¡QUE DIVERTIDA ES LA HORA DE EDUCACIÓN FÍSICA!

Mari Cruz Cano Delgado

 

 

Esta profesora de Educación Física nos ofrece los presupuestos que susten­tan su práctica. Mediante un caso práctico, lleno de creatividad y expre­sión, trata de hacernos ver lo importante que es el desarrollo motórico y corporal para el posterior desarrollo del individuo.

 

Algunos problemas inherentes a la propia disciplina

 

No siempre se ha reconocido la importancia que tiene la Educación Física (E.F.) en la escuela. Analizando detenidamente el significado del tér­mino podemos ver como éste englo­ba muchísimos aspectos relacionados con el cuerpo como la educación cor­poral, el autoconocimiento, la expre­sión de ideas y sentimientos, la coo­peración, el respeto y la autoacepta­ción y la comprensión de los demás. Todas estas acepciones y significados deberían ser trabajados en las clases de Educación Física (E.F.). Espacio y tiempo donde nos encontramos el primer problema como consecuencia de la divergente concepción que el profesorado especialista tiene de la materia: Así, para unos lo importante sería hacer de la niña o niño un “atle­ta” o un gran deportista, justificación para comenzar la especialización desde la escuela aunque ello signifi­que obviar, aunque quizás sería más lícito decir olvidar deliberadamente, la globalidad de esta materia; mientras que para otros, la hora de E. F. es una hora para dejar a los niños retozar y jugar libremente de manera que pue­dan desfogar toda la energía y agresi­vidad acumulada a lo largo de su jor­nada escolar y vital. Pero creo que hay una perspectiva intermedia donde podíamos ubicar mi práctica. Las cla­ves de esta perspectiva las trataré de explicar a lo largo de este trabajo.

Como consecuencia de la propia legislación y organización del sistema educativo, en clara contradicción con su declaración de principios e inten­ciones, surge otro gran problema que afecta directamente a la organización interna de los Centros, y más concre­tamente a la asignación de los cursos, dejando en clara desventaja a los nive­les más bajos de la escolaridad que recogen sólo las “sobras”, y si el pro­fesor de E.F. quiere, cuando son estos cursos pequeños los más necesitados,

por sus características psicomotrices, para recibir esta atención que queda en manos de su tutor o tutora que, la mayoría de las veces, no dispone de la formación teórica y práctica ni de los recursos materiales ni técnicos para afrontar con éxito esta tarea.

Yo no comparto esta aptitud, creo que precisamente es este alum­nado infantil el que debe recibir la mayor atención del profesorado de E.F. que deberá trabajar en coordina­ción con el profesorado de estos niveles al objeto de poder preveer y atender las carencias y deficiencias

manifestadas por el alumnado.

 

La Educación Física como expresión y desarrollo personal

 

El rendimiento corporal y psico­motor influye en la propia estimación y en la autoafírmación del alumnado y, por lo tanto, sobre su desarrollo global de la personalidad en esta edad escolar. El aumento de la vitalidad, del movimiento, de la fuerza y de la habi­lidad motriz y la economía favorecen la autoafirmación estimulando el desa­rrollo de un fuerte “sentimiento de su propio poder”. En muchas ocasiones no disponer de una motricidad ade­cuada puede provocar en el alumnado un sentimiento de inferioridad y, en ocasiones, hasta de fracaso. En este sentimiento puede intervenir muy positivamente la actitud del docente eliminado esos sentimientos en el alumnado a través de propuestas de aprendizaje que refuercen y favorez­can la imagen personal del alumno o alumna. Por tanto, nuestro papel es esencial para un correcto desarrollo psicomotor. No debemos de olvidar que estamos ayudando y favoreciendo la maduración de un futuro adulto, y en estos momentos son muchos los adultos que no tienen plena concien­cia de su cuerpo, excepto quizás cuando sienten algún dolor .... Esto no quiere decir que el resto del tiempo no aprecien o sientan su cuerpo, sino que sus aptitudes están coartadas para expresarla corporalmente. esto me hace pensar que como educado­res necesitamos buscar y conocer técnicas expresivas a través de las cuales ayudemos a nuestro alumnado a sentirse, percibirse, conocerse y manifestarse. ¡Cuántas veces hemos dicho que una imagen vale más que mil palabras! En este lenguaje pueden intervenir gestos, palabras, dibujos, bailes, dramatizaciones ....

En la expresión corporal debemos trabajar las relaciones con uno mismo y con los demás, con otros seres vivos y con los objetos que nos rode­an. Para conseguir todo esto debe­mos motivar e incentivar al niño en la deshinibición, apertura y comunica­ción que valore y respete la expre­sión y ejecución propia y de sus com­pañeros y compañeras. Por nuestra parte, sobre todo, debemos de favo­recer las relaciones entre todos los miembros del grupo clase. Teniendo en cuenta, podemos plantear sesiones de trabajo a partir de juegos de cono­cimiento, desarrollo de la percepción corporal, desarrollo de la comunica­ción con el otro pero siempre favore­ciendo un actitud creativa. No nece­sariamente en cada sesión tienen que intervenir todos estos tipos de activi­dades. Pero si es importante que la E.F. no sólo cuide la condición física y el desarrollo de las cualidades motrices del alumnado adscrito al centro sino que no deberá olvidar la prevención y reeducación en coordi­nación con el tutor o tutora de las posibles deficiencias o carencias que presente el alumnado. Todo ello de una manera lúdica, creativa y dinámica donde los juegos y deportes jue­guen un papel primordial en el desa­rrollo de la expresión corporal, elemento fundamental para lograr un desarrollo integral del alumnado. Teniendo en cuenta lo anterior la E. F. deberá abarcar cuatro aspectos o bloques fundamentales: Condición Física, Cualidades Motrices, juegos y Deportes y Expresión Corporal. Aspectos que se trataran desde una perspectiva integradora y holística o global, pero nunca aisladamente, en sesiones de trabajo que los integren.

Esto deja muy claro que el depor­te en sí sería de un 25% aproximada­mente en toda la asignatura, y aquí está el gran error dentro de los espe­cialistas, de la mayoría de los alum­nos/as y por supuesto de los compa­ñeros de otras especialidades.

 

Un ejemplo práctico

 

Analizamos a continuación una sesión de trabajo realizada con niños y niñas de 7 años, es decir, alumnos del 2º Curso del  1e, Ciclo de Primaria. Creo que será un buen modelo para plasmar mis ideas sobre lo que debe ser una clase de E.F. abierta y dispues­ta a la creatividad y expresión.

Generalmente utilizo la música en casi todas las sesiones de trabajo como elemento dinamizador de la expresión corporal. Es un elemento o recurso imprescindible para alcanzar el desarrollo psicomotor. Esta sesión se desarrolló en el patio escolar a pri­mera hora de la mañana de un lunes del mes de Marzo con un grupo humano de 10 niñas y 15 niños con unas características muy heterogéne­as.

Bajamos al patio y nos sentamos en el suelo formando un gran círculo. Tras un breve diálogo sobre como lo han pasado en el fin de semana y como los noto como adormilados les pongo un fragmento de la canción “Nheco, Nheco”, recogida de la graba­ción de un curso sobre la música del método de Orff, muy sugerente para que nuestro cuerpo entre en calor progresivamente.

Comenzamos, aún sentados, a mover la muñeca derecha en todas las direcciones, a continuación efec­tuamos una pequeña y fácil estructura rítmica con palmadas. Repetimos el mismo ejercicio con la muñeca izquierda. Para seguir luego con los brazos y continuar con el tronco derecha‑izquierda, las piernas, los tobillos, el cuello hacia adelantelatrás y derecha/izquierda. Cuando la músi­ca acelera su ritmo, casi al final de la canción, y cuerpo tiene la posibilidad de moverse libremente por todo el espacio. Esta primera fase de calenta­miento corporal concluye con una

estructura rítmica de palmadas a un ritmo muy rápido.

La sesión, apoyada en una danza húngara de Brahms, continua con el juego de las Estatuas que permite movernos libremente por el patio pero al parar la música todos, nos convertiremos en estatuas. No pode­mos movernos, ni hablar, ni reírnos, etc. Antes les he sugerido que me gustaría conocer las estatuas que son capaces de hacer con su cuerpo. Este ejercicio lo hacemos durante 5 6 6 minutos. Para no hacerlo muy repeti­tivo introduzco una variante dándoles esta consigna: “Somos bailarines que bailan lo mejor posible porque unos señores van a seleccionar a unos pocos para actuar en el teatro del pueblo”. Al comenzar la música es increíble la gran variedad y originalidad de los movimientos que realizan pero lo mejor de todo son las manifestacio­nes de alegría y diversión que expre­san sus rostros al jugar, o mejor dicho al “bailar”. Después de 3 minu­tos, el tiempo que dura la música, se reúnen junto a mí y les “notifico” que el jurado ha decidido seleccionarlos a todos porque todos lo han hecho tan bien que no sabrían a quien elegir.

Como estamos muy contentos nos damos un fuerte aplauso.

Tras un breve descanso, introdu­cimos un nuevo material, los globos, les pregunto si sabían inflarlos, como no todos saben, hacemos ejercicios de expiración‑inspiración, y aún así les pido que el compañero o compañera que sepa que se lo infle a su amigo o amiga. Igualmente les recomiendo a los que no saben que practiquen en casa, de este modo cada vez les resul­tará más fácil).

Cuando ya todos tienen ya su globo inflado comenzamos a jugar libremente con él mientras escucha­mos una música de fondo (música clá­sica, casi siempre la utilizo como recurso para crear “ambiente”).

‑¿Qué se os ocurre hacer con el globo?, les pregunto.

Ellos inventan cosas. Si veo que no trabajan algún aspecto que necesi­ten para alcanzar su equilibrio y desa­rrollo motórico. Con los globos juga­mos aproximadamente diez minutos, porque a este material se le puede sacar mucho partido. A continuación les propongo realizar otro juego con los globos, un juego de “interpretación”. Nos imaginamos que el globo es un amigo o amiga que nos cae muy bien y con el que vamos a dar un paseo, vamos a hablar de cosas que nos apetezcan, nos vamos a con­tar “cosas nuestras”. Les pongo música y comienzan a moverse libremente por el espacio. Nos paramos al minu­to. Les pregunto que tal lo han pasa­do con su amigo y amiga y les pregun­to si desean repetir el paseo. Todos desean volver a pasear con su globo­compañero. Vuelven a pasear con su globo. Pasado un espacio breve de tiempo, comentamos la experiencia. Las respuestas son asombrosas. Han creado muchas “historias” en un cortí­simo espacio de tiempo.

Por último realizamos un “juego libre” con los globos. Ellos deciden el tipo de agrupamiento, y tras unos 6 ó 7 minutos cuando termina la música, nos reunimos sentados cerca del cas­sette, para formar un círculo y comenzamos a comentar colectiva­mente la sesión. Hablamos sobre todo lo realizado. Cada uno cuenta sus vivencias. Yo también participo en la conversación lanzando unas pre­guntas para intentar conocer mejor sus experiencias. Esta parte de la sesión es muy interesante porque permite descubrir muchos sentimien­tos, reacciones y la situación en la que se encuentra cada niño y niña en ese momento. Este momento de la sesión me ayuda a ir conociéndolos cada día más. Continuamos haciendo unos ejercicios de respiración, acompaña­dos como siempre de una música clá­sica relajante. Tras unos dos minutos, conversamos sobre si nos sentimos bien o mal, si lo hemos pasado mejor o peor, etc.. Nos despedimos dándo­nos un fuerte aplauso y deseándonos una buena mañana de trabajo.

Personalmente me resultan muy gratificantes estas clases, me divierto y disfruto trabajando con los niños y niñas. Creo que este sentimiento es mutuo, y ellos mismos son los que piden este tipo de sesiones. Pero esta sesión es una posibilidad más de tra­bajar la expresión corporal, que creo que es fundamental para el correcto desarrollo psíquico‑físico de las niñas y niños, y al cual no se le dedica tiem­po en las clases de Educación Física.