Teresa Sandoval entrevista a Bernardo Díaz Nosty

[Catedrático de Periodismo de la Universidad de Málaga]

 

 

El laberinto de la información

"Es necesario que al estudiante

se le ofrezcan unas

herramientas básicas para poder

andar por ese laberinto tan

cambiante, tan variable y tan

variopinto como es el

de la comunicación"

 

"Se debería introducir con carácter obligatorio [en las facultades de Ciencias de la Información) el análisis permanente de la actualidad"

"Estamos creando un profesorado al que sometemos a incontables torturas académicas: la promoción personal, la investigación, las tesis doctorales y, por encima de todo ello, a unas cargas docentes enormes"

 

¿Crisis del papel frente al modelo digital?: "Si el papel se quebrara porque es muy caro, los periodistas seguiremos vendiendo información por donde podamos"

 

 

-- Últimamente se está produciendo un mayor intercambio de contenidos informativos entre los medios de comunicación de América Latina y España. ¿A qué se debe este hecho?

 

-- "Se da la circunstancia de que cualquier grupo nacional puede verse sometido a determinadas leyes antimonopolio, y aunque en el caso de España éstas nos están muy claras sí lo están en otros países. Las leyes antimonopolio impiden que un grupo tenga una excesiva presencia en el mercado, no más de un veinte o veinticinco por ciento, y ello les obliga a que si quieren seguir creciendo tienen que buscar otros territorios fuera de sus fronteras, ya que en su país no les dejan crecer más. Entonces, nos encontramos conque el área natural de expansión es el área lingüística común, aunque siempre pueden aparecer grupos como, por ejemplo, el alemán Bertelsmann, que podría traducir sus revistas, pero si no se tiene que traducir es aún mejor".

 

GLOBALIZACIÓN E INFORMACIÓN

-- ¿En qué medida favorece el fenómeno de la globalización el crecimiento de las empresas de comunicación hacia otros mercados internacionales?

 

-- "Nos encontramos conque en una sociedad muy globalizada se dan aspectos de la información que son comunes. Hay una cultura que es común: como el cine, el "mundo rosa" -los artistas, las modelos-, los futbolistas, la información internacional..., todo ello es lo mismo en Latinoamérica que en España y ello favorece que determinados grupos vayan creando economías de escala. Por ejemplo, el diario El País saca todos los días una edición en México, ya que lo mismo le cuesta mandar la señal por satélite a las Islas Canarias que a México. Le ponen ocho páginas locales, las de internacional, parte de los deportes, parte de cultura y el periódico ya está hecho en una misma vez. ¿Para qué repetir un esfuerzo de producción de información cuando se puede hacer de esta manera? Hacia ello es la tendencia, buscando ediciones descentralizadas o muy personalizadas de medios que puedan estar más próximos a los lectores. Ya hay empresas españolas que compran medios de allá y se va a vivir un fenómeno expansivo en los próximos años muy importante. Por ejemplo, hay un grupo español que vende en el mercado argentino y en otros mercados de América Latina "invendidos", es decir, lo que en España se retira al cabo de quince o veinte días. Eso, además, les permite jugar con las tiradas de una manera distinta a lo que se ha venido haciendo hasta ahora, no teniendo que ajustar tanto la tirada a la venta, ya que estas publicaciones atrasadas se las lleva aquel mercado, poniéndolas a un precio mucho más barato porque también se trata de mercados más débiles, convirtiendo lo invendido en vendible. Por ese mecanismo, un determinado grupo obtuvo en 1997 miles de millones de pesetas. Es cierto que muchas de estas publicaciones, que son especializadas, son también un tanto atemporales, ya que muchas contienen informaciones científicas o pseudocientíficas o tratan de cotilleos. Si tenemos en cuenta que estas revistas antes se enviaban en barco, llegando veinte días más tarde y pese a lo cual se compraban, vemos que en el fondo es casi lo mismo".

 

LOS ESTUDIOS DE PERIODISMO

-- En su último libro, usted plantea una serie de cuestiones en torno a los estudios universitarios de comunicación ¿Cuáles son los cambios o sugerencias que propone?

-- "Este último libro hace referencia a la necesidad de modificar los estudios de comunicación. Éste es un aspecto subjetivo, pero ese subjetivismo lo he basado en conversaciones previas con grandes editores, en concreto con un empresario de comunicación española muy conocido, que hace algo más de un año me decía: "Si las facultades no cambian, las empresas tendremos que buscar un sistema formativo nuevo porque el actual ya no nos vale". A partir de esa conversación me puse a trabajar, porque entendí que esa afirmación estaba basada en una realidad: que los alumnos salían de las facultades con un conocimiento que no estaba adecuado a los tiempos o a las circunstancias de las empresas. Existe una gran desconexión entre el mundo de la comunicación y el mundo de la universidad, y en el mundo de la universidad han estado entrando muchos elementos ajenos a la comunicación de campos muy interesantes como la sociología, la filología, la historia, etc., que han ido copando espacios académicos y casi expulsando o poniendo bajo sospecha a los que realmente procedemos del campo de la comunicación. Ésta es una denuncia que se ha hecho, que se sigue haciendo, y en torno a ella he hecho una reflexión para tratar de recuperar un sentido a nuestras facultades. Debe crearse una enseñanza que, teniendo más elementos prácticos, disponga de una lógica aplicable posteriormente a la vida profesional, evitando las prácticas episódicas y dándose una secuencia de aprendizaje del conocimiento práctico total, de forma que cuando salga un alumno de la universidad pueda enfrentarse a los diferentes fenómenos de la comunicación con solvencia. Debe perseguirse que el alumno no pueda decir que sólo le enseñaron conceptos de fotografía o acerca de un determinado programa informático, sino que al estudiante se le den unas herramientas básicas para poder andar por ese laberinto tan cambiante, tan variable y tan variopinto como es el de la comunicación. Si no se le pueden dar todas las herramientas, al menos que disponga de un ‘plano’ para poder interpretar las que vayan surgiendo en el futuro. Es decir, deben buscarse unos planes de estudio más prácticos y también menos ajenos a lo que pasa en el mundo. Se da la circunstancia de que en muchas facultades los alumnos no tienen inquietud por la realidad, por el acontecer, por lo noticioso o noticiable. Por tanto, entiendo que se debería introducir con carácter obligatorio el análisis permanente de la actualidad, que el alumno negocie con su entorno la construcción de la realidad y lo negocie debatiendo con sus compañeros, consultando en Internet y manejando los medios que tiene a su alrededor. Parece que los medios que les rodean les son casi hostiles o ajenos, ya que apenas se ve a los alumnos con periódicos o comentando o debatiendo. No podemos achacar a esa generación una falta completa de interés, a lo mejor tenemos que achacárnosla los profesores por no saber trasmitir a los alumnos que su verdadero sentido profesional pasa necesariamente por ese tipo de cuestiones. Otra proyección que se hace en este estudio es la necesidad de desarrollar la capacidad investigadora de los futuros licenciados, ya que cada vez más, para acertar en comunicación, hay que estar sondeando, investigando, trabajando el mercado para saber no sólo lo que la gente quiere sino cómo evoluciona la tecnología. La construcción del mensaje va a ser distinta porque los contenidos tienen que ajustarse a esas nuevas técnicas, soportes y elementos retóricos y se debe continuar investigando para saber cuál es el lenguaje óptimo que hay que transmitir a través del nuevo soporte. En un principio, con Internet se mimetiza el aspecto físico o diseño de la prensa impresa para llevarlo casi facsimilarmente a red, pero luego descubrimos que eso es un error, que el soporte electrónico tiene otra riqueza de matices y posibilidades que obligan a distanciar la edición digital de la que es la edición en soporte papel, pero probablemente vendrán pantallas planas u otro tipo de terminales que nos obligarán a seguir modificando. Por tanto, la investigación es saber investigar, no resolver todos los problemas de una manera empírica. Tener capacidad investigadora llevará a que los futuros profesionales se adapten más fácilmente a esos cambios tan rápidos. Además, hay un problema que es más estructural de las universidades españolas que son las dificultades en formación del profesorado, es decir, para crear cuerpos de elite. Si hay un lugar donde la formación tiene el carácter de excelencia y de elite es en la universidad. Hoy en día, estamos creando un profesorado al que sometemos a la tortura de la investigación, de la preparación, de la promoción personal, de las tesis doctorales y, encima, a cargas docentes enormes. Alguien puede entrar a dar clase en la universidad con veintiséis años y estar impartiendo tres asignaturas distintas, estar haciendo su tesis doctoral, etc. y eso no debería de ser así. Hay que buscar otras formas que permitan la formación del profesorado. Un profesor tarda muchos años en ‘hacerse’ y no estamos dando facilidades para esa formación. En mi libro se dan algunas orientaciones de por dónde se podría ir, pero éste es un problema que no sólo afecta a las facultades de comunicación sino que es un problema más estructural de toda la universidad española".

 

CUBA Y LA INFORMACIÓN

-- ¿En qué ha consistido y a qué conclusiones ha llegado en el estudio que realizó sobre los medios y la visita del papa a Cuba?

-- "Esto forma parte de un estudio de análisis de contenido que yo denomino "auditoría de agenda". Se ha hecho un estudio de treinta y ocho cabeceras de periódicos diarios a través de sus ediciones en Internet: treinta de América Latina, uno de Estados Unidos (diario Las Américas) y siete periódicos europeos de la zona Sur de Europa y se ha estudiado el cambio de imagen de Cuba como consecuencia de la visita del papa. El estudio, que no tenía mayor trascendencia en sí que simplemente analizar cuáles eran las pautas constructivas de las realidades que nos ofrecían estos periódicos, nos descubre un hecho sensacional. Primero, que en Cuba, con ocasión de la visita del papa, entre los días 21 y 25 de enero de este año de 1998, nos encontramos con 2.478 periodistas registrados. Por lo tanto, hay una intensidad y un interés informativo espectacular; nunca un viaje del papa se vio tan asistido. Es por ello un momento excepcional para poder chequear qué se piensa de Cuba, qué se habla de este país. Y lo que se descubre, aparte de lo que se pueda decir de sí cambia o no cambia la imagen de Fidel Castro, es cómo los medios construyen la realidad en el tiempo del ocio y del espectáculo. Ocurrió lo mismo con lady Di, montándose una gran película y tremendos maximalismos. En el caso de la visita del papa a Cuba se titularon informaciones como "El encuentro del siglo entre el bien y el mal", "Duelo de titanes", "El defensor de la cristiandad frente al comunismo residual"; y, luego, como el propio papa ha dicho, sólo se trató del encuentro entre dos hombres. Toda esa preparación la hicieron los medios internacionales, produciéndose un calentamiento mediático para crear expectación en torno a un hecho tan normal como es el encuentro entre dos seres humanos que son de la misma generación y hasta se admiran mutuamente. Entonces, primero detectamos las pautas constructivas que se hacen en esta época del espectáculo; y, en segundo lugar, nos encontramos que aunque hay más de dos mil periodistas ninguno se sale del circuito oficial y todos cuentan lo mismo. Exceptuando periódicos como Le Monde, La República o El País, cada uno de los cuales envió a cuatro o cinco periodistas, vemos que los demás tienen a un solo enviado especial que va corriendo detrás de la agenda oficial. Eso es un periodismo pasivo, que no investiga, no habla para nada, es totalmente neutro... convirtiéndose la figura del corresponsal casi en una cuestión de prestigio para el periódico: se personaliza la información, pero en el fondo está contando lo mismo que cuentan las agencias France Press, Efe, DPA y la ANSA, que fueron las agencias que más funcionaron en este viaje. Después es curioso también ver cómo el discurso anticomunista ha dejado de funcionar. Se puede descalificar a Fidel con adjetivos aparecidos en los periódicos como dictador, tirano, sanguinario..., sobre todo en muchos periódicos de América Latina que todavía mantienen una fuerte carga anticomunista, pero lo hacen desde la adjetivación, no desde el discurso dialéctico, no hacen discurso político. El comunismo ha muerto, simplemente tienen a un señor que se llama Fidel contra el que tienen un cierto contencioso pasado y que adjetivan negativamente porque es la encarnación de mal frente a la encarnación del bien que está en el papa. Es una visión muy maniquea del encuentro, siendo éste otro de los aspectos que se denotan. Y, por último, podríamos decir que se cree detectar -o todos los periódicos coinciden en ello- que en Cuba se ha iniciado la transición y que la imagen de Fidel cambia. La prensa del día 21 (que está escrita el día 20) antes de que llegue el papa, en el 45% ó 46% de la crónicas son negativas para Fidel Castro; sólo hay un seis o siete por ciento de crónicas favorables o tímidamente favorables, pero la mayoría son desfavorables y otras neutras. El día 27, dos días después de la marcha del papa, más del 20% de las crónicas fueron favorables, hay un núcleo de neutras y un 11% resultaban desfavorables. Se da un cambio, las cifras se invierten y eso se produce en muy pocos días. Éste es uno de los resultados más destacables de este estudio, que está constatado por 815 piezas (crónicas, comentarios, artículos y otros) de los treinta y ocho periódicos en los que se ha basado este análisis de contenido o auditoria de agenda. Todo ello se expuso hace escasos meses en Cuba en un encuentro sobre Cuba y la Unión Europea, en un seminario a partir del cual se va a desarrollar una iniciativa de recoger bobinas de papel de diversos grupo de comunicación para que Granma, que es un periódico con una enorme restricción de papel, pueda imprimir más páginas y pueda abrirse al mundo y puedan saber más de lo que pasa en el exterior. Si, como dijo el papa, Cuba debe abrirse al mundo y el mundo debe abrirse a Cuba, la mejor manera de abrirse al mundo es dando información sobre el mundo, para que vean que el resto del mundo no es un mundo hostil sino un mundo de "los países", refiriéndose a los países capitalistas. En los países hay cultura, hay desarrollo, hay derechos humanos, etc. y eso es algo que como el régimen cubano lo niega a través de sus medios impide que la población cubana conecte con esa realidad. Pienso que esa iniciativa puede ser muy positiva y espero que los cubanos acepten el reto de publicar más de fuera, porque es bueno para desbloquear la isla de cierta cerrazón ideológica. Porque hablamos de bloqueo, pero es que también hay un bloqueo ideológico, informativo. Cuba, a través de iniciativas de esta naturaleza, se puede desbloquear informativamente y será una forma de evitar ese temor que tienen a la colonización de los americanos."

 

EL FUTURO DEL PAPEL

-- Me hace pensar también si lo periódicos de papel no tendrán también bastante interés en su versión digital, porque a lo mejor puede llegar el momento en que el problema del papel sea realmente grave 

-- "Ya eso se dijo cuando salió el videotape y otros nuevos soportes, que si eso se iba a comer al soporte papel. El soporte papel hoy por hoy es un buen negocio, porque desde el punto de vista publicitario es muy interesante. Pero Internet tiene también unas potencialidades publicitarias enormes. Pero, mientras sea un buen negocio, el papel está pagado por la publicidad y no habrá ningún problema. Se han hecho experiencias precisamente en Cuba, donde se ha intentado hacer un papel a partir de la caña de azúcar, pero no tuvo buenos resultados; el llamado cáñamo de Guinea también se ha utilizado en Estados Unidos, pero ha producido un tipo de papel que no abarata los costes de producción; se está hablando de un papel reciclable que se borraría y sería reutilizable, se habla de muchas cosas de estás... Pero no creo que el problema esté en el soporte papel sino que está en los hábitos de consumo. Probablemente en el futuro los jóvenes más habituados a interactuar desde terminales electrónicos y a manejar desde otro tipo de herramientas, consuman por ahí, pero tampoco es un mayor problema. La gente que nos dedicamos a la comunicación tenemos que pensar que la comunicación es independiente del soporte, que no está vinculada a un soporte. Decían los editores franceses -cuando la crisis papelera de los años setenta- que ellos eran vendedores de información, no de papel. Si el papel se quebrara porque es muy caro, seguiremos vendiendo información por donde podamos".

 

EL PANORAMA DE LA RADIO

-- ¿Cómo ve el panorama radiofónico en los meses inmediatos? Usted sabe que están a punto de concederse nuevas licencias de FM, pero también es inminente en España la radio digital.

-- "Lo inmediato parece que es una contradicción con lo que viene después. Es decir, si estamos en la antesala de la red digital, con nuevos sistemas por venir, acometer esta ampliación del espectro de la FM parece contradictorio, porque se van a abrir más de trescientas emisoras en toda España con un mínimo de antenas y centros emisores. Es mucho dinero para invertir y si estamos todavía en la fase de reconversión hacia la fase de los digitales es como para complicar el panorama, de manera que no es difícil comprender que el sector reciba esas nuevas emisoras con cierta sorpresa. Porque, además, es que hay ingredientes políticos de fondo. Según la comunidad autónoma que conceda estas licencias se inclinará más hacia un grupo que hacia otro y todo esto no parece muy positivo. En todo este proceso faltan políticas informativas reales. Una comunicad autónoma que tenga competencias en materia de radiodifusión y, por lo tanto, vaya a conceder estas frecuencias debería establecer unas pautas de cautela, donde por ejemplo primarán o se darán más facilidades a aquellas emisoras que vayan a dar más información regional, que vayan a tener una plantilla mínima de cinco redactores y no que esas frecuencias se vayan a dar a un grupo para poner una antena que reproduzca la señal de radiofórmula de una radio musical. Es decir, no deberían darse frecuencias sin saber exactamente con qué finalidad, porque de esa manera no se está prefijando una utilidad social, sino que a lo mejor va a parar al grupo X (que tiene más de doscientas emisoras) y va a tener simplemente un poste repetidor más para una señal musical. Es cierto que la radio crece y que necesita nuevas frecuencias y nuevos postes emisores en zonas de sombra, pero aún no se sabe bien si se está haciendo con criterios de política informativa adecuados y si todo eso -ante el fenómeno de la radio digital- no va a suponer una inversión a la que haya que incorporar luego todos los equipos digitales y la nueva tecnología".

 

FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE LATINA EN BIBLIOGRAFÍAS:

Nombre de la autora, 1998; título de la entrevista, en Revista Latina de Comunicación Social, número 11, de noviembre de 1998, La Laguna, en la siguiente dirección electrónica (URL):

http://www.lazarillo.com/latina/a/10entnosty.htm