profesionales de la educación también encontramos un sinfín de dificultades, unas producto de nuestra deficiente formación y otras producto de la rigidez de la estructura educativa, que provocan el tremendo malestar existente entre los enseñantes.

El niño no nace predestinado al fracaso, porque el fracasado no nace, se hace.

La Administración para paliar el fracaso escolar, apoyándose en sus Direcciones Provinciales, en Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, impulsa proyectos y servicios de apoyo a la escuela expresando, entre otras cosas, que así se compense sectores de población desfavorecidos. Creándose con ello un sistema educativo paralelo y bastante desconexionado con el sistema oficial con el que quedan muy bien a nivel de imagen pública y en el que se están gastando millones de pesetas pero sin posibilitar una auténtica transformación de la escuela. Así surgen la Educación Compensatoria, los Proyectos de Integración y otros servicios de apoyo que van a chapucear, parcheando, intentando taponar fugas y escapes del Sistema Educativo Oficial que hace aguas.