El Escolar y El Faro de Veiga, dos periódicos escolares en los orígenes de la prensa local gallega

(4.200 palabras – páginas)

Lic. Xosé Antonio Neira Cruz ©

Facultad de CC. de la Informació

Universidad de Santiago e Compostela

 

1. INTRODUCCIÓN

Si bien el afán didáctico y moralizante es básico en la concepción y desarrollo de la prensa infantil, juvenil y escolar, también hay que señalar su creciente importancia como instrumento para la inculturación, fundamentalmente en aquellas comunidades que, teniendo una lengua y cultura propias, se vieron obligados a educar a sus hijos en la lengua común mayoritaria e impuesta. Es por este motivo por lo que, a partir de mediados del siglo XIX -cuando comienzan a tener éxito los movimientos de revitalización de la personalidad y conciencia nacional de estas comunidades (muchas veces a través de la recuperación de la lengua propia para la creación cultural y literaria)-, se tendrá muy en cuenta la utilización de la prensa infantil y juvenil para hacer llegar a los más jóvenes el legado de la tradición cultural del país. Cataluña y, en general, la lengua catalana mostró una especial predilección por estos canales juveniles, predilección que continúa teniendo lugar y presencia en la actualidad. En otras comunidades -como la gallega-, será fundamentalmente la prensa escolar la que dé lugar a primeras y muy genuinas muestras de prensa local, con comarcas enteras implicadas en la publicación de periódicos que trascienden el ámbito de la escuela y de la propia comarca natural. Es el caso de los periódicos El Escolar y El Faro de Veiga, publicados en la primera década del siglo XX en Ortigueira, municipio de la provincia de A Coruña con una interesante tradición en el patrocinio y mantenimiento de peculiares iniciativas de prensa local. Vinculados a esta tradición, y con el apoyo económico de las sociedades y centros gallegos de La Habana y Buenos Aires, dichos periódicos escolares fueron capaces de superar la dimensión de experiencias pedagógicas más o menos adelantadas para convertirse, dentro de sus límites, en documento y crónica de su tiempo. Serán, por otra parte, el precedente de una interesante producción de prensa escolar en Galicia que se mantiene y renueva en nuestros días.

 

2. CLAVES DE LA APARICIÓN DE LA PRIMEIRA PRENSA ESCOLAR GALLEGA

Como escribe Gabriela Obregón, investigadora de la Universidade de Franche-Comté-Besançòn que ha dedicado buena parte de sus trabajos al fenómeno de la prensa infantil y escolar en Galicia, “la comarca de Ortegal es la región de los periódicos infantiles” (G. Obregón, 1990: 63). Podría ampliarse esta afirmación añadiendo que en dicha comarca gallega se pusieron en marcha los primeros y más duraderos ejemplos de publicaciones periódicas informativas de ámbito local (algunas de ellas se cuentan entre las más antiguas de Galicia y felizmente se mantienen aún en activo), entre las cuales es cierto que llama la atención la presencia, vigor y dimensión social que tuvieron las iniciativas periodísticas vinculadas al ámbito escolar. Son significativas estas experiencias tanto por la época en que se pusieron en marcha -comienzos del presente siglo- como por lo que supusieron en su entorno para la innovación y renovación pedagógica, en un momento en que las carencias generales hacían zozobrar cualquier proyecto que se alejara de las convenciones establecidas o de las vías educativas habituales.

En este fenómeno que ha congregado el interés sobre la zona de Ortigueira de especialistas y estudiosos de la pedagogía y de la comunicación, tres son las claves que hay que tener en cuenta a la hora de identificar las causas que dieron lugar a esta proliferación de cabeceras de prensa que vinculaban a la escuela con el periodismo. Por una parte, debemos tener en cuenta el afán renovador en el ámbito de la enseñanza que se dio entre destacados miembros de la comunidad docente que desarrollaron su actividad profesional en los albores del siglo XX en la comarca ortegana, los cuales, por cierto, encontraron una sociedad madura y receptiva que aceptó con entusiasmo sus ansias de progreso, como detallaremos más adelante. Por otra parte, y conectado con ese clima de interés general hacia la cultura y renovación, es obligado señalar la importante tradición de esta zona del norte de la provincia de A Coruña en la puesta en marcha y mantenimiento de empresas dedicadas a la información local, aspecto que cuajó en ejemplos no sólo paradigmáticos desde el punto de vista periodístico sino ampliamente apoyados por un grupo social habituado al consumo de prensa y, por lo tanto, impulsor con su apoyo no sólo de su supervivencia sino de su constante reformulación, cuestión ésta que también analizaremos en las líneas que siguen.

Finalmente, cabe señalar como tercer punto sobre el que se apoyaron las iniciativas tanto de prensa local como, concretamente, de prensa escolar, la implicación en las mismas -tanto por la vía económica como a través del seguimiento y constante suministro de contenidos- de las sociedades y grupos de emigrantes de la zona radicados en los países receptores de emigración gallega, principalmente los que tuvieron como destino Argentina y Cuba; a esta particularidad, y al protagonismo de la emigración en los contenidos de las publicaciones escolares analizadas, dedicaremos la parte final de esta comunicación.

 

2. PRECEDENTES DE PERIODISMO LOCAL EN LA ZONA

Según ha indicado Luis Celeiro Álvarez, “as zonas de Ortigueira, Mondoñedo, Chantada e Tui foron as máis ricas en publicacións periódicas nos últimos anos do século pasado e nos ánteriores á guerra, no século XX” (Celeiro Álvarez, 1989: 62). En lo que respecta a la comarca de Ortegal, el citado investigador y periodista enumera las experiencias de los periódicos El Horizonte (“Periódico de intereses generales” que salió a la calle tres veces al mes en la villa de Cedeira durante el período comprendido entre 1883 y 1886); El Faro de Ortegal (semanario del que se llegaron a publicar diecisiete números en el primer semestre de 1889); El Ortegal (“Semanario de intereses generales” que tiró sesenta y nueve números desde junio de 1889); El Cabo Ortegal , periódico que salió por primera vez el 28 de septiembre de 1890; después de publicar sesenta y siete números pasó a denominarse El Ortegal, y bajo esta nueva cabecera el que se autoproclamaba “Semanario político independiente” aún siguió editando veintitrés números más, dejando de publicarse definitivamente el 5 de agosto de 1894.

A estas iniciativas de periodismo local hay que sumar las protagonizadas por El Condado de Ortigueira (semanario “Propagador de conocimientos útiles y noticias” que publicó 196 números entre el 12 de agosto de 1894 y el 30 de junio de 1898); Revista Ortegana (“Periódico bimensual independiente” que se encontró veintisiete veces con sus lectores desde el 1 de diciembre de 1898, fecha de sú primera salida); y El Eco de Ortigueira (“Semanario político, literario y de noticias”, que empezó a publicarse el 6 de agosto de 1899 y, después de una suspensión de edición entre el 14 de enero y el 7 de octubre de 1900, deja de existir definitivamente el 16 de diciembre de ese mismo año de 1900).

Las empresas periodísticas que cronológicamente siguen el periplo de esta historia de la prensa ortegana son ya los periódicos escolares El Escolar y El Faro de Veiga, de los que nos ocuparemos con más detenimiento.

Así pues, esta cadena de efímeras pero ininterrumpidas publicaciones periódicas lleva al investigador Vicente Peña Saavedra a afirmar que en el año 1905 -año en el que se pone en marcha el primero de los dos periódicos escolares citados- “o periódico, o semanario, debía ser un medio de comunicación habitual e ordinario cando menos nos fogares e establecementos públicos da vila de Santa Marta, e con toda probabilidade tamén nalgunhas das casas, cantinas e tabernas da súa área de influencia (...). Os xornais, redactados, compostos e tirados na vila a instancias dalgúns sectores cultos, pouco a pouco íanse facendo cun espacio propio e específico dentro da cultura popular”(Peña Saavedra, 1990: 77).

Debe conectarse esta constante demanda de medios de comunicación propios (lo cual, a su vez, es necesario ligar con unos niveles de lectura de prensa superiores a la media galega de la época) con la existencia en la comarca de una vida cultural intensa animada por ciudadanos con inquietudes y dotados de prestigio y capacidad de liderazgo. Entre los miembros de esta elite Peña Saavedra sitúa a Leandro Pita y Sánchez-Boado, escritor y dramaturgo con obra representada en el Teatro Principal de Santiago, y a Pedro Castiñeiras Villarnovo (Couceiro Freijomil, 1951), también él escritor. Junto a ellos, y desarrollando una labor no menos decisiva, se encuentra el impresor David Fojo Díaz, miembro de una saga familiar relacionada con las artes gráficas por cuyas manos pasaron casi todas las iniciativas de prensa local desarrolladas en la comarca de Ortegal.

 

3. RENOVACIÓN PEDAGÓGICA Y PRENSA ESCOLAR

En ese ambiente receptivo y privilegiadamente dinamizado, no tardan en surgir y fructificar los esfuerzos de renovación pedagógica propiciados desde el ámbito de la enseñanza, con lo cual tenemos en el ejemplo ortegano una buena demostración de lo que puede llegar a dar de sí la sintonía entre escuela y sociedad progresistas. La puesta en marcha de periódicos escolares en Ortigueira -de los primeros que se hicieron en ee Estado español- responde a esa dinámica de colaboración, pero -justo es subrayarlo- se debe sobre todo a la labor del maestro José María Lage Martínez, verdadero adelantado de la pedagogía practicada en su tiempo y partidario de la función formativa de las que hoy denominamos “actividades extraescolares”, entre las que se contaban la realización de prensa escolar. El esfuerzo individual de Lage Martínez no sólo coincidió en el tiempo con el de los agentes de dinamización social y cultural antes citados (también ellos implicados en las propuestas de renovación pedagógica por contar en ese momento con hijos en edad escolar), sino también con un movimiento -concretado en la Asociación de Maestres de Primera Enseñanza del Partido Judicial de Ortigueira- que organizó y agrupó a los profesionales del magisterio en la comarca ortegana para dar salida y canalizar sus demandas y reivindicaciones; demandas y reivindicaciones que encontraron entre las autoridades locales eficaces defensores que se preocuparon por la modernización de las infraestructuras y de los espacios escolares (Peña Saavedra, 1990: 45-62).

Como se puede apreciar, esta confluencia de intereses permitió la experimentación de proyectos aún hoy sin estudiar en toda su dimensión y, como ya se indicó, dio pie a la creación de sendas cabeceras de prensa escolar. Así, en octubre de 1905 nacía El Gallego, primera manifestación de prensa escolar en Ortigueira que contó con un sólo número manuscrito, ya que en la siguiente salida el periódico cambió de nombre adoptando el definitivo El Escolar, con el que salieron veintitrés números, de cuatro páginas cada uno, hasta el último, publicado en el verano de 1907. A partir del número tres abandonó la edición manuscrita para pasar a editarse en la imprenta Fojo. Aunque el inspirador y alma mater de este periódico escolar fuera, como ya se dijo, el maestro José María Lage Martínez, la presencia activa y participación de los alumnos en el mismo fue realmente muy importante. Basta indicar, como ejemplo de esta implicación, el hecho de que el director del periódico fuera un niño llamado Rafael Armada Sagrera, con el tiempo importante publicista, periodista y empresario en Cuba. Y también eran niños los que ocupaban los cargos de redactor-jefe y de administrador, que les correspondieron a Octavio Bermúdez y Rogelio Carballés, respectivamente.

La dimensión que llegó a alcanzar El Escolar dentro y fuera de su ámbito natural lleva a Blanca-Ana Roig a afirmar que esta manifestación de prensa escolar “non só foi unha experiencia pedagóxica, senón que dentro dos seus límites foi e é un documento e crónica do seu tempo” (Roig Rechou, 1994: 353).

Pocos meses después de la desaparición de El Escolar -concretamente el 1 de noviembre de 1907- nace El Faro de Veiga, en realidad continuador del primero, en este caso bajo la dirección del maestro Manuel Rodríguez Molinos y dentro de las actividades del colegio privado “San Adrián”, centro escolar fundado por la Sociedad de Instrucción “San Adrián”, órgano creado en Santa Clara (Cuba) por emigrantes naturales de la parroquia ortegana de San Adrián preocupados -como sucedió en muchos otros casos- por el progreso educativo de su comarca de origen. Este patrocinio directo de la sociedad gallego-cubana hizo que El Faro de Veiga funcionara no sólo como un periódicol escolar distribuido entre los alumnos y allegados al citado centro escolar, sino que traspasara fronteras, cruzara el océano y se convirtiera en una vía abierta a los emigrantes gallegos en Cuba, que utilizaron este periódico como receptor de sus frecuentes mensajes y colaboraciones, como testimonian los estudios realizados y tendremos ocasión de destacar de modo más detallado en el siguiente apartado de esta comunicación. Sirva como ejemplo casi anecdótico de esta colaboración el dato que recoge Peña Saavedra al especificar que los cuatro primeros números de El Faro de Veiga fueron mecanografiados utilizando una máquina de escribir Underwood, regalo hecho al colegio “San Adrián” por José Salgueiro, vecino de la citada parroquia ortegana afincado en Cuba.

Esta segunda experiencia de prensa escolar desarrollada en la comarca de Ortegal mantuvo su cita con los lectores -siempre con fecha de salida establecida para el 15 de cada mes, norma que, por cierto, sólo dejó de cumplirse en los números 1 y 5- hasta el 15 de febrero de 1913, fecha en que aparece el número 61, último de los publicados.

Como ya tuvimos ocasión de afirmar en otra ocasión (Neira Cruz, 1998), la buena acogida dispensada a El Escolar primero, y más tarde a El Faro de Veiga fuera de Ortigueira -tanto en Galicia como, sobre todo, en La Habana y Buenos Aires- propició e impulsó iniciativas semejantes en otras comarcas gallegas, muchas de ellas con el patrocinio directo de las sociedades y centros recreativos de los emigrantes gallegos en América.

 

4.   LA EMIGRACIÓN EN LAS PÁGINAS DE EL ESCOLAR E EL FARO DE VEIGA

A la hora de analizar El Escolar y El Faro de Veiga podemos aproximarnos a la presencia de la emigración gallega a América -fundamentalmente a Cuba- desde dos puntos de vista o dimensiones. Por una parte, se debe tener en cuenta el hecho ya señalado de ser estas experiencias de prensa escolar que nacieron y pudieron sobrevivir en buena medida gracias al apoyo de los emigrantes. Así pues, esta filiación provocó que la emigración fuera tema frecuente, a veces casi recurrente, en las páginas de ambas publicaciones, las cuales, de ese modo, no sólo recompensaban la generosidad económica de los gallegos del exterior, sino también abrían “mercados” hacia un nuevo ámbito en el que encontraron, desde el principio, un público entusiasta, receptivo y fiel, fidelidad ésta que se tradujo en la compra y suscripción de tantos o más ejemplares que los que se vendían en el entorno de Ortigueira. Además, esta vocación americana llevó a El Escolar y a El Faro de Veiga a profundizar en una serie de temáticas alejadas de la realidad inmediata a los redactores de los textos, y dio lugar a la introducción de colaboraciones llegadas del otro lado del Atlántico, con lo cual los aprendices de periodistas estaban conectando directamente con figuras clásicas de la prensa para adultos como son el corresponsal o el enviado especial, las cuales difícilmente hubieran hecho acto de presencia en los contenidos de los dos periódicos escolares de no mediar esta transnacionalidad o internacionalidad tanto de los contenidos, como de las firmas y, en definitiva, de los lectores. Pero además, estas circunstancias supusieron para los dos periódicos escolares la superación de los lindes que, en principio, les debían ser propios, para pasar a abarcar una comunidad de lectores que convirtieron estos ejemplos de prensa “de aula” en órganos informativos que funcionaron para los emigrantes como “una especie de cordón umbilical que evitará el desarraigo definitivo” (Peña Saavedra, 1990: 84).

Por otra parte, esta relación de intercambio/dependencia tuvo unas consecuencias claras en la configuración de la agenda temática de ambos periódicos, aspecto éste que aún es más evidente en el caso de El Faro de Veiga, que llega a recibir indicaciones explícitas por sus patrocinadores cubanos sobre los contenidos que debían reforzar y aquéllos que era mejor evitar o tratar de forma más esporádica. Así lo podemos comprobar, por ejemplo, cuando los directivos de la Sociedad de Instrucción “San Adrián” le remiten a la Junta de Educación del colegio ortegano una serie de instrucciones entre las que figura la conveniencia de que, en lugar de incluir tanta información sobre religión o actos religiosos, el periódico incorpore “una sección con descripciones geográficas e históricas de Galicia, otra de literatura gallega y castellana, en la cual podrían reproducirse composiciones poéticas de Rosalía Castro, Curros Enríquez, Carvajal, García Ferreiro y otros”. Y por si no les quedaba claro, añadían “que la reproducción continua de acontecimientos transcendentales dentro del catolicismo no es del agrado de la mayoría de los socios” (Peña Saavedra, 1990: 84).

Tal es la dependencia que existe entre El Faro de Veiga y la sociedad cubana que lo asistía económicamente que, cuando ésta empieza a declinar y a perder socios y, por lo tanto, ingresos, uno de los primeros gastos que deciden ahorrar es el destinado a la impresión del periódico escolar. Esto supone la desaparición del medio. Es decir: sin el dinero cubano no era posible seguir adelante con el periódico de la escuela, por mucho que todos estuvieran muy satisfechos de su función y presencia.

La otra dimensión que conviene atender a la hora de intentar -aunque sea mínimamente- detallar la presencia cubana en estos dos periódicos escolares de comienzos de siglo está relacionado estrictamente con el ámbito de los contenidos, es decir, con los textos que fueron publicando y con la temática de los mismos. En espera de la realización de un vaciado exhaustivo de ambas publicaciones, seguido del análisis y clasificación de dichos contenidos, debemos reconocer el interés que ya ha suscitado el tema de la emigración entre los investigadores, ya que fue estudiado, entre otros, por Gabriela Obregón, Vicente Peña Saavedra y Luis Celeiro Álvarez. La primera dedicó un artículo al análisis de las referencias a la emigración hacia América que se pueden encontrar en El Escolar. En este trabajo, Obregón subraya la atención que los jóvenes redactores les prestaban tanto a los que partían como a los que regresaban de los países americanos receptores de emigrantes gallegos, fundamentalmente Argentina y Cuba. Se trata, en todo caso, de notas recordatorias o artículos laudatorios cargados de sentimiento pero en los que, como aprecia Gabriela Obregón de modo certero, “nadie explica las razones económicas, políticas y sociales que obligan a los gallegos a emigrar en esta época” (Obregón, 1990: 66). La misma autora repara en la escasa presencia que las clases obreras tienen en el periódico -que aparecen, a lo sumo, en los largos listados de suscriptores-, mientras los emigrantes enriquecidos o intelectualmente mejor dotados llegan a ser protagonistas de homenajes explícitos que les tributan los escolares orteganos a través de El Escolar. Dos de los niños-periodistas que más trabajos firmaron en este periódico fueron, pasado el tiempo, también ellos emigrantes; el director, Rafael Armada Sagreda, partió para Cuba, donde llevó a cabo una intensa e interesante labor en el ámbito del periodismo, como ya se ha indicado anteriormente. El otro, Augusto Bermúdez García -que solía firmar en El Escolar con el seudónimo de Augusto Covián- en Argentina, donde su estrella de poeta en ciernes se eclipsó.

El Faro de Veiga siguió también muy de cerca la temática de la emigración, aunque en su caso se aprecia más el protagonismo de Cuba y de los gallego-cubanos, frente a otros países americanos receptores de emigrantes, lo cual está directamente relacionado con la estrecha relación ya citada que unía al periódico al colegio de San Adrián con la Sociedad de Instrucción “San Adrián”, de Santa Clara (Cuba). La forma de abordar la emigración no es muy diferente a la que ya encontrábamos en El Escolar. Siguen abundando los textos -tanto desde la parte gallega como desde la cubana- que se recrean en las gracias y virtudes considerablemente idealizadas de la tierra de origen común, destacando también una especial reverencia de los redactores orteganos hacia sus benefactores de la isla, “que desean nuestro bien” (El Faro de Veiga, nº 5, 20.3.1908, p. 1). Con todo, y en contraste con esta dialéctica un tanto edulcorada, no deja de llamar la atención un texto firmado por el niño José Crego Cao, el cual, inflamado de patriotismo, llega a afirmar que “están en un error” los que optan por la emigración, ya que entre los “muchos modos de servir a la patria” no quedan atrás los trabajos del campesino, del soldado, del benefactor o filántropo, del literato o del inventor que, sin salir de su tierra, procuran su progreso. Concluye el joven redactor que “escogiendo uno de estes (sic) medios, seremos unos verdaderos patriotas” (El Faro de Veiga, nº 5, 20.3.1908, p. 4), afirmación que, suponemos, no les habría hecho mucha gracia a todos los benefactores establecidos en Cuba.

 

5. CONCLUSIONES

Teniendo en cuenta lo expuesto hasta ahora, y a modo de conclusiónes que ayuden a identificar o centrar los ejes básicos de lo que se ha pretendido presentar en esta comunicación, queremos señalar las ideas siguientes:

a)   El afán renovador en el ámbito de la enseñanza que se dio a comienzos del presente siglo en la comarca de Ortegal, y que se plasmó -entre otras consecuciones- en la puesta en marcha de El Escolar y El Faro de Veiga, primeros periódicos escolares realizados por alumnos de escuela primaria que se hicieron en Galicia, y de los primeros que se llegaron a publicar en todo el estado español.

b)  La existencia de un clima social y cultural en la zona de Ortigueira, y de un hábito lector y de consumo de prensa entre su gente (explicable a través de la larga tradición periodística de la comarca), que posibilitó el éxito y difusión de estas iniciativas de prensa escolar.

c)   El apoyo decidido y entusiasta que, tanto en el plano económico como a través del suministro de contenidos y lectores, ofreció la emigración gallega en Cuba a estas iniciativas de prensa escolar, las cuales trascienden las paredes del aula para convertirse en vínculo entre la actualidad de la parroquia de origen y los hijos de la misma emigrados y sedientos de información sobre las pequeñas novedades de la vida cotidiana.

d)  La presencia que la emigración gallega en Cuba tiene en las páginas de El Escolar y El Faro de Veiga, presencia que se aprecia tanto en el plano de los contenidos y de la configuración de la agenda temática de ambos periódicos, como en el plano de la orientación de los mismos y, sobre todo, de su sostenimiento. Cuando falta el dinero de Cuba los periódicos (es el caso de El Faro de Veiga) dejan de editarse.

e)   La abundante presencia de las temáticas relacionadas con la emigración en los textos que escriben los niños-periodistas de estos dos medios; sin embargo, estamos ante análisis superficiales que pecan de laudatorios o sentimentalistas y que no llegan a ahondar en las razones y problemas reales de la emigración.

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Trabajo presentado en el

VI Congreso Internacional de Jóvenes

Investigadores en Comunicación

Universidad de Valencia, 19-23 de abril de 1999

FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE LATINA EN BIBLIOGRAFÍAS:

Nombre del autor, 2000; título del texto, en Revista Latina de Comunicación Social, número 25, de enero de 2000, La Laguna (Tenerife), en la siguiente dirección electrónica (URL):

http://www.ull.es/publicaciones/latina/aa2000yene/139vaneira.html

 

Revista Latina de Comunicación Social

La Laguna (Tenerife) - enero de 2000 - número 25

D.L.: TF - 135 - 98 / ISSN: 1138 – 5820 (año 3º)

http://www.ull.es/publicaciones/latina