DEL ESTUDIO AL COMPROMISO CON EL MEDIO

 

Miguel López Castro

 

Ante los miedos, que pertenecen ya al pasado, de tratar determinados temas en nuestras aulas, el autor del artículo nos advierte, y en' cierto modo anima, a reflexionar sobre la posibilidad que se nos brinda con la entrada en vigor de la 1.00 de incluir en el curriculum aspectos que hasta ahora sólo venían defendiendo los MRPs. Una mirada nostálgica al pasado con vocación de un futuro de la escuela, ciertamente optimista, es recogido en las líneas que siguen por un compañero de Totalán (Málaga).

 

Mirando atrás

 

Una de las cuestiones que más me preocupan de la práctica escolar es como conseguir en los niños y niñas que pasen del trabajo y estudio de un problema, al compromiso acti­vo en la búsqueda de sus soluciones, a la adquisición de conciencia critica y activa por cambiar la realidad.

Recuerdo hace años cuando por la cabeza de los maestros y maestras que entendíamos la escuela como otra forma de militancia, pasaban estas mismas preocupaciones. No nos preocupaba solamente que aprendie­ran a escribir, hacer las cuentas y adquirir destrezas escolares que les permitieran seguir estudiando. Sabía­mos que de alguna manera eso estaba asegurado.

Nos preocupaba especialmente que se educaran con espíritu crítico, que sintieran necesaria la dinámica democrática como fundamental en sus vidas y que se cuestionaran las cosas en la búsqueda de una verdad, que cada uno debía ir construyendo al exponerla y recibir' la verdad de los demás.

En definitiva nos preocupaba, que llegaran a ser personas respetuosas con los demás y ala vez comprometi­das con la creación de una nueva sociedad más justa y solidaria.

En aquella época había muchos motivos para entender que hacer este tipo de escuela era una forma de mili­tar y de "hacer política". La situación política no permitía estos plante­amientos y cada cual arriesgaba lo que quería al proponer métodos de traba­jo, temas de estudio, situaciones sociales a analizar, etc. que de alguna manera se situaban frente al sistema.

Aún recuerdo los miedos que sentía al tocar en historia la Segunda República , la Guerra Civil Española, el Imperialismo, etc. Esos miedos se unían con sentimientos de apasionan­te satisfacción, al ver cómo se llenaba de vida el aula y los niños y niñas des­pertaban a un mundo de nuevas visio­nes y necesidades.

Todavía hoy me encuentro con alumnos de aquella época y veo con regocijo que aquello fue útil porque muchos de ellos han optado por for­mas de vida más comprometidas (socialmente hablando), que la mayo­ría de los chicos y chicas de su gene­ración.

Desgraciadamente, hoy aquellas palabras: democracia, solidaridad, actitud crítica, compañerismo, etc. no tienen la magia de entonces, han per­dido el poder de atracción, porque el sistema las ha integrado en su verbo­rrea institucional, vaciándolas de con­tenido.

Son tantos los grupos políticos, culturales, sociales, institucionales, sindicales, etc. que las utilizan, y de manera tan contradictoria que resulta prácticamente imposible ofrecérselas con la magia de antes.

Esto no quiere decir que sea deseable volver a la situación ante­rior, sólo trato de denunciar el pro­blema en que se encuentran las nue­vas generaciones. Estas tienen más difícil la identificación del bloque de pensamiento al que pertenecen esas grandes palabras, y por lo tanto la comprensión de qué ideología repre­senta cada grupo político en nuestro país.

Tal vez sea mucho pretender para el último tramo de la E.G.B., pero no estaría mal que salieran de la escuela sabiendo al menos con quién se las van a ver en esta selva.

 

Qué hacer hoy

 

Pues bien, todo esto que antes era aparentemente fácil y apasionante, aunque peligroso para los que nos atrevíamos a hacerlo, sigue siendo ahora tan necesario como antes, pero hay que resituarlo.

Sigue siendo necesario despertar el espíritu crítico, es necesario que se eduquen con hábitos democráticos, solidarios, que persigan una sociedad más justa, etc.

La diferencia es que antes era contrario al sistema y ahora es reco­nocido formalmente por las institu­ciones educativas, aunque esto sólo quede en declaraciones y apartados de documentos (abiertos a la volun­tad de que cada maestro/a quiera o no integrarlo en el currículum), pues la realidad es que la sociedad anda por otro camino. Hoy se valoran el individualismo, la competitividad entendida de manera insolidaria, se rinde culto al dinero, a la apariencia, lo superficial (la etiqueta) más que el contenido. La insensibilidad ante los problemas de los demás y problemas sociales que afectan a todos ya ha anclado en la mayor parte del tejido social, etc.

A esto hay que sumar que algu­nas instituciones se contradicen con lo que predican.

A pesar de todo, existen hoy muchas posibilidades de apasionar a los niños porque el sistema rezuma contradicciones por todos lados: El racismo, la xenofobia, la ecología, el medio ambiente, la pobreza en el ter­cer mundo, las guerras, etc. Cualquie­ra de estos problemas, bien tratados pueden hacer que los niños y niñas trabajen con el convencimiento de que están haciendo algo verdadera­mente útil a la sociedad y por lo tanto sintiéndose realizados en la escuela.

Como ya dije antes, la adminis­tración incluye en el nuevo currícu­lum de la recién estrenada L.O.G.S.E, toda una gran lista de temas que generalmente están agrupados en lo que denominan temas transversales. En ellos podemos encontrar una serie de temas que durante años fueron vindicados por organizaciones de izquierda contrarias al sistema:

‑Educación del consumidor (antes de la L.O.G.S.E. y ahora defen­dida por las organizaciones ciudada­nas como las As. de Vecinos).

‑Educación para la Salud, Educa­ción Ambiental (antes y ahora defen­dida por el Movimiento Ecologista).

‑Educación Moral para la Convi­vencia y la Paz (antes y ahora defendi­da por el Movimiento Pacifista).

‑Coeducación (antes y ahora defendida por el Movimiento Feminis­ta), etc.

En estos textos institucionales encontramos todo aquello que forma­ba un bloque de reivindicaciones, que estos movimientos progresistas hicie­ron llegar a la escuela, y que desde ella con el esfuerzo de los maestros y maestras progresistas han hecho posi­ble que tuvieran su lugar en el currí­culum escolar.

No se podía diseñar un nuevo sistema educativo sin tener en cuenta estos temas tan importantes para la formación de los chicos y chicas, y lo que es más importante: un estilo de hacer escuela que es plenamente con­secuente con el tipo de sociedad justa, solidaria y democrática a la que aspiramos.

Sin embargo, esto no quiere decir que la L.O.G.S.E, responda como totalidad al espíritu de esta opción educativa de la que hablamos.

La L.O.G.S.E se ha presentado al profesorado como un descomunal edificio lleno de vericuetos, en los que abunda un lenguaje tecnicista, cargado de psicologicismo. Se ha des­cuidado la formación de quienes han de ponerla en práctica, dejando la Ley bastante alejada para la capacidad de comprensión de la mayoría del profe­sorado y de sus posibilidades para poder hacerle una crítica .

En un principio fue el mismo pro­fesorado (parte de él), a través de su experimentación quien configuró los perfiles de esta nueva ley del sistema educativo. Pero poco a poco, aumen­tó el proceso de institucionalización y centralización.

Como siempre, muchos pasaron a formar parte de las instituciones, unos se adaptaron, otros se defrauda­ron y siguen aguantando y otros salie­ron del aparato. En todo este proce­so de centralización fueron quedando atrás las aportaciones de los más crí­ticos, de los que estorbaban a las pre­tensiones burocratizadoras de la administración.

El resultado final es esta L.O.G.S.E. poco debatida por los que tienen que aplicarla e incomprensible para la mayoría, más vinculada a las necesidades de control burocrático de la administración que a la preocu­pación por aumentar la calidad de enseñanza. Más vinculada a preparar para competir en el mercado de trabajo que para educar personas libres y autónomas con capacidad para deci­dir qué ser y hacer en la vida.

Así presentada, se presta a que muchos maestros y maestras oportu­nistas, aquellos que tiraron la toalla antes de tiempo o los que se plantean este oficio como otro cualquiera, sin más compromiso que el de estar en la escuela el tiempo que le obligue la ley, tengan la oportunidad de eludir su responsabilidad, acogiéndose a estas críticas ya generalizadas entre el pro­fesorado.

Pero esto era de esperar con estas personas, así pues, no hay que darle demasiada importancia. Lo importante para los que creemos todavía en el poder educador de la escuela, y digo educador pensando en la educación de los valores culturales y sociales, es que ahora lo tenemos más fácil que nunca.

La moda actual nos obliga a movernos entre un maremagnum de terminología super‑especial izada y novedosa: "aprendizaje significativo", "mapas cognitivos", "diseños curricula­res", "contenidos conceptuales, procedi­mentales actitudinales", etc. Toda esta palabrería no aporta grandes cosas a los planteamientos pedagógicos tan reivindicados por los Movimientos de Renovación Pedagógica. No debemos acomplejarnos ante esta nueva situa­ción, no es más que una nueva ley, pero si queremos podemos sacarle mucho partido. Para ello hay que conocerla en profundidad.

Aunque no esté de moda hablar del poder de transformación social de la escuela, tenemos que reconocer que tal y como están las cosas, si no parte de la escuela, el sistema no va a propiciar grandes transformaciones ni en la sociedad, ni en la creación de infraestructuras que contribuyan al aumento de la conciencia social trans­formadora.

Tampoco se trata de que nos miremos el ombligo y pensemos que somos salvadores de nada. Tan solo, que reconozcamos que aun teniendo en contra las influencias de los medios de comunicación y la apatía  generalizada en nuestra sociedad, estamos durante un montón de horas cada día con las nuevas generaciones. Personas que miran todo con ojos nuevos y que de ellos depende el rumbo que tome la sociedad en los años venideros. Visto así, no hay motivo para que nos acomplejemos. Podemos hacer mucho:

‑¿No pide la L.O.G.S.E. en sus textos la formación de seres críti­cos?, pues ayudemos a los niños y niñas a que descubran las miserias del sistema.

‑¿No pide en sus textos que for­memos seres solidarios?, pues ayudé­mosle a descubrir ese sentimiento de solidaridad con todos aquellos grupos sociales que son marginados y explo­tados en nuestra sociedad y entre los países.

‑¿No pide en sus textos el desa­rrollo del compañerismo?, pues, ense­ñémosles a trabajar de manera coo­perativa, ayudándoles a descubrir los peligros que encierra el individualismo la insolidaridad y el egoísmo.

‑¿No pide en sus textos Coedu­cación? pues, ayudémosles a descu­brir los beneficios de una sociedad verdaderamente igualitaria entre hombres y mujeres, ayudémosles a descubrir las miserias de las actitudes machistas en las relaciones cotidianas, en los medios de comunicación, en la escuela ,etc.

‑¿No pide en sus textos que edu­quemos para la paz?, pues ayudémos­les a descubrir los intereses ocultos entre paises ricos y pobres en torno a las guerras, ayudémosles a descubrir los beneficios de unas relaciones de igualdad sin imposiciones por la fuer­za , unas relaciones de justicia indivi­dual y social.

‑¿No pide...? Sería extensísimo seguir; lo importante es ver que ahora estamos mejor que nunca a pesar de las zancadillas institucionales, a pesar de los medios de comunica­ción y del conformismo social.

Los niños y niñas están ávidos de conocer, ávidos de entender, y en cualquier caso, no cuentan con las experiencias pasadas de nuestra generación.

Nos podemos dar por satisfechos si conseguimos despertar en ellos sentimientos de solidaridad o preocu­pación por conocer por qué ocurren las cosas y que se impliquen en la solución de los problemas que les rodean. Pretender que lleguen a ser seres solidarios, generosos, capaces de hacer algo por los demás sin sacar a cambio ningún beneficio material, es hoy tan revolucionario como lo era antes pedir la legalización de los parti­dos políticos o la vuelta a la república.

 

Cómo hacerlo

 

Sin embargo, no servirá de nada si estos temas se tratan en el aula como uno más del libro de texto o como parte ineludible y obligatoria del temario y en un aula de organización jerarquizada y de forma autoritaria.

Más importante que los temas escogidos, es la manera de trabajar. Como advierte la L.O.G.S.E. en sus textos, influenciada por la corriente anglosajona de la que se alimenta; más importante es el proceso, así pues:

1‑ No se consigue mucho en el crecimiento de todos los valores alu­didos antes, si la organización de la clase (mucho mejor si es el centro), el papel del maestro o maestra, y el poder de decisión de los chicos y chi­cas, no responden o no son conse­cuentes con los valores que preten­demos que adquieran.

Si están sentados cada uno en su banca, cada uno con su libro u otro material individual, si todo es contro­lado por el maestro la que es quien decide todo sobre el espacio, el tiem­po, la forma de agruparse, etc. de nada servirá tocar temas‑problemas sociales con aspiraciones democráti­cas y progresistas, porque nunca lle­garan a vivenciar las ventajas de esos valores.

Así pues, la capacidad de propo­ner y la toma de decisiones en el aula debe ser compartida entre alumnos/as y maestro/as a través de la asamblea.

En realidad este planteamiento, no es necesario sólo para tocar este tipo de temas, sino que es absoluta­mente necesario para que la escuela sea más atractiva, motivadora y no siga siendo una fábrica reproductora de seres fieles a cualquier tipo de sis­temas, donde todo se da hecho sin dar posibilidad de decidir nada al res­pecto.

Una vez asegurado un ambiente verdaderamente democrático.

2‑ No se puede imponer un tema, así por las buenas y esperar que se ilusionen con él. Habrá que esperar la oportunidad, el momento más apropiado.

Para ello es necesario que los medios de comunicación sean un material habitual en el aula, siempre que el análisis de los mismos se reali­ce también en el aula para crear mecanismos de defensa ante ellos.

Un día el maestro o maestra, ve que merece la pena centrar el trabajo, en este o aquel tema o problema que salió por la "tele" o en el periódico, y que les llamó mucho la atención.

Sólo entonces les propone trabajarlo. Mejor todavía si la iniciativa de traba­jar dicho tema es de la clase o de un grupo de alumnos/as.

Con estas consideraciones , ya se está haciendo una enseñanza en la línea educativa que propugnamos.

De entre todos los temas‑proble­mas enumerados, los que tienen más interés para ellos son aquellos que les son cercanos, que se prestan a la investigación activa con muchos y diversos 'materiales de trabajo. Mate­riales localizados a través de un estu­dio de campo, con salidas del centro, estudios sobre su entorno y la reali­dad que les rodea.

Según la zona podemos encon­trar múltiples y variados problemas. Si en un lugar existen problemas racia­les, ése será un buen tema de trabajo. Si existen desequilibrios económicos muy fuertes, es fácil adivinar que algún día saldrá el tema o una referencia en clase, entonces habrá que aprove­charla. Así con todos los temas‑problemas, pero tal vez, los que se encuentran en casi todos los lugares son los problemas ecológicos y medio ambientales: La protección de espe­cies, la contaminación, los desechos urbanos o los vertederos de basuras en las zonas rurales, la escasez de agua, etc. son problemas que además de afectar de manera cercana a todas las poblaciones, también afectan a todo el planeta, con lo cual la motiva­ción en los chicos/as es doble.

El grado de compromiso y adqui­sición de conciencia es mayor que para otros temas más complejos, en los que existen más complejidad filo­sófica e histórica. Esto no quiere decir que estos últimos se deban olvi­dar, ni mucho menos, solo que estos del medio ambiente son más accesi­bles para iniciarse en investigaciones, que persigan crear conciencia crítica y compromiso activo con problemas sociales.

Yo he podido comprobar en el pueblo donde trabajo, cómo apenas tuvo interés para mis alumnos/as el seguimiento de las últimas elecciones generales, sin embargo, la Campaña en Defensa de las Especies Protegidas realizada este mismo año desde el colegio ha sido eficaz, hasta el extre­mo de cambiar actitudes en chicos que hace un año eran cazadores experimentados y ahora son fieles defensores de la naturaleza y las espe­cies animales.

También he sentido la satisfac­ción de ver cómo el grupo de clase, decidía realizar denuncia pública con­tra la Diputación al sentirse engañado por ella Esto ocurre durante la reali­zación de una campaña de reciclado de residuos urbanos, y todo a través de un proceso asambleario.

Estos temas son idóneos para el desarrollo de investigaciones escola­res y de la conciencia y compromiso social. Sólo hay que sentir un respeto inmenso por los chicos y chicas y creer en lo que se hace.