El 'desastre' de 1898, en el 'Diario de Avisos', de Tenerife

 

(4.834 palabras - 13 páginas)

Lic. Enrique Rodríguez López © (La Laguna)

earodri@ull.es

 

El 'desastre' de 1898, expresión asociada al conflicto mantenido por España frente a los Estados Unidos, es un episodio de nuestra historia que ha despertado un inusitado interés por lo que significó en su momento y por las consecuencias que tuvo, hasta el punto de considerar los acontecimientos de esta época como un punto de inflexión en nuestra historia más reciente. El propio Silvela, a la vista de lo sucedido en ese momento, afirmó: "Todos esperan y temen un estremecimiento de la conciencia nacional... Ahora debemos dejar de encerrarnos en nosotros mismos y afrontar los hechos... reconstituyendo todos los organismos de nuestra vida nacional, sobre la base, modesta pero firme, que nos proporcionan nuestros medios" (1).

La celebración este año del centenario de estos hechos ha favorecido la aparición de numerosos trabajos de investigación que analizan desde diversos ángulos todo lo sucedido en aquellos momentos y cómo estos acontecimientos marcaron el inicio del siglo XX.

Nuestra intención es colaborar en los estudios sobre este tema haciendo una pequeña aportación, y para ello hemos indagado cómo se expusieron en las páginas de un diario local, Diario de Avisos, de Tenerife [D.A.] (2), los sucesos que tuvieron lugar en los últimos seis meses de 1898.

La elección del periodo analizado, entre el uno de abril de 1898 y el treinta y uno de diciembre del mismo año, se ha hecho en función de dos momentos singulares. El primero de ellos es la aparición en las páginas del D.A. del viernes uno de abril de la confirmación de lo inevitable del conflicto y que es poco probable que las gestiones diplomáticas eviten la guerra. "El Gobierno del señor Sagasta debe reaccionar con una actitud viril y corresponder al ardor patriótico popular y en la guerra espera lavar las ofensas proferidas por el Senado" (3).

Ese mismo día, los telegramas recibidos desde Nueva York confirman que la guerra es inminente. Los planes de la flota estadounidense del Atlántico que, incluso, piensan posesionarse de Canarias como depósito de carbón y víveres (4) confirman la tesis de la inmediatez del conflicto. Tres días después, D.A. recoge: "Gran entusiasmo en la península por la guerra" (5). La euforia patriótica será una de las características de las referencias que vamos a recoger a lo largo de este trabajo.

 El 31 de diciembre fue la fecha que se determinó en las conversaciones de París (6) para que las tropas españolas abandonaran definitivamente la isla de Cuba. D.A. se hace eco ese sábado del rumor que circulaba sobre la posible petición del gobierno "una pequeña prórroga al gobierno de los Estados Unidos para la entrega de la ciudad de La Habana" (7).

Las referencias elegidas en el tiempo nos permitirán comprobar el comportamiento de D.A. antes y después del hundimiento de la escuadra al mando del almirante Cervera a la salida del puerto de La Habana en los primeros días de julio, hecho que marcó el inicio del último capítulo de la presencia española en América como potencia colonizadora.

Ambos contendientes, España y Estados Unidos, no eran ajenos al más que probable resultado de aquella confrontación. El gobierno español confiaba en una resolución rápida del conflicto y una salida airosa del mismo. Una derrota digna y honrosa en definitiva. Los Estados Unidos compartían el deseo de la resolución rápida del conflicto, era la primera intervención en el exterior, y con ella iniciaban su política intervencionista en el exterior.

La seguridad de ambos países estaba sustentada por el conocimiento que ambos tenían sobre sus reales posibilidades. Frente a la maquinaria bélica estadounidense, España oponía la gallardía y el honor del soldado español, que se reflejaba en algunos estribillos:

Tienen muchos barcos,

nosotros razón.

Ellos armamento,

nosotros, honor

En algún caso, estos estribillos estaban cargados de un pesimismo premonitorio de desastre que se veía venir:

Colores de sangre y oro

tiene la hispana bandera;

no hay oro para comprarla

ni sangre para venderla (8)

 

El propio almirante Cervera, antes de su partida al mando de la escuadra, es claro y rotundo en el pronóstico: "Con la conciencia tranquila me dirijo al sacrificio, sin que se me hayan explicado las razones del almirantazgo, y sabiendo que mis propias recomendaciones no se han tenido en cuenta" (9).

A este panorama hay que unirle la situación de las tropas en Cuba, las cuales contaban con recursos escasos, diezmadas por las enfermedades, hasta el punto de causar más estragos la malaria que las balas insurrectas. Enfrentadas en una lucha de guerrillas a unos enemigos conocedores del terreno y con la perspectiva de la intervención estadounidense en el conflicto: "Desembarco de tropas americanas por Baijuri y Punta Barraco. Los insurrectos se unen la los americanos. Está desembarcando la segunda expedición cerca de Santiago" (10).

Esta situación se vive con continuas soflamas patrióticas desde las páginas del diario: "El señor Moret afirma que continuamos siendo españoles dignos de todas las glorias patrias. Gran entusiasmo en la nación en vista de la actitud resuelta del Gobierno" (11).

Se desgranaban los preparativos de la guerra: "Desembarco en esta capital de un escuadrón de infantería y una fuerza de caballería de montaña que condujo el trasatlántico San Francisco. Fueron recibidos con gran entusiasmo".

"Fondeó el Jovellanos, con piezas de artillería para esta plaza".

"En la mañana de hoy han pasado por el sur los acorazados Colón e Infanta Elena, que van rumbo a Cuba".

"En el trasatlántico Montevideo se han cargado un millón de cartuchos con destino a Cuba".

"En el correo del 10 de abril se enviarán a Cuba 100 proyectiles perforantes de Hontoria que pesan 375 t" (12).

 

Los soldados, los que no logran librarse mediante el pago de la redención en metálico, parten hacia el frente despedidos con entusiasmo patriótico: "Grandes demostraciones de patriotismo ante la despedida de tropas hacia Cuba" (13). Mientras los que se quedan aquí necesitan el "refuerzo moral" de las arengas de la autoridad. El bando que el alcalde de Santa Cruz dicta el 5 de abril (14) es un buen ejemplo:

"El conflicto entre la nación y los Estados Unidos se avecina, y la Noble España digna de sus tradiciones, serena en el peligro y ganosa de su honra se apresta a la lucha.

Hijos somos nosotros también de España y con su bandera, si el trance supremo llega no sólo por recuerdo de las glorias nacionales, sino por memoria de las propias, demostraremos al mundo que en Tenerife no hemos degenerado de nuestros abuelos y que sentimos como todos los españoles y en toda la sublimidad, el santo amor de la patria.

¡Si ayer vencimos al heroico Nelson, venceremos hoy sin disputa, a los marinos de Mc Kinley. Mañana llegarán los vapores Hespérides y África, el primer auxilio que la patria nos envía. Son nuestros hermanos y compañeros, con ellos compartiremos nuestras glorias.

¡Habitantes de Santa Cruz! Por honor, por deber y por afecto vamos todos a recibir al muelle a los soldados de la Patria. ¡Adelante y Viva España!

Santa Cruz de Tenerife a 5 de abril de 1898

El Alcalde"

Las páginas de Diario de Avisos de Tenerife van recogiendo cada día muestras de ese fervor patriótico que se apoya en glorias pasadas para soslayar el pesimismo ante el próximo enfrentamiento. Finalizan siempre con la llamada a la guerra y en el campo de batalla es donde se va a lavar el orgullo español: "Los yankees sienten un paroxismo de odio a España. Olvidan que somos nosotros los agraviados, cualquiera diría que somos nosotros los que hemos perturbado su país. El Sr. Mc Kinley, tan falaz como los suyos, dice que no quiere la guerra, pero sus obras indican lo contrario.

Imposible enterarse de la farsa representada con motivo del informe yankee relativo a la explosión del Maine, sin embargo dice que no lo hará cuestión de gabinete, pues lo considera como un hecho fortuito. De todas maneras buscará otro pretexto. ¿Qué hará el gobierno? Pues lo único que cabe hacer ante una intrusión tan infame: oponerse a ella aunque sea a cañonazos" (15).

El apasionamiento patriótico se reaviva cuando surgen rumores más o menos confirmados sobre la posible invasión americana de las islas: "Los que piensan que el conflicto con los EE.UU. se halla arreglado o en vías de arreglo se equivocan. El mensaje de Mc Kinley a las cámaras es una prueba de ello. En él se consigna si terminado el armisticio continuase la insurrección se hace necesaria la intervención armada de los yankees.

El gobierno ha acordado prepararse para la eventualidad de la guerra, porque dado el estado al que han llegado las cosas, si la diplomacia no opera un milagro la guerra es inevitable.

Se añade que el gobierno tiene noticias de que rotas las relaciones entre España y los EE.UU., estos intentarían un golpe de mano sobre el archipiélago de canario. Que vengan los yankees que aquí hay un fuego patrio tan latente como en 1797 en el que supo rechazar otra invasión más poderosa que la que los norteamericanos pueden lanzar sobre estas rocas" (16).

Esta sensación de peligro se tuvo en varias ocasiones. A comienzos de abril ya se podía leer sobre los buques fantasmas: "Un telegrama de Las Palmas anunció que anoche se habían presentado en aquellas aguas dos cruceros, los que al aproximarse el práctico habían desaparecido a toda máquina" (17).

No hay acontecimiento que en estos momentos desvíe la atención del conflicto, ni siquiera unas elecciones: "El grito de Viva España resuena en toda la península. Esa indiferencia glacial que embargaba a todas las clases del país ante la tragicomedia de las elecciones representadas por los farsantes de la política, se trueca y convierte en animación, vida y entusiasmo ardiente, sed de fiera lucha contra los enemigos de la patria.

El león español despierta de su letargo de 20 años y salta arrogante rugiendo venganza contra los yankees miserables que han pagado con barras de oro a los asesinos de nuestros soldados en la manigua" (18).

En la línea de continuas alusiones al coraje, al valor y gallardía del pueblo español, a medida que va pasando el tiempo y el conflicto parece inevitable, en medio de una prosa llena de patriotismo se pueden ver pequeños destellos que apuntan hacia el peligro que hay latente en el enfrentamiento: "Verdadero entusiasmo ha producido en toda España la energía de nuestro gobierno ante la actitud de las cámaras de los EE.UU. y como toda la isla ha respondido ante la provocación de los yankees. En La Habana, el anuncio de la guerra ha provocado tal entusiasmo que numerosos grupos recorren las calles dando vivas a España.

Predominan los temores ante las próximas catástrofes. Al gobierno que hoy rige, se le achacan desaciertos, los peligros crecen y nadie puede predecir lo que pasará. Ante las difíciles circunstancias por las que atraviesa el país, es digna de encomio la actitud del gobierno, que dimitió para la formación de un gobierno nacional, así lo expuso el señor Sagasta a la reina.

En esta ciudad no se habla sino de guerra. La actitud patriótica del pueblo es digna de encomio, los jóvenes están abandonando los talleres para ir a incorporarse a los batallones que se están organizando.

Si algo grande nos queda es el amor a la patria" (19).

En un intento de reforzar la posición de patriotismo, D.A. da a conocer a sus lectores como se vive el conflicto en otros países. Aunque se hace especial mención de aquellas manifestaciones que son favorables a la posición española: "Crece el entusiasmo en Méjico por la causa de España con los EE.UU. Tan pronto se rompan las relaciones invadirá el territorio de los EE.UU. un cuerpo de ejército de 40.000 hombres" (20).

A medida que se acerca el enfrentamiento de Cervera con la flota estadounidense, las noticias se vuelven más trágicas: "Shafter avanza sobre Santiago. La escuadra de Cervera ha roto el bloqueo. Circula la pérdida del 'Furor' y el 'Plutón', ha producido general consternación".

Un segundo telegrama recibido el mismo día intenta transmitir cierta tranquilidad: "Se reciben buenas impresiones de la guerra. Santiago ha rechazado el ataque de las tropas Shafter.

La fiebre hace estragos en el campamento" (21).

Y definitivamente el día seis de julio, D.A. recoge en sus páginas la destrucción de la escuadra española y noticias contradictorias sobre los combates en la misma ciudad de La Habana: "Telegrafían de Londres, que se ha recibido un telegrama de Washington confirmando oficialmente que el general yankee Lawton ha entrado en Santiago de Cuba y que se daban sangrientos combates en las calles.

La escuadra de Cervera se batió en alta mar aparentando salir ilesa.

Son desconsoladores los detalles de la catástrofe de la escuadra. Los prisioneros hechos por los americanos se elevan a 1.300 y se encuentran en el Nueva York.

En Santiago de Cuba sigue reinando la mayor decisión para al defensa. Es falsa la noticia que hayan atacado los arrabales de la ciudad" (22).

Aunque el fracaso estaba consumado, se siguen trasmitiendo falsas esperanzas sobre las posibilidades reales de las tropas españolas que se encontraban sitiadas en la capital cubana: "No se ha recibido el parte oficial del combate de Santiago de Cuba, los pormenores son de corresponsales extranjeros.

'The Times' hace grandes encomios de la pericia y de los jefes de las tropas españolas y del arrojo y valentía de nuestros soldados.

Los americanos muertos en combate se hacen ascender a más de 4.500" (23).

A partir del catorce de julio es cuando ya se empieza a hablar de paz con cierta insistencia, aunque los deseos de finalizar el conflicto chocan con los intereses del general Blanco(24), responsable de la defensa de La Habana, el cual era partidario de continuar la guerra, utilizando como único argumento la defensa del honor, la gallardía del soldado español... "Siguen los rumores de paz. Las cámaras de comercio han telegrafiado al presidente ofreciendo su más eficaz apoyo para la consecución de la paz. Republicanos y socialistas la apoyan. Los carlistas rechazan la propuesta y están decididos a impedirlo. / Se ha suspendido el bombardeo de Santiago. La respuesta de general Blanco acerca de la paz es terminante: está resuelto a continuar la guerra. / Inglaterra se opone a la desmedida ambición de los Estados Unidos" (25).

Tras la toma de La Habana

Consumada la toma de La Habana (26) por las tropas americanas apoyadas por los insurrectos, D.A. se hace eco de los problemas entre ambos en un intento de desprestigiar al enemigo: "Se pronuncia cada vez más la tirantez entre las partidas de insurrectos y los yankees. Shafter amenaza con desarmar a los descontentos si se promueven desordenes. Se desmiente la muerte Calixto García" (27).

El fervor patriótico no se perderá aún después de la derrota, siempre quedarán palabras para referirnos al honor español. Como muestra de esa altivez que hasta en la derrota es prepotente: "Indignación se siente cuando se oyen los relatos de los sucesos de nuestros compañeros ultramarinos que el alma se conmueva e indigne ante el atropello del reconocido derecho de un pueblo acreedor a más dignas consideraciones que las por los inhumanos yanquis al nuestro guardadas" (28).

Dos ejemplos más recogidos de D.A.: "No puede domeñarse el espíritu español a soportar la imposición del vencedor ni a sufrir resignado las vejaciones que su calidad de vencido le imponen las circunstancias.

Calla, tolera y espera, espera algo sublime y desconocido que ha de devolverle su dignidad, su primacía y su honra ultrajada" (29).

"Terminó el calvario en que España ha sido crucificada ante el poderío de los poncios norteamericanos, ellos que en sus escudos blasonan el lema de Justicia, Igualdad y Fraternidad actuaron de tiranos, triunfando el despotismo con fuerza bruta.

Ya no hay derechos de gentes, naves acorazadas y cañones constituyen los códigos para imperar cuando lo rechaza la civilización del siglo en la que prevalecen las doctrinas democráticas.

Mc-Kinley no es el apóstol de Monroe: América para los americanos. Mac-Kinley codicia el mandato absoluto en Oceanía y hoy le toca a España humillarse.

Montero Ríos, eminente español, que aceptó acongojado una misión donde no se conquistan laureles y sí amarguras, retorna con dignidad después de defender con dignidad nuestras débiles posiciones. Regresa cargado de aflicciones pero cumplió fielmente los deberes de español valiente, honrado, caballeroso y leal" (30).

Creo que la muestra escogida es lo suficiente significativa como para incluir a Diario de Avisos de Tenerife dentro del conjunto de diarios de toda España que en este conflicto tomaron una actitud beligerante, patriotera y ajena a la realidad del conflicto y del propio país. Lamentablemente esta actitud en periódicos más influyentes (31) favoreció la creación de un clima emocional que tenía poco que ver con la realidad española, de su política en ultramar, del estado de sus fuerzas militares y lejos de potencial militar.

En realidad, Diario de Avisos de Tenerife es sólo correa de transmisión de una actitud belicista generalizada que traslada al pueblo de Tenerife. Además, las islas Canarias viven el conflicto con el añadido de una posible invasión por parte norteamericana, o pueden convertirse en moneda de cambio en las negociaciones de paz mantenidas en París.

El sábado tres de diciembre de 1898 se leía en D.A.: "Ha producido verdadera sorpresa la noticia que telegrafían desde Washington de que Mc-Kinley ha dado órdenes para que se venga a Europa en el mes de febrero la escuadra norteamericana. Se cree este acto como una demostración de poder naval de los Estados Unidos".

Más alarmante sería lo que apareció cuatro días más tarde: "La paz ha quedado ultimada, aunque el próximo miércoles habrá de nuevo reunión. Las condiciones del tratado son:

- Abandono de Filipinas y del archipiélago Joló.

- Los EE.UU. entregarán a España 20 millones de dólares.

- Los EE.UU. compran Las Carolinas.

Queda en suspenso el asunto de la deuda de Cuba. Los comisionados afirman: "Hemos tenido que doblegarnos, no ha habido otro remedio para evitar mayores males".

'The Globe', de Londres, publica el siguiente telegrama: "Si la propuesta española no se produce mañana, Mr. Day indicará que el próximo día 23 finalizará la tregua existente".

El programa de Washington es apoderarse de Canarias, hacer una demostración frente a las costas españolas y ocupar Ilo-Ilo y todos los puertos de Filipinas que aún estén en manos españolas. Y si España no cede Filipinas, lo que harán sencillamente es apoderarse de ellas y España perderá la indemnización que estaba a punto de serle concedida".

En definitiva, 'Diario de Avisos', con su forma de proceder, contribuye a avivar el clima emocional existente en gran parte del país y, sin embargo, sus informaciones no son útiles para que sus lectores se hagan una idea clara de lo que realmente estaba ocurriendo en Cuba.

Análisis hemerográfico de D.A.

'Diario de Avisos' era una publicación que salía a la calle todos los días excepto los festivos. Cuatro páginas se mantienen hasta mediados de octubre. A partir de esta fecha y hasta diciembre se reduce a dos páginas, sin que se den explicaciones sobre el particular.

En la primera página donde aparece la cabecera que incluye el escudo de Canarias, nombre, número, año, fecha y precio del ejemplar. Las secciones fijas son las denominadas partes y oficial. En la primera se incluyen datos sobre precio de alimentos de primera necesidad, horarios de misas o de la previsión del tiempo. En la sección oficial se pueden encontrar notificaciones de organismos judiciales o municipales y edictos judiciales. La página se completa con publicidad –productos medicinales, compra-venta de animales, alquileres, etc.-. Y con datos sobre el cambio de monedas, llegada de buques o de aquellos barcos que estaban en tránsito y aceptaban mercancías para otros puertos.

En páginas interiores aparecen secciones como Crónica, Gaceta o Telegramas. La primera incluye referencias de otros periódicos y la ampliación de los telegramas que aparecen en la sección del mismo nombre. Los telegramas esta firmados por Raymon y proceden "de nuestro servicio particular de Madrid". En ocasiones se recibían hasta tres telegramas en el mismo día incluyéndose en la data la indicación expresa de la hora en que fue recibido cada uno de ellos.

Cuando el conflicto alcanza mayor gravedad, en esta misma sección se publican los telegramas oficiales que enviaba la Capitanía General de La Habana al Ministerio de la Guerra en Madrid y éste a su vez reenviaba al resto de capitanías generales. El contenido eran descripciones de hechos militares en los que magnificaban los daños enemigos y se aminoraban los propios.

La sección Gaceta incluye las noticias propiamente locales, aunque se ocupa esta sección con descripciones o narraciones de acontecimientos bélicos que no aportan información sustancial, pero ayuda a mantener el carácter beligerante de la publicación.

La publicación de un relato y publicidad completan las páginas tres y cuatro del cada ejemplar. Cuando el diario se queda con dos páginas se mantienen la sección de telegramas y partes, reduciéndose la de crónicas, desapareciendo el relato que se publicaba cada día y la mayoría de la publicidad.

 

1898

CRONOLOGÍA DE LOS ACONTECIMIENTOS

 

11 ABRIL

Mc Kinley pide al congreso autorización para usar fuerzas militares y navales para asegurar la paz y el gobierno de Cuba,

20 DE ABRIL

Cervera convoca a sus oficiales para comunicar las órdenes recibidas: Viajar a Filipinas y Cuba para aceptar o evitar la batalla con los EE.UU.

23 DE ABRIL

Mc Kinley llama a la Guardia Nacional. Se preparan los preparativos para una posible invasión de Cuba.

26 DE ABRIL

Mc Kinley da instrucciones a Rufus Shafter [brigadier] para que llevara una fuerza de reconocimiento a Cuba. [Inicialmente eran 4.000 hombres, sin embargo Shafter logra que se aumente a 10.000]

27 DE ABRIL

El comodoro Dewey pone rumbo a Manila

29 DE ABRIL

La flota se hace a la mar enviando Cervera el famoso telegrama al país: "Con la conciencia tranquila me dirijo al sacrificio, sin que se me hayan explicado las razones del Almirantazgo, y sabiendo que mis propias recomendaciones no se han tenido en cuenta"

1 DE MAYO

Dewey destruye la pequeña flota española en la bahía de Manila sin una baja.

19 DE MAYO

La escuadra de Cervera llega a la bahía de Santiago sin ser vista por los americanos.

26 DE MAYO

Scheley llega con la escuadra a Santiago con grandes precauciones. No sabía que ya Cervera había llegado desde la Martinica. Se retira de los alrededores de Santiago en busca de carbón.

29 DE MAYO

Regreso de Scheley a los alrededores de la bahía de Santiago. El buque insignia español permanecía en la bahía sin camuflaje, mientras el ministro de Guerra español había indicado a Cervera el regreso a la península.

3 DE JUNIO

Continúan los preparativos en Tampa (Florida) de la expedición que iba a desembarcar en Cuba. Los coroneles Roosvelt y Wood están al mando de un regimiento de voluntarios para partir.

8 DE JUNIO

Comienza la salida de las tropas americanas de Tampa con destino a Santiago.

20 DE JUNIO

La flota americana se presenta frente a las costas de Santiago. Desembarco del almirante Sampson y el general Shafter para visitar a Calixto García, líder de la insurrección cubana.

22 DE JUNIO

Desembarcan 6.000 soldados americanos. Las tropas españolas no hacen el más mínimo esfuerzo por defender el territorio. Las relaciones Cervera y Blanco capitán general de La Habana son muy malas, tanto como las Shafter y Sampson

23 DE JUNIO

Los estadounidenses toman el puerto de Siboney sin encontrar resistencia española

28 DE JUNIO

Calixto García recibe la visita de William Randolph Hearst y le ofrece una bandera de batalla en conmemoración de los servicios prestados por el "Journal" a la libertad. Se conoce como la influencia más poderosa que había impulsado a los Estados Unidos a ayudar a Cuba.

Comienza a publicarse el "Journal-Examiner" para las tropas americanas en Cuba. Hearst se autonombró corresponsal de guerra.

1 DE JULIO

Tuvo lugar la única batalla terrestre de importancia [la colina de San Juan], una batalla desigual en efectivos que se saldó con la rendición de tropas españolas, aunque durante un tiempo 700 soldados españoles retuvieron a 6.000 soldados americanos.

3 DE JULIO

La flota sale del puerto con la idea de romper el bloqueo. Entra en Santiago la columna del coronel Escario procedente de Manzanillo por el camino del Cobre. Los insurrectos no lo impiden. La llegada de esta columna no aporta sino más bocas, más enfermos, en suma más problemas para la ciudad.

4 DE JULIO

Sampson telegrafía a Washington comunicando la derrota de la escuadra de Cervera. [Él no había estado presente, pues un día antes con el buque insignia había partido hacia Siboney]

8 DE JULIO

Toral ofrece la entrega la ciudad y la parte oriental de la isla a cambio de poder retirarse a Holguín.

10 DE JULIO

Washington rechaza el ofrecimiento y se reanudan los bombardeos sobre Santiago

12 DE JULIO

Llegan refuerzos para los americanos al mando del general Miles. La miseria en la tropa era grande. Se habían detectado casos de malaria y la fiebre tifoidea era estaba muy extendida. Los periodistas americanos no hablaban del triunfo, sino de la miseria de los soldados.

El general Blanco era partidario de una defensa a ultranza de la ciudad. a lo que el ministro de Guerra contesta: "Me sorprende que, estando ya salvado el honor de su indomable ejército -como indudablemente lo está para admiración del mundo entero... - persista usted en incitar a las fuerzas de la provincia de Santiago a continuar una guerra en la que no pueden, ciertamente, ganar más laureles..... y no puedo explicarme su tenacidad a la hora de mantener nuestra posición en un territorio ingrato que nos rechaza y se nos hace odioso con su deseo de separarse de la madre patria.

Blanco tendría aún un "detalle" más. El mismo día 14 indica a Toral que intente un ataque frontal contra los americanos conjuntamente con las tropas e Linares desde Holguín. Las condiciones del conjunto de la tropa hacen desistir de esta última intentona al negarse Linares a participar.

14 DE JULIO

Nueva reunión de comisionados españoles y norteamericanos para fijar las condiciones de la rendición de Santiago.

16 DE JULIO

Firma de la rendición española en La Habana

11 DE AGOSTO

El gobierno español acepta las condiciones de paz impuestas por los Estados Unidos.

15 DE AGOSTO

Manila se rinde a las tropas americanas

10 DE DICIEMBRE

Firma del tratado de paz.

1 DE ENERO 1899

España se compromete a finalizar la repatriación de todas las tropas.

 

NOTAS

  1. Parte del discurso del conservador Silvela aparecido en la revista 'Tiempo', en agosto de 1898, titulado "Sin pulso".
  2. D.A. de ahora en adelante. Su publicación comienza el 4 de septiembre de 1883. Nace con el nombre de 'Diario de Avisos de Canarias' y desde mayo de 1895 pasará a llamarse 'Diario de Avisos de Santa Cruz de Tenerife'. Se imprime en los talleres de Abelardo Bonnet y la administración estaba en la calle de San Francisco. Luis Maffiote: 'Los periódicos de las Islas Canarias. Apuntes para un catálogo'. Biblioteca Canaria, 3 volúmenes. 1905-1907
  3. D.A. de Tenerife. 01-04-1898 nº 4682
  4. D.A. de Tenerife. 01-04-1989 nº 4682
  5. D.A. de Tenerife 04-04-1898 nº 4684
  6. El tratado de paz se firmó el 10 de diciembre
  7. D.A. de Tenerife 31-12-1898
  8. Fernández Almagro, Vol. II, 500
  9. Este texto se hace público antes de partir hacia Cuba. Su idea era retirarse a Canarias y defender las islas y la Península. Se evitaba con ello un enfrentamiento suicida
  10. D.A. de Tenerife. 23-06-1898 nº 4749
  11. D.A. de Tenerife. 01-04-1898
  12. D.A de Tenerife. 11-04-1898
  13. D.A. de Tenerife. 02-04-1898 nº 4683
  14. D.A de Tenerife. 05-06-1898
  15. D.A de Tenerife. 11-04-1898
  16. D.A de Tenerife. 14-04-1898 nº 4692
  17. D.A. de Tenerife. 05-04-98
  18. D.A. de Tenerife. 18-04-1898
  19. D.A. de Tenerife. 22-04-98. Sobre la participación de canarios en el conflicto [1895-98] véase "La emigración de las Islas Canarias (1853-1898)", de Julio HERNÁNDEZ GARCÍA
  20. D.A. de Tenerife. 21-04-1898 nº 4697
  21. D.A. de Tenerife. 05-07-98
  22. D.A. de Tenerife. 06-07-98
  23. D.A. de Tenerife. 09-07-98
  24. El mensaje que dirige a los habitantes de Cuba después de la pérdida de la flota es determinante: "En la adversidad se acrisolan las virtudes de los pueblos. Demos pruebas patentes de que el pueblo español atesora todas, y firmes y resueltos ante el peligro confiemos en Dios y en nuestro derecho para dejar incólumes el honor y la integridad de la patria. Así lo espera, dispuesto a vencer o morir a vuestro frente por honra de España y por la integridad del suelo patrio, vuestro gobernador general".
  25. D.A. de Tenerife. 14-07-98
  26. La ciudad se rindió el 16 de julio.
  27. D.A. de Tenerife. 14-08-98
  28. D.A. de Tenerife. 17-12-98
  29. D.A. de Tenerife. 19-12-98
  30. D.A. de Tenerife. 21-12-98
  31. El Imparcial, El Liberal, Heraldo de Madrid, El País, El Progreso, El Correo Español, etc. Todos carlistas, republicanos, socialistas y hasta los considerados independientes participaron de esta actitud belicista.
  32. El servicio telegráfico se mantuvo diariamente, salvo el 19 de julio, por avería en el servicio del cable telegráfico Madrid-Cádiz.

 

FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE LATINA EN BIBLIOGRAFÍAS:

Nombre del autor, 1998; título del texto, en Revista Latina de Comunicación Social, número 9, de septiembre de 1998, La Laguna, en la siguiente dirección electrónica (URL):

http://www.lazarillo.com/latina/a/43enri.htm