KUNDUN
http://www.youtube.com/watch?v​=DgzqPpjIj6E&feature=mfu_in_or​der&list=UL
 
SABIDURIA GARANTIZADA
http://www.youtube.com/watch?v​=MLkGiS4zw6Q&feature=related
 
ZEN
http://www.youtube.com/watch?v​=A_PSo1w11dw&feature=share

EDUCACIÓN PARA LA PAZ DESDE UNA VISIÓN HOLÍSTICA PARA LA CONFORMACIÓN DE UNA CIUDADANÍA CRÍTICA

Gloria María Abarca Obregón, Sofía Herrero Rico y Andrea Francisco Amat

glomamex@gmail.com

Resumen:

La presente comunicación pretende reflexionar sobre la importancia de la Educación para la Paz (EpP) para la construcción de una cultura de paz. Esta iniciativa parte de una perspectiva holística que incluye tanto la paz interna como la paz externa. A partir las experiencias personales y cotidianas, queremos generar un diálogo sobre las capacidades y la responsabilidad humana dentro de la promoción de culturas para hacer las paces. Nuestra propuesta, que va de lo micro a lo macro, incluye el análisis de los discursos mediáticos audiovisuales y como estos contribuyen o dificultan la creación de espacios de paz.

 

Palabras clave: Educación para la Paz, Cultura de Paz, Ciudadanía Crítica


INTRODUCCIÓN

La importancia de que las experiencias educativas sean sistematizadas, permite no sólo un hermoso compartir, sino también un desarrollo profesional y personal en quienes realizan dicha sistematización. De este modo se le otorga a la praxis una presencia y voz ante las interrogantes de la educación que a su vez nos facilitará ir construyendo caminos para ir avanzando en la labor educativa.

La presente comunicación está realizada desde diferentes posturas educativas de una manera integral que se unen a través del hilo conductor de la Educación para la paz (en adelante EpP). Es importante remarcar que esta propuesta fue llevada a cabo como un taller práctico (dialógico-participativo) en la Ciudad de Santiago de Compostela en el marco del Foro Mundial de Educación y Cultura de Paz, donde participamos conjuntamente las tres personas autoras del presente artículo. A través del análisis y reflexión de esta primera iniciativa, queremos dar conocer una forma de integrar diferentes perspectivas, estilos y miradas encaminadas a la construcción de una ciudadanía crítica. Estos estilos diferentes y a la vez integrales construyen una propuesta de EpP desde las vivencias cotidianas y las diversas maneras de hacer las paces. En ella se incluyen los aspectos personales, sociales y políticos de la paz.

El objetivo es contribuir desde la educación formal, no formal e informal en la construcción de una ciudadanía crítica desde una perspectiva holística y partiendo de las experiencias personales y cotidianidad, incluyendo, asimismo, el entorno mediático.

 Consideramos que este Congreso nos ofrece una oportunidad para compartir nuestra experiencia y, al mismo tiempo, participar en este privilegiado espacio de encuentro, donde a través del diálogo vamos construyendo conjuntamente una nueva educación. Como diría Freire (1999, p. 24), «la reflexión crítica sobre la práctica se torna una exigencia de la relación Teoría/Práctica sin la cual la teoría puede convertirse en palabrería y la práctica en activismo».

 

 

 

1.- Construcción de Cultura de Paz desde una perspectiva holística

1.1. Educación y Cultura de Paz.

            Actualmente, la EpP se ha convertido en tema de discusión, investigación y centro de atención de pedagogos, profesores, educadores, maestros y, en general, de todas aquellas personas comprometidas con la educación y con el baluarte de la paz (UNESCO, 1945). En nuestra opinión, este empeño de educar para la paz se debe, lamentablemente, a la cultura de la violencia que reina en nuestra sociedad y su consecuente reproducción educativa a todos los niveles: directa, estructural y cultural. No tenemos más que escuchar la televisión o la radio para escuchar las historias de violencia que se narran de la cotidiana vida. Debido a ello, se ha generado un gran debate e investigaciones que han depositado la confianza en la EpP como una de las claves fundamentales para la transformación de la actual cultura de violencia a la Cultura de la Paz.

 En la actualidad, EpP no puede considerarse, por tanto, un lujo o una utopía sino que se ha convertido en una necesidad. Si queremos transformar la cultura de la violencia en una Cultura de Paz, hemos de aunar esfuerzos para que las bases donde se asienta la Educación y toda su estructura sea en sí misma pacífica y, consecuentemente, eduque a los seres humanos para el entendimiento mutuo, la justicia y la paz.

Por otro lado, el sistema educativo está siendo afectado por los procesos sociopolíticos actuales como son la globalización, la guerra preventiva, los terrorismos, los fundamentalismos, los unilateralismos, la manipulación de la información y la mentira, tanto en su dimensión de política educativa como en su dimensión didáctica y organizativa (Jares, 2005). Se trata pues de analizar estos procesos, comprenderlos, para luego dar una respuesta educativa desde los valores de justicia, respeto, noviolencia y Cultura de Paz. Nos encontramos ante nuevos problemas y demandas sociales que exigen al sistema educativo dar respuesta una vez más. De aquí se desprende la importancia de Educar para la Paz.

Para que esta EpP sea posible deberemos facilitar las habilidades, medios y recursos necesarios que permitan la reconstrucción de nuestras capacidades y competencias humanas para hacer las paces, pues sabemos que podemos hacerlo. La educación tiene que enseñarnos a hacer las paces los unos con los otros. En este sentido, hacer las paces es entendido como un aprendizaje. Sabemos que somos capaces de hacerlo y sólo tenemos que aprenderlo.

1.2. Educación para la paz desde una visión Holística

 La EpP no es el simple hecho de desear la paz, aunque esto sea fundamental. Como menciona Monclús (1999, p.8) « nadie deja de reconocer que la paz es lo más prioritario para la sociedad y la especie humana, es entender en sí, lo que la paz implica  desde una perspectiva y actuar en positivo». Pero la EpP va más allá, se trata de desarrollar la plenitud del ser humano para su beneficio y el de los demás, donde la paz no es una utopía imaginable sino realizable, debido a las características mismas del ser humano.

La EpP es un espacio de encuentro donde la práctica educativa puede generar propuestas de transformación para una sociedad más justa y pacífica, otorgando voz a todos los miembros de la comunidad. Se trata de retomar este diálogo continuo entre teoría y práctica, a través de una propuesta de EpP con una visión de paz holística, donde  los docentes pueden encontrar opciones y alternativas que les den movilidad en el sistema educativo formal, o propuestas alternativas en la educación no formal, que les permitan generar plataformas, redes de trabajo y espacios de transformación hacia una verdadera Cultura de Paz.

Actualmente, tanto los estudios para la paz como las investigaciones para la paz  reconocen este amplio terreno de trabajo y buscan cubrir las diversas dimensiones de la paz, integrando un diálogo con la diversidad y complejidad de los seres humanos en el mundo. En este sentido, la paz y la educación son comprendidas desde una perspectiva holística, que integra la paz interna, la paz social y la paz ecológica. Como expone Tuvilla (2004, p.16) «la educación que esta concepción inspira busca la armonía  del ser humano consigo mismo (paz interior), con los demás (paz social) y con la naturaleza (paz ecológica) en distintos ámbitos: personal, familiar, escolar, social, nacional e internacional. Elementos que reagruparemos aquí en dos dimensiones de la paz, la interna y la externa

 

1.2.1.  Dimensión Interior  
               En la teoría de la paz holística, la paz interior es aquella que se desarrolla en el ámbito intrapersonal y permite la unión entre el individuo y el mundo. Según Fernández Herrería (2004, p.903) «se refiere a la dimensión intrapersonal o interior de la paz…su dimensión personal interior, sobre todo desde una perspectiva integral, que no sólo se centre en lo afectivo emocional (por ejemplo se reconoce la enorme importancia del desarrollo de la inteligencia emocional para la maduración de actitudes y conductas pacíficas) sino también en lo mental y espiritual (que no es igual que religioso)».
               Esta paz interior es una dimensión complementaria de las otras expresiones de la paz y están íntimamente relacionadas. De hecho, la relación que tiene el ser humano consigo mismo se reflejará en la relación que tenga con el mundo exterior.  Y así, con ese complejísimo juego de interacciones, “generamos nuestra realidad interior y la proyectamos hacia el mundo exterior, que reaccionará de forma más o menos consecuente con lo que de nosotros reciba (Grian, 2004, p.123).
                               En este sentido la paz interior es entendida como un ciclo de pertenencia donde el individuo es parte de una sociedad que recrea y, al mismo tiempo, la sociedad conforma a este individuo. La paz holística hace mención a la paz interna como parte de ésta, no como exclusividad o responsabilidad total de la construcción de una sociedad hacia una Cultura de Paz, pero si parte de su conformación en su medida justa y equilibrada.
Entramos, de esta forma, al cuestionamiento principal de la paz interior: la dicotomía ¿de dónde se debe trabajar la construcción de la paz, si desde lo individual o desde lo social ?. Para responder a esta pregunta es necesario entender que no es una lucha de prioridades sino un trabajo conjunto, en todos los espacios, donde lo que se busca es la complementariedad. Al reconocer la complejidad de nuestra realidad individual, comunitaria, social, nacional, regional y global, nosotras entenderemos que la paz interior y la paz exterior, son procesos complementarios que se viven simultáneamente. Por tanto, en  EpP  es importante incluir estrategias que incluyan el desarrollo de la paz tanto en su dimensión interna como externa.
Llevar a cabo estas dimensiones en el contexto escolar, permite al docente no sólo trabajar para y con los demás sino consigo mismo, es permitirse el espacio de reflexión sobre sí mismo y su actuar. Una vez que se tiene el contacto con las necesidades propias, el contacto con uno mismo, le permite ir creando este tipo de experiencia en el contexto de la escuela. 
Las actividades que pueden ejemplificar a la dimensión interna, son ejercicios de respiración, visualizaciones, el trabajo con Mándalas, música para el desarrollo, ejercicios de gimnasia cerebral, etc. incorporar algún otro tipo de actividad que propicie este tipo de espacios de paz interna.
 

1.2.2. Dimensión externa

 Como vimos en el apartado anterior, la paz interior genera una conciencia y un espacio de silencio para sentir y vivir esa interconexión con uno mismo, con el otro y con el ambiente. Pero también existe la dimensión externa de la paz.

La dimensión externa de la paz hace referencia a lo expresado en los aspectos de interrelación humana, sociales  y políticos, « volcada más hacia lo externo, ha desarrollado un concepto de la paz en su dimensión  social, basado en los aspectos económicos, políticos, jurídicos, culturales y sociales.» (Fernández, 2004, p. 903). Dimensión que ha empezado a estar más presente, a través del trabajo de ONGs, plataformas, movimientos sociales y en algunas escuelas, en donde los conceptos de paz y sus implicaciones sociales se han empezado a desarrollar, tratando de llegar a la conformación de Culturas de Paz. 
Aunque esta dimensión pareciera necesaria y común, es un aspecto que en muchos lugares y disciplinas aun sigue sin ser reconocida, pues es el trabajo de la paz, un eje transformador de nuestro actuar en el espacio en el que nos encontramos. Por tanto, se considera importante incorporar actividades que fomenten la concientización social-política y que nos permitan ir ejerciendo una ciudadanía crítica y responsable. De este modo, se potenciará la creación de sociedades cada vez más equilibradas donde las personas ejerzan su poder de actuación mediante la participación activa y sean agentes de transformación.

Las siguientes estrategias son algunas de las prácticas que pueden fortalecer y favorecer esta paz social-política (dimensión externa) en la educación. Remarcamos una vez más que no son exclusivas, sino inclusivas y son una de muchas; pero que permiten ir perfilando un estilo de enseñanza orientado a una EpP integral y holística.

2. construcción de ciudadanía crítica a través de la Educación para la Paz 

2.1. Desde nuestras experiencias cotidianas (De la dimensión Interna a la Interpersonal)

Proponemos una EpP que tiene que partir de nosotros mismos (nivel micro: paz personal, interior, intimista o interna), como vimos en los apartados anteriores. Debemos hacer las paces desde nuestras experiencias cotidianas, con nuestra familia, amigos, compañeros, vecindario (paz interpersonal, paz social), para posibilitarnos hacer las paces con el resto de seres humanos y con la Naturaleza (nivel macro: paz intrapersonal, paz gaia).

Por tanto, quisiera que reflexionáramos sobre estas sencillas cuestiones desde nuestra cotidianidad. Preguntas como ¿Soy capaz de transformar mis conflictos por medios pacíficos?; ¿Son mis conductas y comportamientos cotidianos pacíficos?; ¿Estoy siendo una influencia positiva para los demás, la sociedad en general, así como para con el  Medio Ambiente? o ¿Qué hago yo para contribuir a la Cultura de Paz?, pueden ayudar a dicha reflexión.

A través del anàlisis y reflexión de videos y otros materiales educativos nos damos cuenta como somos reproductores, muchas veces incluso sin darnos cuenta, de la cultura de la violencia y la exclusión.  En este sentido, tomando como referencia el poema Los niños aprenden lo que viven de Dorothy Law Nolte y Rachel Harris (2005) vemos la importancia de Educar para la Paz, siempre comprometidos con valores y con el objetivo de ser una influencia positiva para los demás, así como para el medio ambiente, siempre partiendo de nuestras experiencias cotidianas.

Los niños aprenden lo que viven

 

Si los niños viven con reproches, aprenden a condenar.

Si los niños viven con hostilidad, aprenden a ser agresivos.

Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.

Si los niños viven con lástima, aprenden a auto compadecerse.

Si los niños viven con ridículo, aprenden a ser tímidos.

Si los niños viven con celos, aprenden a sentir envidia.

Si los niños viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.

 

Si por el contrario:

Viven con ánimo, aprenden a confiar en sí mismos.

Viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.

Viven con elogios, aprenden a apreciar a los demás.

Viven con aceptación, aprenden a amar.

Viven con aprobación, aprenden a valorarse.

Viven con reconocimiento, aprenden que es bueno tener una meta.

Viven con solidaridad, aprenden a ser generosos.

Viven con honestidad, aprenden qué es la verdad

Viven con ecuanimidad, aprenden  qué es la justicia.

Viven con amabilidad y consideración, aprenden a respetar a los demás.

Viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en los demás.

Viven con afecto, aprenden que el mundo es un maravilloso lugar donde vivir


Cuadro 1. poema Los niños aprenden lo que viven de Dorothy Law Nolte y Rachel Harris (2005)


A la conclusión que podemos llegar tras la reflexión de su contenido es la importancia de educarnos en valores de paz. Reuniendo todos los que nombra el poema serían: ánimo, confianza, autoestima, tolerancia, paciencia, elogio, aprecio, aceptación, aprobación, reconocimiento, solidaridad, honestidad, ecuanimidad, respeto, amabilidad, consideración, seguridad, responsabilidad, compromiso y amor.

¿Cómo podríamos educar, entonces, para la Paz y en valores? Esta labor abarcaría la educación formal, no formal e informal.

En nuestra vida personal (educación no formal e informal): A través del día a día, de nuestras experiencias y relaciones cotidianas; respetando, comprendiendo, dialogando, escuchando a los demás, reconociendo, siendo empático, responsable, amable, cooperativo, solidario, abierto de mente, libre, curioso por aprender de las diferencias, cuidando a los demás, participando activamente en la vida político-social, siendo un ciudadano crítico, creando comunidad, formando redes sociales, entre otras.

En la escuela (educación formal): Enseñando EpP como una disciplina transversal y a través de recursos educativos (libros, historias, juegos cooperativos, valores, análisis del mensaje de canciones, cuentos, dinámicas de grupo, poemas, comentarios de textos, análisis de noticias, dilemas), recursos audiovisuales (documentales, videos, fotografías, dibujos, música), a través de métodos socio-afectivos, actividades de sensibilización, creando redes, por ejemplo.

En este sentido, se hace necesario, en primera instancia, la reconstrucción del concepto de Paz a través de nuestra cotidianidad, definiéndola no sólo en comparación con su antagonista, guerra o violencia (paz negativa) si no en su sentido más amplio (paz positiva). Veamos a continuación cómo la podríamos definir, imaginar, pensar, interpretar y, asimismo, incluiremos en esta posible conceptualización frases cotidianas que usamos en relación con el término.

Podríamos relacionarlo con la ausencia de guerra (concepción negativa del término paz) o con términos más positivos como la condición humana (es una persona muy pacífica); con la salud (estar saludable, no padecer enfermedad); con el cuerpo (sentirse bien físicamente); con uno mismo (tener un nivel aceptable de autoestima y satisfacción personal, porque has actuado bien ante un hecho o circunstancia o has cumplido con tus obligaciones, llamaríamos estar en paz con uno mismo); con la conciencia, la moral o el sentido del deber (se diría estar en paz con uno mismo); con el mundo en general (tener unas buenas relaciones interpersonales con los demás y un contexto socio-cultural aceptable); con el concepto de reconciliación (cuando se unen de nuevo dos personas o más se dice «Ya han hecho las paces»); con el pacto, acuerdo, negociación (se diría hacer las paces), con el perdón, con los bellos momentos, música, olores, felicidad, con la familia, con el concepto de justicia, igualdad o equidad (por ejemplo, cuando alguien debe algo a otra persona y le devuelve su deuda se dice «estamos a la paz, o en paz»); con la satisfacción de las necesidades básicas (tener para comer, beber, dormir, vestir, y con los recursos necesarios para vivir sin sufrimiento, se diría «vivir en paz»); con la naturaleza (podríamos utilizar expresiones como «se respira vida, tranquilidad, que ambiente tan pacífico»; con el placer o el sexo (podríamos definirla como la paz física), con el silencio (reina la paz); con la libertad (sentirse en paz) e incluso con la muerte (la frase tan cotidiana que se dice cuando uno muere «ya ha descansado» o «ya está en paz»)[i]

Entonces, ¿Es posible hacer las Paces?. Según la Declaración de Sevilla de 1986 (Adams, 1992) sabemos que no estamos predeterminados genéticamente para ser violentos, depende más de nuestro ambiente y cultura. La violencia se considera como una conducta aprendida a través de la socialización, por lo tanto, no es una fatalidad biológica, es adquirida. En definitiva, la violencia y destrucción son evitables. Por consiguiente, tenemos las mismas capacidades para obrar pacífica o violentamente, que respondamos de una manera u otra dependerá en gran medida de la educación que recibamos. Se destaca y justifica, por tanto,  la importancia de Educar para la Paz.

Partimos, pues, de la hipótesis de que lo seres humanos tenemos posibilidades para la paz, en definitiva, podemos hacer las paces. Se destaca la importancia de nuestra responsabilidad y voluntad para hacer las paces (Martínez Guzmán, 2001; 2005). Educar para la Paz es posible desde nuestras experiencias cotidianas. Hacer las Paces es tarea de todos/as nosotros/as (no solo para héroes, mártires o santos), somos capaces y competentes para ello. Kant decía que la Paz es hasta para un pueblo de demonios. El ser humano es el responsable de crear un tipo de comportamientos y no otros. Tenemos competencias para hacer las paces y transformar nuestros conflictos por medios pacíficos. En definitiva, podemos hacer las Paces (Martínez Guzmán, 2005).

La EpP entendida desde este modelo Reconstructivo- Empoderador (REM) tiene como objetivo la reconstrucción de esas habilidades y competencias para hacer las paces desde nuestra cotidianidad y nuestras experiencias personales. Se plantea, pues, como una herramienta para el cambio personal y social.

Entre los conceptos clave del modelo encontramos el reconocimiento  (Honneth, 1997); el empoderamiento (Bush y Folger, 1996); el compromiso con Valores (Cortina, 1995); la responsabilidad  y voluntad (Martínez Guzmán, 2001; 2005); la capacidad de indignación y empatía (Strawson, 1995); la comunicación y diálogo (Austin 1971; Habermas, 1990); los sentimientos  y emociones positivas (Martínez Guzmán, 2001; 2005); la cooperación (Rapoport, 1992); la transformación pacífica de conflictos (Lederach, 1984;1985); la deconstrucción (Galtung, 1985; 1993; Bastida, 1994); la reconstrucción (Jares, 1991; 1999;  2004; 2006); Fernández Herrería, 1994, 1996; Freire,1970) o la imaginación, fantasía, ilusiones y esperanza (Rodari,1987; 1995; Freire, 1993).

Lo importante de nuestra propuesta de EpP desde el modelo REM es, por un lado, concienciarse de nuestras capacidades para hacer las Paces y de las alternativas que poseemos para el cambio, personal y social. Por otro, comprometerse y responsabilizarse de nuestro poder para hacer las cosas de maneras diferentes a la lógica de la violencia y destrucción. Y, por último, esperanzarse, ilusionarse y empezar a caminar hacia la construcción de culturas de paz mediante nuestro compromiso y responsabilidad. Todo ello consideramos que es clave en el proceso de creación de una ciudadanía crítica, participativa y emancipadora.

 

2.2.            Desde los medios de comunicación (dimensión externa)

2.2.1. El Contexto

Actualmente, los grandes medios de comunicación de masas realizan una cobertura de los conflictos armados donde predomina la simplificación, el espectáculo y las imágenes frente al análisis y la contextualización del conflicto. Se realiza un seguimiento día a día de los avances militares de la guerra, pero se omite el debate y análisis sobre las causas del conflicto. De esta forma, se naturaliza la guerra o la violencia como una salida natural y generalizada. La violencia acaba siendo la noticia frente a otros acontecimientos que destacan valores personales o actitudes pacifistas y permanecen invisibles las acciones y procesos de paz que tienen lugar cada día y que suponen un modo de solución de la mayoría de los conflictos hoy.

Todo esto sin olvidar la visión parcial que muchos medios de comunicación ofrecen de la guerra, sobre todo si los grupos de poder (gobierno, empresas y propietarios de los medios) tienen intereses puestos en estos conflictos. La censura, el desequilibrio en las fuentes de información, la selección o la homogeneidad de la información son frecuentes y pueden afectar a la visión que un ciudadano tiene de un conflicto lejano. En este sentido, entendemos que los medios de comunicación actúan como agentes socializadores que mantienen la ideología dominante, es decir, la ideología de las clases dominantes; una perspectiva que mantienen diversos autores, como Chomsky (1990), Ramonet (2000) o Bourdieu (2003). Y, en este sentido, entendemos que defender o promover la resolución bélica de los conflictos se convierte en un discurso vinculado a la estructura y las lógicas de poder que distan del interés general de los ciudadanos y la defensa del los derechos fundamentales.

            Los medios, con su selección de temas y su forma de explicarlos, condicionan las imágenes que los ciudadanos tienen del mundo en el que viven. De esta forma, la agenda de los medios se convierte también en la agenda de los ciudadanos, los temas que se debaten en la televisión serán los que después se debatirán en la calle, los estereotipos y roles que marcan las series de ficción influirán en los  comportamientos y actitudes de los consumidores de estas historias. Los medios juegan un papel importante en la construcción de la realidad social. A través de lo que ellos muestran, la gente va configurando una imagen del mundo y formándose nuevas opiniones y creencias. Lo explica Masterman (2003) cuando afirma que los medios son importantes moldeadores de nuestras percepciones e ideas, son empresas de concienciación que no sólo proporcionan información sobre el mundo sino maneras de verlo y entenderlo.

            Y esta labor de construcción de la realidad es tan o más eficaz cuando no nos damos cuenta, es decir, cuando no cuestionamos a los medios de comunicación de masas críticamente, sino que naturalizamos sus mensajes. Si estamos de acuerdo en que los medios son importantes moldeadores de nuestras percepciones e ideas; entonces se hace imprescindible dar herramientas para poder “leer” críticamente la información sobre conflictos bélicos que estos nos proporcionan, para identificar las connotaciones y posiciones ideológicas que se esconden detrás de la aparente “objetividad” de las noticias, para buscar otras fuentes de información, para potenciar el análisis y la contextualización de las causas de los conflictos y promover discursos que planteen alternativas nuevas y creativas de solución no violenta de los conflictos.

Una ciudadanía informada es un requisito imprescindible para construir una Cultura de Paz. Y, por este motivo, es esencial el conocimiento del entorno, las causas y la complejidad de los conflictos y tratar de “desnaturalizar” los mensajes bélicos que proyectan los medios. Por ese motivo, es importante potenciar la competencia comunicativa que permita a los ciudadanos ser críticos con la información sobre los conflictos que reciben por parte de los medios de comunicación y a partir de dicha habilidad, desarrollar la capacidad de producir discursos alternativos. Dos aspectos fundamentales dentro del proceso de Educación para la Paz para generar nuevas actitudes, dinámicas de relación y comportamientos para promover una Cultura de Paz. Consideramos que la Educación en Medios es una propuesta interesante para conseguirlo.

 

2.2.2. La Educación en Medios

La Educación en Medios tiene como finalidad contribuir a un consumo activo y crítico de los medios de comunicación de masas y a la producción de mensajes propios. Siguiendo las definiciones y aportaciones de algunos teóricos destacados en esta materia (Aparici, 2003 o Pérez Tornero, 2000), nosotros consideramos que la Educación en Medios es aquella que forma ciudadanas y ciudadanos críticos y autónomos; reclama una nueva alfabetización acorde con los nuevos lenguajes; enseña a seleccionar, evaluar, contextualizar y asociar críticamente los mensajes de los medios de comunicación a las personas y enseña a utilizar creativamente los nuevos lenguajes para que las personas puedan producir sus propios mensajes.

En definitiva, busca desarrollar la personalidad de forma integral, la formación de valores y el espíritu crítico. Algo que, como hemos apuntado, es fundamental para la construcción de una cultura para hacer las paces.

 

 

 

3. Proyecto Educación para la paz una experiencia en Compostela

La Educación para la paz se integró con actividades correspondientes a las dos dimensiones antes descritas, interna y externa. Estaba dirigido a los participantes del Foro Mundial de Educación, con objeto de  favorecer un taller no sólo teórico sino práctico. El objetivo central era que los participantes  identificaran su actuar cotidiano y  la interacción que tienen los medios como una participación en las construcción  de la paz.

Iniciando con actividades relativas al contacto con ellos mismos, como es respirar, sentir su cuerpo a través de ejercicios de tensión y relajación, realizar una pequeña visualización para introducir esa dimensión interna en la que empezamos a relacionarnos con nosotros mismos.

Se dio continuidad con videos en los que ellos podían ver como a través de experiencias cotidianas que se realizan, al reflexionar sobre ellos, podemos iniciar la construcción de una Cultura de Paz.

            Mostrando posteriormente videos en donde se veía la relación que existe entre conceptos como paz, violencia o conflicto y las representaciones que los medios de comunicación hacen de los mismos. Así, a través del análisis de los fragmentos audiovisuales de ficción e información se trabajaron conceptos la violencia, el conflicto o la construcción del enemigo. Por ejemplo, tras la proyección de fragmentos audiovisuales de campañas publicitarias de BMW, Coca-Cola, Hugo Boss o Adidas, se pasaba a cuestionar el contexto de producción, el tipo de violencia que emitían los anuncios y cómo se identifica, los mensajes y valores que se representan y cómo, los mensajes y valores que quedan excluidos, las técnicas creativas utilizadas o el discurso emocional.

 

4. CONCLUSIONES

El vincular las dimensiones externas e internas de la paz, nos permite ir formando personas más integrales, ciudadanos participativos, reflexivos, pues lo ven desde situaciones reales. Es aprender a crear un espacio tanto en lo personal como en el grupo donde encontramos, paz interna, reflexión y construcción de una paz social-política,  a través de lo cotidiano y de la reflexión de los medios de comunicación.

La EpP no es un modelo rígido o estandarizado, ni un concepto delimitado que todos al escucharlo entiendan lo mismo. Es precisamente la riqueza que EpP ha desarrollado, es una forma de hacer, ejercer y practicar la educación que será desarrollada de acuerdo al contexto y realidad de cada situación específica, país, escuela, aula o ámbito, que deseé desarrollarla, en caminada a la construcción de una Cultura de la paz, y que se reflejará en una práctica de paz.

A través de estas experiencias interpretadas desde el enfoque diálogico-participativo (Martín Gordillo, 2010) se pretende como fin último la creación de una ciudadanía crítica, libre y emancipadora. Por eso, consideramos que está perspectiva se debería tener en cuenta tanto en los espacios de educación formal como no formal.

 

BIBLIOGRAFIA

ADAMS, D. (1992). “El Manifiesto de Sevilla sobre la Violencia”, en D. Hicks (Ed.), (1992). Educación para la Paz. Cuestiones, principios y prácticas en el aula, 293-295. Madrid: MEC/Morata

APARICI, R. Coord. (2003). Comunicación educativa en la sociedad de la información. Madrid: UNED.

AUSTIN, J. L. (1971). Palabras y Acciones. Como hacer cosas con palabras. Buenos Aires, Argentina: Paidós.

BASTIDA, A. (1994). Desaprender la guerra. Una visión crítica de la Educación para la Paz. Barcelona: Icaria.

BOURDIEU, P.  (2003). Sobre la televisión. Barcelona: Anagrama

CHOMSKY, N y HERMAN E.  (1990) Los guardianes de la libertad. Barcelona: Crítica.

FERNÁNDEZ HERRERÍA, A. (1994). Educando para la Paz: Nuevas Propuestas. Granada, Seminario de Estudios sobre la Paz y los Conflictos 3: Universidad de Granada.

FERNÁNDEZ HERRERÍA, A. y A. SÁNCHEZ SÁNCHEZ (1996). Dimensiones para la Paz. Teoría y experiencias. Granada: Universidad de Granada.

FERNÁNDEZ HERRERÍA, A. (1994). “Paz Interna”, en LÓPEZ, M. (dir) (2004): Enciclopedia de Paz y Conflictos, Granada, Eirene, 903-906

FREIRE, P. (1993). Pedagogía de la Esperanza. México D. F., México: Siglo XXI.

GALTUNG, J. (1985). Acerca de la Educación para la Paz, en J. GALTUNG (Ed.), Sobre la Paz (pp. 27-72). Barcelona: Fontamara

——— (1993). Paz. En A. Rubio (ed.), Presupuestos teóricos y éticos sobre la Paz (pp. 47-52). Granada: Universidad de Granada.

GRIAN. (2004). La rosa de la Paz, Barcelona, Obelisco.

HABERMAS, J. (1987). Teoría de la acción comunicativa. Madrid:Taurus.

HONNETH, A. (1997). La lucha por el reconocimiento. Por una gramática moral de los conflictos sociales. Barcelona: Crítica.

JARES, X. R. (1991). Educación para la Paz. Su teoría y su práctica. Madrid: Popular.

——— (1999). Educación para la Paz. Su teoría y su práctica (2a. ed.). Madrid: Popular.

——— (2004). Educar para la Paz en tiempos difíciles. Bilbao: Bakeaz.

——— (2006). Pedagogía de la Convivencia. Barcelona: Graó.

LAW NOLTE, D. & R. HARRIS (2005). Los niños aprenden lo que ven. Barcelona: Urano.

LEDERACH, J. P. (1984). Educar para la paz. Objetivo escolar. Barcelona: Fontamara.

——— (1985). La regulación del conflicto social. Un enfoque práctico. Akron, PA, EEUU: Mennonite Central Committee.

MARTÍNEZ GUZMÁN, V. (2001). Filosofía para hacer las paces. Barcelona: Icaria.

———  (2005). Podemos hacer las Paces. Reflexiones éticas tras el 11-S y el 11-M. Bilbao: Desclée De Brouwer.

MASTERMAN, L. (2003). "¿Por qué?". En APARICI, Roberto (coord.). Comunicación educativa en la Sociedad de la Información.  Madrid: UNED

MONCLÚS, A. (1999). Educación para la paz. Madrid: Síntesis educación.

PÉREZ TORNERO, J.M. (2000). Comunicación y educación en la sociedad de la información, Barcelona: Paidós

RAMONET, I. (2000). La tiranía de la comunicación. Barcelona: Temas de Debate.

RAPOPORt, A. (1992). Peace An Idea Whose Times Has Come. Ann Arbor, EEUU: The University of Michigan Press.

RODARI, G. (1976). Gramática de la fantasía. Introducción al Arte de Inventar Historias. Barcelona: Reforma de la Escuela.

——— (1995). Cuentos por teléfono. Barcelona: Juventud.

STRAWSON, P. T. (1995). Libertad y resentimiento y otros ensayos. Barcelona: Paidós.

TUVILLA, J. (2004). Guía para elaborar un Proyecto Integral de “Escuela: Espacio de Paz”, Sevilla: Junta de Andalucía

UNESCO (1945). Constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Londres



[i] Esta relación de términos que podrían explicar la paz y reflejan en gran medida el uso cotidiano que hacemos de dicho término ha sido elaborada por mi misma en el transcurso de mis investigaciones que realizo en la Cátedra UNESCO de Filosofía para la Paz.