CÓMO TRABAJAR EN EQUIPO EL DIARIO DE CLASE.

Una actividad de formación permanente del profesorado.

 

M.ª Soledad García Gómez. Departamento de Didáctica. Universidad de Cádiz

 

En este artículo se pretende dar a conocer una posible estrategia para abordar el tema del diario, no sólo como instrumento útil para profesores y profesoras a nivel particular, sino como recurso a tener muy en cuenta en actividades de formación permanente, siendo así situado en un ámbito más colectivo.

 

INTRODUCCIÓN

 

El diario del profesor o profesora ha llegado a ser poco a poco un recurso muy citado en todas las publi­caciones que aluden al prototipo de profesor ‑ investigador de su práctica docente. Se vislumbra como un ins­trumento poderoso para ayudar a los profesionales a analizar su trabajo cotidiano, aún cuando, son demasiado escasas las referencias disponibles sobre experiencias concretas de empleo del diario del docente para conocer y mejorar la práctica de tan­tos profesionales comprometidos en el cambio y la innovación educativa.

El trabajo que presentamos cons­tituye un momento concreto en una estrategia más amplia de formación permanente del profesorado de ense­ñanza primaria, que venimos desarro­llando en el marco del CEP de Lora del Río (Sevilla) desde hace dos años.

El propósito de esta actividad de perfeccionamiento es la construcción de conocimiento profesional de los participantes, tanto a nivel individual como colectivo, para tratar de mejo­rar la práctica docente teniendo como referencia un modelo didáctico de tipo reflexivo y crítico, centrado en la investigación en el aula (Grupo Investigación en la Escuela, 1991). Se pretende avanzar en el conocimiento teórico aunque nuestra preocupación fundamental es que todo aprendizaje (en la medida de lo posible) revierta en un cambio en la actuación profe­sional. Pretendemos innovar y experi­mentar en las aulas de forma reflexi­va, fundamentada y crítica.

A lo largo de la trayectoria de este Seminario de formación hemos venido realizando diversas activida­des, que actualmente se centran en el diseño colectivo de una unidad didác­tica para experimentar en el aula de uno de los miembros del equipo, ya que trabajamos siempre en grupo, aunque determinadas experiencias se lleven a cabo con personas y/o aulas concretas. Volveremos más adelante sobre esta cuestión.

En cierto momento de este pro­ceso de formación en el que nos encontramos se consideró convenien­te que todos y todas fuésemos ini­ciando la elaboración del diario de clase como instrumento que ayudara a la reflexión y que permitiera com­partir experiencias, creencias e ideas.

Más adelante, se hizo necesario abordar el análisis de los diarios de clase para ver cómo se estaban haciendo, qué problemas presentaba su elaboración, qué aportaba para la mejora de la práctica, etc.

En las páginas que siguen vamos a considerar la labor realizada en el primer trimestre del curso 1993/94: el estudio y análisis del diario de una compañera del equipo por parte del resto de los miembros del mismo. Este trabajo en base al diario de clase se continuará en el transcurso del Seminario, por lo cual no pode­mos considerarlo como una fase concluída del mismo, sino como un primer momento de tratamiento de la temática.

Antes de pasar a exponer el tra­bajo haremos un breve repaso de dos aportaciones bibliográficas recientes, que consideramos son las más rele­vantes sobre esta temática en el ámbito estatal, y que hemos tenido como referencias, aún cuando difieren bastante entre sí, tanto por el enfo­que de partida como por la funcionali­dad del estudio de los diarios del pro­fesorado.

Contamos por una parte, con el libro presentado por M. A. Zabalza (1), que nos ofrece una extensa información sobre la legitimidad que tiene el diario para ser considerado un instrumento valioso en la investi­gación educativa. Y poder utilizarlo así para conocer el pensamiento de los profesores/as, y más concreta­mente, para identificar cuáles son sus dilemas prácticos en la acción, enten­diendo el dilema como "todo el con­junto de situaciones bipolares o multipo­lares que se ofrecen al profesor en el desarrollo de su actividad profesional" (Zabalza, 1991, p. 61 ).

Este autor, con una larga trayec­toria profesional en este ámbito de estudio se acerca a los diarios de los profesores/as para tratar de profundi­zar en el pensamiento y en los proce­sos de toma de decisiones de éstos cuando se enfrentan a la compleja labor docente. Se trata de investigar a los profesores/as mediante lo que escriben en el diario, aunque este proceso se enriquezca con entrevistas personales con los implicados.

Por otra parte, recogemos la aportación realizada ese mismo año por R. Porlán y J. Martín (2), que abordan la temática del diario de clase dentro de un marco más amplio, preocupados por cambiar la enseñan­za y cambiar la profesión docente para la mejora de ambas.

En este caso, el diario se concibe como un instrumento para detectar los problemas prácticos de los docentes, para facilitar que expliciten sus concepciones didácticas, para provocar conflictos cognitivos que provoquen procesos de aprendizaje, etc. En definitiva, se trata de investi­gar el contenido del diario, no para fines de investigación académica, o no sólo para ello, sino, para que los pro­fesores y profesoras investiguen su práctica y la modifiquen en la direc­ción que se considere oportuno. Desde este punto de vista el diario no sólo aporta información sobre el pensamiento de los profesores, sino que es el instrumento para transfor­mar la práctica, no sólo para cono­cerla y analizarla.

En este libro se presentan intere­santes consejos para la elaboración del diario, que nos han servido de referencia para el trabajo que hemos realizado en nuestro Seminario.

Pasamos sin más dilación a expo­ner la experiencia y, a posteriori, comentaremos diversos aspectos como cuáles son los problemas más frecuentes que se afrontan al elaborar el diario por primera vez, cómo se acercan los profesoreslas al análisis de los diarios, etc.

 

 

 

¿CÓMO ABORDAR EL ANÁLISIS DEL DIARIO DE CLASE?

 

Los integrantes de este equipo de trabajo nos habíamos propuesto unos meses atrás comenzar a escribir el diario de clase planteándose la cues­tión en algunos casos como necesi­dad, en otros como respuesta a una cierta curiosidad y, en otros, como una pesada tarea a realizar por com­promiso. Así cada uno y cada una se inició en este "peregrinar" con cierta dosis de ilusión y desconfianza. Con anterioridad se había dedicado alguna sesión de trabajo a ver qué es el dia­rio, para qué sirve, cómo se hace, etc., pero de todas maneras, quedaba patente la sensación de que hasta que no se afrontara la tarea no se sabría con certeza cuáles eran "sus glorias y sus penas".

Así pues, transcurridos unos meses se propuso dedicar una sesión al análisis de algún diario para ver qué tal iba el proceso, si había algún aspecto que mejorar sería convenien­te no dejar pasar más tiempo; y si

todo iba bien, no venía de más una dosis de entusiasmo y satisfacción.

Para realizar esta tarea se optó, por razones de viabilidad, por selec­cionar el diario de alguna persona del equipo, para tomarlo como referencia para el análisis y el debate, y que los demás fuesen comparando y contras­tando todo lo que se hiciera con su propio diario de clase. Una persona se ofreció voluntaria, e iniciamos el pro­ceso de forma colectiva, ya que uno de los objetivos de este Seminario es el profundizar en las relaciones entre compañeros y compañeras que com­parten actividades de formación per­manente, para crear así, en la medida de lo posible, un equipo que tenga entidad en sí mismo y no sea única­mente la suma de sus integrantes.

Consideramos que es muy importante el compartir el conoci­miento, así como los procesos de construcción de éstos. La profesión docente no debe ser una labor indivi­dual exclusivamente, hay mucho que aprender de los compañeros/as. Es gratificante saber que no somos nosotros los únicos que tenemos problemas con la disciplina en el aula, con la falta de motivación de los alumnos y alumnas hacia el conoci­miento que normalmente se trabaja en las escuelas, con los diseños de las unidades didácticas, con el abordaje de ciertas innovaciones, etc. Compar­tir el conocimiento (experiencias, dudas, inquietudes, conflictos, ...) es fundamental para analizar nuestros propios procesos de desarrollo, para animarnos en momentos de decai­miento, para contrastar opiniones y enriquecernos, para hacer de la escuela, en definitiva, un sistema más coherente, coordinado y contextuali­zado en este lugar y este momento.

Por todo ello, en este Seminario optamos por hacer todas las activida­des en equipo, si analizamos la diná­mica del aula de una persona del equi­po, lo hacemos entre todos y todas. Si profundizamos en el diseño de una unidad didáctica, lo hacemos conjun­tamente aunque luego se experimen­te en un solo aula. Así, con el tiempo, vamos consiguiendo cohesión en el grupo y se van tejiendo relaciones que van más allá del mero compañe­rismo formal, lo cual revierte en un mayor aprovechamiento de las reu­niones de trabajo.

Pasamos ya a ver cómo se han desarrollado las sesiones en las que hemos tratado de hacer un análisis de un diario de clase para ver tanto sus características intrínsecas como en qué facetas podíamos contribuir a la reflexión de la compañera sobre su trabajo en el aula.

Como coordinadora del semina­rio aporté un guión de referencia sobre el proceso a seguir, para tener­lo presente en el estudio del diario en cuestión, ver Anexo I en página siguiente.

 

• Antes de la sesión de análisis:

 

* Una persona del equipo (que escribe el diario de clase de forma habitual) se selecciona para tomar su diario a modo de ejemplo.

* Todos los componentes del

equipo leen el diario elegido y lo ana­lizan sin criterios previos marcados, aunque sí teniendo información sobre el diario como instrumento para la reflexión sobre la práctica.

* La coordinadora lo analiza a fondo desde diversos puntos de vista (qué incluye sobre objetivos, sobre contenidos, cuál es la secuencia de actividades, qué referencias se hacen a alumnos/as concretos, qué dice de sí mismo, etc.), para contar con esa información durante el contraste con las demás aportaciones

 

• La sesión de análisis, el contraste de opiniones

 

* La persona que ha escrito el diario nos aporta su visión sobre el mismo, qué problemas ha tenido para hacerlo, qué le ha sido más fácil, cómo se siente escribiéndolo, para qué le ha servido, qué ha podido apreciar en él al releerlo en su con­junto, qué conclusiones obtiene, etc.

* Cada componente del equipo da su visión y explica cómo ha llegado a esas conclusiones. Se van anotando

sugerencias, discrepancias, problemas percibidos, recomendaciones. Se hacen referencias a la práctica y al diario de cada uno.

* La coordinadora aporta el análi­sis que ha realizado del diario.

 

• La sesión de análisis, detección de problemas y sugerencias

 

* Se detectan y aíslan los proble­mas explícitos e implícitos en el texto. También se recogen otro tipo de comentarios y manifestaciones, no sólo lo que se perciba como proble­mático.

* Se analizan por qués y se ofer­tan alternativas y sugerencias para introducir modificaciones allí donde se considere necesario.

* En paralelo se supone que cada uno y cada una va analizando su pro­pia práctica y su diario. Es convenien­te hacer referencia también a los demás, aunque no nos centremos en sus casos particulares.

* Por último, se sugieren criterios e ideas para continuar elaboran­do el diario de clase. Los análisis de los diarios deben servirnos también como fuente de temáticas didácticas a abordar en las actividades de forma­ción permanente.

 

ANEXO I: Fases del proceso de análisis colectivo de un diario de clase.

 

Tras concluir esté proceso consi­deramos interesante volver a repetir­lo transcurridos unos meses para

comprobar cuál va siendo la evolu­ción de los diarios y cómo mejora­mos también el análisis de los mis­mos, tanto a nivel individual como colectivo.

¿PARA QUÉ SIRVE EL ANALIZAR DE FORMA COLECTIVA EL DIARIO DE CLASE DE UN/A PROFESORA?

Consideramos que hemos de destacar al menos tres niveles de uti­lidad de la elaboración y análisis de los diarios de clase, tantos como per­sonas con funciones diferentes apare­cen en el proceso emprendido.

Por una parte está la persona que ha ofrecido sus escritos, que recibe las aportaciones de todos y todas las demás. De otra parte están todos los integrantes del equipo, y, por último, la coordinadora de las sesiones de tra­bajo. Veamos de forma esquemática qué puede aportar a cada uno de ellos.

 

• Al interesado o la interesada:

* Recopila información mediante la observación sobre los alumnos/as (asistencia a clase, comportamiento, relaciones entre ellos, y con el profe­sor, rendimiento, progreso en sus conocimientos, en su socialización, etc.).

* Evalúa su práctica docente, ya que "sobre lo marcho" se incluyen valo­raciones sobre los alumnos, la clase en general, los planteamientos didácti­cos, uno mismo, etc.

* Puede utilizarlo como herra­mienta de planificación, de diseño de la actuación docente.

* Supone una vía de escape, de desahogo personal.

* Recoge anécdotas, sucesos importantes o sorprendentes acaeci­dos en el transcurso de las clases.

* Facilita el detectar problemas prácticos, actuaciones no satisfacto­rias y otras muy satisfactorias, etc.

* Es una buena forma de sistema­tizar el trabajo, y sobre todo, de reflexionar sobre él. Es fuente de contraste para analizar lo que hace­mos.

* Da consistencia o, al menos, un poco de persistencia a lo que hace­mos y pensamos, al quedar constancia por escrito.

 

En definitiva, sirve a quien lo hace para EVALUAR su práctica y tratar de MEJORARLA.

• A los compañeros y las compa­ñeras:

* Es un guión de reflexión sobre la práctica de cada uno.

* Favorece el compartir ideas, sentimientos, frustraciones, motivos de orgullo personal y profesional, experiencias, logros, fracasos, etc.

* Permite tratar de "ayudar" a los demás, proponiendo soluciones tras un estudio riguroso de la situación de partida. Colaboración.

* Válido como estrategia para intercambiar y compartir con los compañeros/as, fomenta la confianza, la comprensión, las relaciones perso­nales.

* Es un reactivo, "hay que aplicar­se el cuento" a uno mismo.

A la coordinadora en su papel de investigadora de la formación permanente:

* Le aporta datos y le facilita el análisis y reflexión sobre:

 

 

¿QUE CARACTERÍSTICAS O PRO­BLEMAS HEMOS AFRONTADO AL REALIZAR EL ANÁLISIS DE ESTE DIARIO?

 

El trabajo en base al diario selec­cionado ha implicado la dedicación exclusiva durante varias sesiones, lo cual denota la necesidad imperante existente tanto de analizar ese diario, como de contrastarlo con lo que cada uno y cada una venía haciendo, de aportar diversos puntos de vista, de entrar en conflicto, de discutir, etc.

Apuntamos a continuación algu­nas de las características de las sesio­nes de análisis de este diario en con­creto, que debemos tener presentes y reflexionar sobre ellas si afrontamos otras experiencias de este tipo, en el marco de actividades de formación permanente del profesorado.

 

a) Al no partir de unos criterios de análisis comunes hubo distintas formas de enfocar el tratamiento de la información (lo cual vemos positi­vo), como por ejemplo: contrastar ese contenido con el diario personal, buscando los mismos aspectos que uno recoge habitualmente; extraer información con respecto a los dis­tintos elementos curriculares; leer todo el texto y comentar al margen planteamientos no compartidos, etc.

b) Con facilidad, adoptamos el papel de ávidos detectives y analiza­mos la información viendo más de lo que realmente aparece.

c) Pretendemos que el diario sea un fiel y completo reflejo del aula correspondiente. Se olvida que el dia­rio es algo muy personal, que no es la fotografía del aula, aunque ésta si se refleja en él.

d) A partir de pocos datos o datos de poca envergadura se extraen grandes conclusiones, lo cual puede resultar peligroso, al alejarse de la realidad.

e) Al comprobar que otros com­pañeros/as tienen las mismas dificulta­des que uno, hay una cierta relajación, y se empiezan a hablar lenguajes más comunes. Acercamiento entre los componentes del grupo.

f) Permite conocer bastante bien cómo es la clase de un profesor/a, cómo funciona, qué elemento curri­cular prima en los procesos, cuál es la secuencia de actividades (aunque no podamos generalizar ni extrapolar la información sin temer la desvirtua­ción de la información).

g) Se aporta tanta información a la persona interesada que probable­mente sea conveniente arbitrar algún mecanismo que le permita recogerla y dosificarla. Hay todo un equipo con los ojos puestos exclusivamente en lo que se ha escrito sobre lo que sucede en su clase.

h) La persona que ha ofrecido el material se siente acosada por la can­tidad de preguntas y, sobre todo, por el tono "acusador" unas veces e "intransigente" otras de las cuestiones de los compañeros/as.

i) Puede provocar una reacción contraria a la prevista si la persona a quien corresponde el diario objeto de estudio se siente aturdida, y se replie­ga ante el cúmulo de comentarios, fruto del análisis sobre sí misma.

j) Provoca interesantes reflexio­nes en el ámbito de la formación per­manente del profesorado.

 

¿CÓMO CONTINUAR ELABORANDO EL DIARIO? ¿CÓMO MEJORARLO?

 

A la luz de esta experiencia suge­rimos tener en cuenta las siguientes recomendaciones para la elaboración del diario, ya que sí vemos tanto la utilidad de hacerlo, como de realizar el análisis colectivo de los mismos como instrumento que promueve la reflexión sobre la práctica docente.

 

* Ir separando progresivamente los aspectos descriptivos de los valo­rativos. Incluir ambos, pero discrimi­nando unos de otros.

* Ir buscando criterios narrativos que no sean sólo el temporal. Otras pautas de redacción en base a otras criterios, como pueden ser: los prin­cipales problemas, alguna innovación que se pretenda llevar a cabo, algún grupo de alumnos/as conflictivos/as, etc. Realizar focalizaciones diversas de la información.

* Explicar o aportar más informa­ción sobre aspectos que quedan esbozados puntualmente y que se consideran interesantes.

* Considerar también aquellas cuestiones que no destaquen por positivas ni por negativas, ya que en definiva, constituyen las rutinas de las aulas, y también debemos analizarlas.

* Hacer el seguimiento de situa­ciones problemáticas planteadas. Cómo evolucionan esas cuestiones con el transcurrir de los días.

* No limitarse a enunciar cuestio­nes, informar sobre ellas, ofrecer detalles.

* Incluir más información sobre uno mismo, lo que hace, lo que piensa, lo que siente, lo que le molesta, etc.

* Hacer referencia explícita a las razones por las cuales no se escribe el diario determinados días, con la mayor tranquilidad posible. Qué es lo que frena, lo que bloquea.

* Anotar también previsiones o aspectos a tener en cuenta para cla­ses sucesivas. Lo que se concluya o se piense que se puede repetir o hacer otro día conviene anotarlo, el diario no hace referencia sólo al desarro­llo/evaluación del curriculum; también al diseño, es planificación.

* Poco a poco ir eliminando aquellos aspectos que tras el análisis del diario se vean poco relevantes‑

* Ante todo: NO DESANIMARSE Y CONTINUAR.

 

NOTAS:

 

(1) ZABALZA, M.A.(1991): "Los diarios de clase. Documento para estu­diar cualitativamente los dilemas prácti­cos de los profesores". Ed. PPU: Barcelona.

(2) PORLAN, R. y MARTIN, J. (1991 ): "El diario de profesor. Un recur­so para la investigación en el aula". Ed. Díada: Sevilla.

Grupo Investigación en la Escuela ( 1991 ): "Proyecto Curricular ¡RES". Ed. Díada: Sevilla.