Evaluación de la investigación de la comunicación en las universidades venezolanas

 

(5.658 palabras - 14 páginas)

Dr. Jesús María Aguirre ©

Caracas (Venezuela)

 

 

La Ley de Universidades venezolana, aún vigente, consagra la organización y estructura de la Investigación en el nivel universitario. Tres artículos definen el carácter institucional de la investigación. El art. 3 establece que la universidad debe responder a sus fines "mediante la investigación"; el art. 77 se refiere a los institutos como "centros destinados fundamentalmente a la investigación" y el art. 132 indica el modelo de instancia coordinadora a través de un "Consejo Científico y Humanístico". Solamente tres universidades, la Universidad Central de Venezuela (Caracas) (1), la Universidad del Zulia (Maracaibo) y la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas) (2) cuentan con sus respectivos institutos o centros de investigación.

La Universidad Central fue la primera institución en organizar cursos de postgrado en Planificación de la Comunicación, ya en 1980, pero actualmente se mantiene rezagada mientras las otras dos universidades mencionadas han abierto nuevos postgrados, vinculados a las áreas de comunicación organizacional, comunicación para el desarrollo social, nuevas tecnologías y semiótica cultural.

Además de estos cauces investigativos, teniendo como base la creencia de que la universidad debe combinar el papel del docente con el del investigador, se exige que para el ascenso hay que realizar un trabajo de investigación (Barrios, 1992). Este requisito concebido como estímulo en la práctica ofrece muchas dificultades, ya que gran parte de los docentes trabajan solamente por horas en dichas universidades.

El bajo número de trabajos de ascenso refleja la dificultad de institucionalizar la investigación en la universidad, cuya principal preocupación sigue siendo la graduación de profesionales y la reproducción de conocimientos.

Actualmente se han sumado tres factores que acentúan la crisis de la investigación: en primer lugar, la masificación del alumnado en las Escuelas de Comunicación Social, el incremento de la jubilación de profesores, que eran maestros y tutores experimentados, sobre todo en las dos universidades públicas (UCV y LUZ), y, en tercer lugar la devaluación del bolívar que ha afectado a los programas de investigación (equipamiento, becas, viajes a congresos, publicaciones, etc.). Ello ha obligado a generar nuevas fuentes de recursos con el ofrecimiento de servicios, especialmente a las empresas privadas (3).

En 1990, a partir de la conmoción económica que amenazaba con un colapso la dinámica investigativa, consolidada en el período democrático, pero fuertemente subsidiada por el Estado venezolano, se organizó y estructuró el programa de Promoción al Investigador (PPI) con el objeto de otorgar créditos y becas (4).

Para 1995 el programa incluía a 1.235 investigadores, clasificados como candidatos (20%), nivel I (50%), nivel II (22%), nivel III (7%). Estas clasificaciones permiten visualizar un panorama investigativo débil, no solamente porque el 70% no pasa del segundo nivel (lo que en muchos casos equivale a la no tenencia del título de doctor), sino a la escasa producción científica de casi las tres cuartas partes del contingente.

La distribución por campos refleja la preponderancia de las ciencias médicas, biológicas y del agro (39%), seguidas de las ciencias físicas, químicas y matemáticas (29%), ciencias sociales (18%), ingeniería, tecnologías y ciencias de la Tierra (13%). En el área de las ciencias sociales, los especialistas en comunicación no llegan a la decena.

Si bien es cierto que los afiliados al PPI no totalizan al conjunto de investigadores, representan una muestra significativa, ya que ellos son quienes los estándares de competencia en relación con otras especialidades de las ciencias sociales y con otros campos de la investigación científica.

Es razonable conjeturar que la productividad en el campo de las ciencias de la comunicación es muy baja, y que, si bien se publican bastantes artículos y ensayos, la mayoría carece de rigor científico, ya que se ubican en géneros como el reportaje interpretativo o el artículo de opinión. De ahí la dificultad de establecer comparaciones por áreas. Si nos atenemos a los estándares internacionales aceptables de 1,2 trabajos/año, y a los promedios nacionales, la productividad de la colectividad científica venezolana se ubica en 0,52 trabajos/año (Lemoine y Coll, 1988).

 

Evaluación institucional e investigativa          

Actualmente no contamos con un sistema de evaluación confiable de las comunidades científicas, ni de la productividad de los investigadores en el área de las ciencias de la comunicación. A lo más podemos hablar de un conjunto de indicadores heterogéneos, que permiten sondear el estado actual del arte (5).

En la apreciación de Brunner es más factible realizar la evaluación en el ámbito de las unidades organizativas o de los investigadores que ofrecen resultados públicamente reconocibles, que en el ámbito de comunidades científicas sobre una disciplina o especialidad (Brunner, 1990).

Por eso, a falta de evaluaciones institucionales de las mismas universidades y de los departamentos de investigación (6), la práctica comúnmente aceptada es que las investigaciones sean evaluadas por los pares, es decir, por grupos que buscan producir consenso en torno a un juicio experto. Éste es el método que se aplica en la selección de artículos para ser publicados, en el examen de los trabajos de ascenso, en la aprobación de proyectos, etc.

Más allá de estas rutinas se han ido desarrollando tres líneas de avance, que, si bien están aún poco consolidadas, merecerían sistematizarse en el ámbito nacional para facilitar las investigaciones, y consiguientemente su evaluación. Me refiero a las revisiones biblio-hemerográficas, el establecimiento del perfil de los investigadores y la evaluación institucional.

 

a.     Las revisiones bibliográficas

Este primer modelo, basado en la conocida metodología bibliográfica (cientometría) se basa en la cuantificación, clasificación y análisis de informes y documentos de investigación (Fernández, 1997: 279; De Moya, 1997).

Uno de los primeros estudios sistemáticos de este porte se lo debemos a la licenciada Mercedes Adriana Gibbs, quien en 1988 emprendió la tarea de levantar un repertorio de las investigaciones de comunicación más relevantes, realizadas hasta esa fecha (Gibbs, 1988). Del listado de 82 investigaciones recopiladas se hace una descripción de la institución de procedencia, enfoque teórico, tipo de datos y forma de recolección. Asimismo se clasifican los temas y los diseños más utilizados.

Cuantitativamente, la UCV ocupa el primer lugar con 39,02% (7), seguida del ININCO con 13,41% -también de la UCV-. La Fundación para el Desarrollo de la Región Centro Occidental, con 12,19%, ocupa el tercer lugar. A continuación se sitúan la Universidad del Zulia (9,75%), el Centro Pellín-Gumilla, (7,31%), la Universidad Católica Andrés Bello (6,09%) y el resto se dispersa en una multiplicidad de instituciones y universidades.

Predominan los estudios de audiencia (20,73%), seguidos de los de contenidos y mensajes. El diseño de investigación predominante fue el documental (68%), el estudio de campo (31%) y en tercer lugar con apenas el 1% el experimental.

Según el enfoque teórico, 34,14% son de afiliación crítica; 29,26%, funcionalista; 20,73,ecléctica; 12,19 %, funcionalista con juicios evaluativos; 3,6%, estructuralista. A pesar de los límites de una empresa individual, recupera una buena muestra del arte en cuestión, dejando en evidencia las lagunas teóricas y metodológicas.

Seis años después se emprendió otro esfuerzo sistemático de levantamiento de la producción global venezolana entre el Centro Gumilla y el C.I.C., coordinando varios proyectos (8). Aunque la muestra se limita solamente a la producción bibliográfica, exclusión hecha de la hemerografía, ofrece una visión más completa y precisa que la anterior sobre los 40 años de investigación en el área. Excluyendo el campo de las relaciones públicas y publicidad, bajo el sistema de arbitraje se seleccionaron 477 producciones:

n       Temas generales y teóricos sobre mass media………. 120

n       Periodismo impreso………………………………….. 103

n       Historia, legislación y escuelas……………………….119

n       Medios audiovisuales………………………………….135

Actualmente, este esfuerzo se ha vertido hacia la normalización de una base de datos de bibliografía venezolana sobre comunicación social, no solamente para efectos de consulta, sino también para la evaluación de las producciones, ya que además de los datos convencionales de registro se incluyen otros aspectos vinculados a la orientación teórica y a la metodología.

En un análisis que realizamos sobre la producción, evolución y configuración de núcleos de problematización comunicacional, constatamos que el prejuicio sobre la baja producción investigativa en los años 90, tiene que ver más con la comparación que se establece con la producción foránea que con la interna, pues ha habido un incremento de publicaciones (Aguirre, 1995).

 

a.     El perfil de los investigadores

Otra de las estrategias para levantar información sobre la producción investigativa ha sido la de registrar a los investigadores para determinar su perfil y trayectoria investigativa. A través del análisis de 39 investigadores, pertenecientes a la Asociación Venezolana de Investigadores de la Comunicación, la licenciada Carolina Delgado trató de establecer su profesional y la continuidad en la producción investigativa.

El estudio se realizó en el momento de la crisis (9) de la AVIC, que prácticamente desplazó a CONVEIC, que este consejo agrupó tanto a las instituciones formativas como a los centros de investigación, bajo los auspicios de FELAFACS.

Las conclusiones de este estudio señalan el bajo contingente de investigadores que mantienen una producción constante. De ellos, la mayor parte pertenece a la Universidad Central de Venezuela -Escuela de Comunicación Social e ININCO-. La mayor parte de las investigaciones se realizan individualmente, y son más bien escasos los proyectos conjuntos, lo cual es un indicio de debilidad estructural. Una modalidad frecuente, pero pseudo-colectiva, es la de la recopilación de varios artículos de distintos autores respecto de un tópico sin que haya relación orgánica entre los aportes. Se trataría más bien de polidisciplinariedad que de interdisciplinariedad.

Hay un número creciente de mujeres (10) participando en la investigación, principalmente en la Universidad del Zulia y emerge una nueva generación de jóvenes investigadores, provenientes de diversas disciplinas, además de la comunicación (sociología, psicología, estudios internacionales, educación, ciencias políticas, economía, humanidades, etc.).

Actualizando algunos datos al presente, habría que añadir el proceso de desplazamiento de un grupo significativo de investigadores al sector privado y a las asesorías o consultarías en opinión pública, comunicación organizacional, análisis de entorno, propaganda política, mercadeo, etc.

En este sentido, a pesar de cierto esfuerzo de organización de las infraestructuras universitarias -equipos informáticos, unidades de documentación, servicios en línea, etc.- hay una pérdida del recurso humano orientado hacia la solución de las necesidades comunicacionales de carácter social. A medida que se requieren recursos económicos, que la universidad no está en capacidad de suministrar, sea por el recorte del presupuesto -en el caso de las universidades públicas-, sea por la imposibilidad de cargar a la matrícula estudiantil los costos de mantenimiento de los centros de investigación -en el caso de las universidades privadas-, los proyectos tienden a estar más orientados hacia la investigación aplicada y a la satisfacción de las demandas de las empresas privadas.

Hoy, más que nunca, las condiciones del mercado laboral han impuesto progresivamente la investigación que Lazarsfeld denominaba como administrativa, mientras la investigación de carácter crítico se mantiene confinada en ciertos nichos universitarios.

 

b.     De la autoevaluación al mejoramiento de la investigación

Hasta el presente, solamente conocemos un proceso de evaluación institucional, iniciado con el objeto de mejorar la investigación. En efecto, dentro del marco del Sistema de Evaluación Institucional de la Universidad Central de Venezuela (SEIUCV), aprobado por el Consejo Universitario en abril de 1994, la Comisión de Evaluación Institucional de la UCV, adscrita al Vicerrectorado Académico, puso en marcha en 1995 el Proyecto "Autoevaluación para el Mejoramiento de la Investigación en la UCV" (Villalobos y otros).

La evaluación reviste un doble interés, ya que adelanta una metodología sobre una intervención compleja, y por otra parte, la selección de once institutos o unidades incluye también el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) (11), siendo éste el primero en el campo de las ciencias sociales y específicamente humanística que pide incorporarse. Hasta ahora se han dado los procesos siguientes: la fase motivacional, las fases de configuración del proyecto específico y la elaboración de los instrumentos, la fase de administración de los instrumentos, y la fase de contratación, elaboración del plan de acción y seguimiento (Anexo I).

Los diversos institutos han seguido ritmos de autoevaluación distintos y los tropiezos en algunos de ellos, básicamente referidos a la lentitud observada en el cronograma de actividades, han puesto en riesgo el proceso. Las circunstancias del cambio de autoridades han ralentizado la dinámica interna, si bien la Comisión de Evaluación Institucional pugna por mantener la continuidad de un proyecto institucional, que puede ser enormemente aleccionador para el resto de las universidades.

Las constataciones más palmarias tienen que ver con la falta de comunicación dentro y entre los diferentes centros y grupos de investigación. Además no se dispone de instrumentos dedicados a la interrelación académica intrainstitucional. Los investigadores trabajan en forma aislada y su comunicación es fundamentalmente hacia afuera de la universidad, sea hacia otros grupos afines en el país o en el exterior. Tampoco es posible determinar adecuadamente si las líneas de investigación en desarrollo responden a las exigencias de los diferentes sectores de la vida nacional, sea de programas prioritarios del Estado o de las cada vez más crecientes necesidades de la sociedad venezolana en áreas como la salud, alimentación, vivienda, educación, seguridad, transporte y calidad de vida entre otras (Villalobos y otros, 1996:58).

A este cúmulo de debilidades habría que añadir las dificultades inherentes a la articulación entre las unidades de investigación, los postgrados y las escuelas de comunicación, que tienden a constituirse en feudos. En todo caso, su productividad no hay que verla aisladamente, pues es evidente que en esas triangulaciones, a menudo informales, se da un mutuo enriquecimiento a través de los servicios que se prestan mutuamente.

 

Productividad en las escuelas de comunicación social

Hasta el presente no se han realizado estudios comparativos de evaluación de la productividad investigativa de las escuelas de comunicación social, que incluyen las tesis o trabajos especiales de grado y los trabajos de ascenso (12).

Para realizar la siguiente aproximación hemos podido levantar dos tipos de documentos: unos que consisten en inventarios publicados con motivo de alguna fecha conmemorativa de las escuelas (13) y otros que responden a los informes anuales sobre los resultados académicos de defensa de los TEG (14). Existen también algunos documentos y listados referidos a los trabajos de ascenso de los profesores anteriores, pero cuya evaluación requeriría hacerse por separado con otros criterios diversos.

En la Biblioteca Gustavo Leal de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central hay 806 tesis, trabajos de ascenso y otros documentos grises producidos entre 1946 y 1986. De ellos 568 pertenecen a los alumnos de pregrado y 238 a profesores. Sin embargo, la forma azarosa con que han sigo recogidos y procesados los documentos en esos 40 años no nos permite valorar con justeza la productividad de ese período.

Por eso tomamos la lista que corresponde al período 1985-1991 para poder establecer alguna comparación con sus homólogas. En este lapso se defendieron 337 TEG, de las cuales 151 (44,80%) de audiovisual, 70 (20,77%) de periodismo impreso y 116 (34,42%) de relaciones públicas y publicidad. Las fluctuaciones entre menciones simplemente obedecen a cambios en la demanda de las especialidades, y la preeminencia por la problemática audiovisual es evidente. En ese período egresaron de la escuela 614 alumnos, de modo que la tasa de relación TEG por alumno es de 0,54.

No disponemos de datos precisos sobre los trabajos de ascenso, si bien es presumible que, dada la larga historia de la Escuela de la UCV, en ella se concentra la mayor parte de la producción, sobre todo hasta la década del 80. En este acervo habría que incluir, dado su interés histórico, la producción del Instituto Venezolano de Investigación de Prensa, que fue creado en 1958 para el "estudio de los diversos aspectos históricos, técnicos, políticos y sociales, que, en el país, han influido en el desarrollo de las artes gráficas en general y del periodismo en particular" (Díaz Rangel, 1987: 86).

La poca información accesible sobre la Escuela de Comunicación de la Universidad del Zulia no nos permite comparar la productividad con la UCV, ya que el catálogo mencionado de los 35 años, solamente registra los TEG recogidos en la Biblioteca Sergio Facchi. Dadas las características de la escuela estimamos que la productividad será semejante a la de la UCV.

Según ese inventario, 560 pertenecen a estudiantes de pregrado y 17 a los docentes e investigadores. De los TEG, 240 (42,8%%) son de relaciones públicas/publicidad, 150 (26,78%) de audiovisual y 170 (30,35%) de periodismo impreso. Prevalece la línea de la investigación pragmática vinculada a las comunicaciones institucionales y ello explica parcialmente la apertura de un postgrado en la mención de comunicación organizacional.

En igual período en la Escuela de la Universidad Católica Andrés Bello se produjeron 800 TEG, con una tasa de 0,96 TEG por alumno. También se ha dado un desplazamiento progresivo hacia las áreas de audiovisual y comunicación organizaciones con un incremento constante hacia las creaciones vinculadas al periodismo electrónico y a los multimedia.

Cada vez es mayor la dificultad que tienen los alumnos para conseguir tutores, e incluso en la UCAB, la participación de guías externos a la misma universidad alcanza llega a un 30%, lo cual enriquece a la academia.

Respecto a las características metodológicas hay que destacar que en su mayor parte corresponde a la modalidad de ejercicios prácticos profesionales y que apenas un 20% pueden calificarse como trabajos investigativos.

Es interesante constatar que la Coordinación de Investigación de esta Escuela, creada al inicio del año 91-92, nació de la experiencia adquirida en la Coordinación de Trabajos de Grado desde 1986, y a partir de ahí se fundó el Centro de Investigación de la Comunicación (Bosc-Bierne, 1992: 227). No es casual que una buena orientación de los trabajos de pregrado hacia líneas de investigación definidas se convierta en una de las vetas más prometedoras de la investigación descriptiva, necesaria para levantar la información básica sobre diagnósticos de medios, inventarios de producción y documentación, etc.

 

Tres revistas y tres estrategias

En el ámbito venezolano, estrictamente hablando, solamente contamos con tres publicaciones que difunden sistemáticamente (15) los resultados de las investigaciones sobre comunicación. Éstas son: el "Anuario" del ININCO, la revista trimestral Comunicación-Estudios Venezolanos del Centro Gumilla, y ''Temas de comunicación'', de la Escuela de Comunicación Social de la UCAB.

Atendiendo a los criterios propios de las publicaciones científicas, solamente el Anuario cumple con los requisitos integrales, que se exigen habitualmente como son el arbitraje ciego de los pares en la selección de los artículos, la presentación técnica de los trabajos y incorporación de abstract o resúmenes analíticos. Además incorpora sus aportes a un sistema de difusión nacional a través de la base de datos de revistas de ciencias sociales de Redinse. Su difusión es muy limitada y apenas penetra en la población estudiantil de las escuelas de comunicación.

Hasta el presente han salido ocho números y su carácter anual reduce la posibilidad de seguimiento de los problemas coyunturales. La gama temática está orientada hacia las líneas tradicionales del Instituto, donde priva el enfoque sociopolítico, aunque atendiendo actualmente las transformaciones tecnológicas del contexto mundial (16).

Este órgano difusor posee un gran prestigio, pues en su haber está el mantener la tradición que inauguraron investigadores de la talla de Antonio Pasquali, Oswaldo Capriles, Luis Aníbal Gómez y otros, y prácticamente solo difunde las producciones de sus integrantes.

La revista Comunicación-Estudios Venezolanos es una publicación trimestral del Centro Gumilla -Fundación sin fines de lucro de investigación y acción social. Ha superado ya la barrera del número 100, después de una historia ininterrumpida de 24 años, y junto con Chasqui es la publicación viva más veterana de América Latina.

Cambiando de morfología y estrategia, su objetivo meta es convertirse en un foro de investigación participativa y de discusión nacional. De ahí que mantenga una dualidad en su nivel de contenidos, ya que trata de cubrir los requisitos de nivel científico con los artículos de la sección de estudios, y contiene otras secciones de género variado a efectos de diseminación, que abordan problemas de coyuntura, siguen los hechos comunicativos más notorios, incluyendo los documentos significativos, con un lenguaje accesible a estudiantes y profesionales de la comunicación.

Recoge no solamente artículos de sus investigadores, sino también de colaboradores nacionales e internacionales. Sus índices anuales se acumulan en la base de datos Recom, mantenida conjuntamente con el Centro de Investigación de la Comunicación de la UCAB. Sus repertorios bibliográficos también están siendo incorporados a la red de revistas de ciencias sociales Redinse.

Gran parte de los datos están también incluidos en el segundo CD-ROM de Comnet-AL, y próximamente sus referencias podrán ser consultadas en línea a través de Internet (http://www.gumilla.org).

La revista ''Temas de comunicación'' se creó en el año 1990-1991, siendo director de la Escuela de Comunicación Social Emilio Píriz Pérez, con el objeto de dar difusión a la producción investigativa de los docentes y alumnos. En ella se incorporan semestralmente los aportes de los profesionales de las diversas disciplinas, los trabajos de ascenso de los profesores, y las listas de trabajos especiales de grado.

Actualmente, después de haber publicado ocho números con cierta regularidad, se encuentra en fase de reestructuración. Su objetivo meta es dar a conocer el conjunto de producciones y realizaciones, que provienen del espacio académico, donde convergen la Escuela de Comunicación Social, el C.I.C. y el Postgrado en Comunicación.

Sus artículos son procesados también en la base de datos de Recom y próximamente estarán disponibles en Internet, a través de la página web del Centro de Investigación de la Comunicación (http://www.ucab.edu.ve_)/http://www.ucab.edu.ve).

Las tres revistas mencionadas forman parte de la Red Iberoamericana de Revistas, y sus integrantes están afiliados al conjunto nacional de asociaciones de investigación organizadas, AVIC y CONVEIC.

 

Cambios en la difusión y tentativa de evaluación

Como hemos podido ver en las estrategias de las revistas mencionadas, comienzan a removerse las bases tradicionales de difusión e interacción de los investigadores, así como su relación con otros espacios académicos. El aislamiento de las torres de marfil de los centros investigativos y de los laboratorios misteriosos está transformándose y las unidades de investigación se ven obligadas a legitimar su actividad ante las comunidades que los sostienen.

Los espacios de presencia en los índices y en las bases de datos o de representación en eventos reales o virtuales, exigen una redefinición, pues si antes estábamos subrepresentados en los repertorios internacionales impresos (17), ahora podemos quedar fuera de los espacios más dinámicos si no corremos la carrera de las superautopistas.

Según el matemático José Rafael León (18), participante de Acta Científica Venezolana, la revista de más larga tradición, hoy es bizarra la discusión entre la calidad de los "papers" que son publicados en las revistas categorizadas en la Science Citation and Index y las que se difunden en una publicación Acta Científica Venezolana, porque la digitalización y el servicio en línea permiten internacionalizar la difusión (Núñez, 1998).

Si consideramos que de 4.623 revistas incluidas en el SCI solamente el 0,1% corresponde a Latinoamérica, y que entre ellas apenas hay revistas de ciencias sociales, la tarea de lograr hacerse presente en el medio científico es abrumadora, y obvia decir que es urgente lograr una mayor integración de campo, sobre todo, a partir de las posibilidades abiertas por las hemerotecas electrónicas.

A modo de exploración (19) hemos realizado un sondeo por las autopistas de información a través del buscador Altavista y hemos obtenido los siguientes resultados. De los investigadores venezolanos el más representado es Marcelino Bisbal con 9 hits, seguido de Jesús María Aguirre con 5; Iván Abreu con 4; Migdalia Pineda, Leoncio Barrios, Emperatriz Arreaza, con 3; Xiomira Villasmil y Caroline Bosc-Bierne, con 2. Estas puntuaciones son más bajas que las obtenidas por investigadores latinoamericanos como García Canclini, 19; Alejandro Piscitelli y Luis Ramiro Beltrán, 10; Martín Barbero, 7; Guillermo Orozco, 6.

Lo novedoso es que las generaciones emergentes están entrando por estas autopistas a través de las publicaciones, los periódicos y los eventos internacionales, situados en estos espacios académicos virtuales, mientras los veteranos están prácticamente ausentes. No deja de ser alarmante que seis investigadores consagrados (A. Pasquali, E. Santoro, O. Capriles, M. Colomina, E. Safar, G. Cuenca, solamente sumen un punto), pues en esta prueba no vale argumentar la razón de la censura ideológica.

Esta nota de alarma con la que termino no es sino para estimular los esfuerzos compartidos en torno a la Red Iberoamericana de Revistas de Comunicación y Cultura, la continuidad del Proyecto Comnet-AL, pero ya enlínea, y, en fin, para estimular una mayor interacción entre los investigadores de la región, pues a fin de cuentas, si no logramos la interlocución (20) con las comunidades científicas y la transferencia de conocimientos a las nuevas generaciones, ¿para qué estamos evaluando la producción investigativa?

        

BIBLIOGRAFÍA

- Aguirre, Jesús María (1990) "Red Iberoamericana de revistas", En: Boletín ALAIC, n. 2, marzo, pp. 69-75.

_________(1991) "Investigación comunicacional en Venezuela. Retos y propuestas", n. 76, Centro Gumilla, pp. 52-67.

__________ (1995) De la práctica periodística a la investigación comunicacional. Hitos del pensamiento venezolano sobre comunicación y cultura de masas. Universidad Católica Andrés Bello/Fundación Polar, Caracas.

__________ (1998) La estructuración de la identidad profesional del comunicador social en Venezuela, Ayakua, Universidad Católica Andrés Bello, Caracas.

 

- Aguirre, Jesús M. y Bisbal, Marcelino (1981) La ideología como mensaje y masaje, Monte Avila Editores, Caracas.

 

- Barrios, Leoncio (1978) La formación de investigadores de la comunicación social, Trabajo mimeografiado, UCV. Caracas.

__________"Auge y caída de la investigación de la comunicación en Venezuela", en Revista Comunicación, n. 51-52, Centro Gumilla, pp. 24-32.

- Barrios, Maritza (1992) Integración de la investigación y la docencia en la educación universitaria. Ciclo de conferencias, Universidad Católica Andrés Bello, Caracas.

- Bosc-Bierne de Oteyza, Caroline (1992) "La coordinación de comunicación", en Temas de comunicación, nº.1, Escuela de Comunicación Social de la UCAB, Caracas.

- Brunner, José Joaquín (1990) Evaluación de la investigación en el contexto latinoamericano e internacional, FLACSO, Chile.

- Capriles, Oswaldo (1982) "La nouvelle recherche latinoaméricaine en communication", en Communication/Information, Vol 5, n.1, pp. 97-143.

 

- Comunicación (1990) "Conferencia de la Revista Comunicación en su 15º. aniversario", nº. 70, Centro Gumilla, pp. 100-116.

- De Moya Anegón, Félix y García Concepción (1997) Técnicas cuantitativas aplicadas a la biblioteconomía y documentación, Editorial Síntesis, Madrid.

- Fernández, Antonio (1997) Evaluación de la investigación educativa española: una revisión integrativa de realizaciones en 25 años, Revista Española de Pedagogía, año KV, n. 207, mayo-agosto, pp. 279-301.

__________ (1995) Estado de las Ciencias Sociales en España, Política Científica, 44, pp. 61-63.

- GLOBE (1998) "Investigación universitaria", en Gran Enciclopedia de Venezuela, Globe, Caracas.

- Herrera, Adolfo (1988) "La investigación de la comunicación en Venezuela", En: 40 años de comunicación social en Venezuela", Díaz Rangel, Eleazar (Coord.), Escuela de Comunicación Social, UCV, Caracas.

- Roche, Marcel (1996) Memorias y olvido, Fundación Polar, Caracas.

- Villalobos, M., Wills, E., González, C., Adams, M., y Bermúdez, B. (1996) "Proyecto autoevaluación para el mejoramiento de la investigación: informe de avance", Agenda Académica, Vol 3, nº.2. UCV. Caracas.

 

ANEXO I. Tabla Nº. 1

Objetivos generales y específicos del Proyecto AMI-UCV

 

  1. Caracterizar cuál ha sido el marco conceptual y axiológico que ha orientado el desarrollo de la investigación del instituto a evaluar, en los últimos 10 años.

 

  1. Determinar la concepción y orientación que ha tenido la investigación desarrollada por la unidad.
  2. Describir cuáles han sido los factores, condiciones o circunstancias que han originado cambios o limitado los mismos.
  3. Precisar las tendencias y orientaciones que dentro del área de la unidad se han confrontado con la propia comunidad científica.

 

  1. Establecer cuál ha sido la productividad y calidad de la investigación desarrollada por la unidad durante la última década.

 

2.2.1. Configurar una taxonomía de la investigación desarrollada y en desarrollo.

2.2.2. Caracterizar la infraestructura (planta física, equipos, etc.) de la unidad

  1. Describir la organización y funcionamiento del instituto en términos de proyectos y participación de profesores y estudiantes.

2.2.4. Determinar las características de los recursos humanos de la unidad.

2.2.5. Valorar la productividad de la investigación.

  1. Estimar la calidad de la investigación.

 

  1. Determinar cuál ha sido la pertinencia social de la investigación adelantada por la unidad durante los últimos 10 años.

 

2.3.1. Describir cuáles han sido las necesidades y demandas sociales planteadas al instituto.

  1. Establecer si la investigación adelantada ha respondido a las exigencias que el estado, el sector industrial y la sociedad civil le han planteado a la unidad.
  1. Establecer si la investigación ha respondido a las exigencias del desarrollo científico en el área, tanto en el ámbito nacional, subregional, hemisférico o mundial.

 

  1. Probar y validar procedimientos para la autorregulación de la investigación, la superación de problemas y el afianzamiento de logros y éxitos.

 

  1. Promover y estimular la búsqueda de mecanismos para caracterizar los logros o fortalezas, y establecer las vías institucionales para su reconocimiento, afianzamiento y generalización.
  1. Estructurar y desarrollar mecanismos para estimar oportunamente los logros o fortalezas, y establecer las vías institucionales para su reconocimiento, afianzamiento y generalización.
  1. Concebir y poner en marcha políticas institucionales que motiven y orienten la participación comprometida de la comunidad universitaria en procesos autoevaluativos.

 

Notas

  1. ININCO (1996) Avances y tropiezos del Proyecto Autoevaluación para el Mejoramiento de la Investigación, 23 de julio, Caracas.
  2. Bosc-Bierne de Oteyza, Caroline (1994) "El Centro de Investigación de la Comunicación CIC-UCAB, Revista de Temas de Comunicación, Nº. 5, Escuela de Comunicación Social, Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, pp. 131-142.
  3. A lo largo del año 1998 se ha mantenido una discusión pública en las páginas de opinión de los diarios sobre las ventajas e inconvenientes de esta nueva configuración de las relaciones universidad-empresas.
  4. Los aportes otorgados al financiamiento de solicitudes aprobadas actualmente han sido los siguientes: $ 10.000 a los proyectos individuales, $17.021 a los proyectos grupales; las ayudas institucionales andan por $17.872 y $59.574. Los profesores adscritos al SPI obtienen trimestralmente ayudas complementarias correspondientes a 3, 6, 9 y 12 salarios mínimos.
  5. Los intentos en esta dirección han estado vinculados a esfuerzos individuales de investigadores, asociados a la AVIC, quienes han intentado en determinadas coyunturas establecer una panorámica de las tendencias prevalecientes. Son conocidos los trabajos de Leoncio Barrios (1978), Aguirre y Bisbal (1981), Capriles (1982), Herrera (1988), Aguirre (1995).
  6. Salvador Blanco, Laurentino (1997) "Evaluación institucional universitaria en Europa y América latina, Revista Española de Pedagogía, año LV, n. 208, sept.-dic., pp. 429-444.
  7. Hay que tener en cuenta que esta producción corresponde a una muestra de 42 años, ya que la Escuela fue fundada en 1946; el ININCO fue fundado en 1974.
  8. Los proyectos concluidos fueron presentados durante 1994 en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello: Barrios, D. y Boza, N. (1994). Tendencias de la investigación sobre mass media y prensa en Venezuela; Cova, J. y Rojas, I. (1994) Tendencias de la investigación sobre medios audiovisuales; Resplandor, L. S. (1994) Tendencias de la investigación sobre historia, legislación y escuelas de comunicación social en Venezuela.
  9. La crisis de la AVIC estuvo asociada a varios factores, como el de la poca consistencia de los escasos grupos de investigadores, la reducción de las unidades investigativas de la administración pública, la fuga de docentes e investigadores hacia el sector privado, etc.
  10. La mayor parte de la producción de comunicación en la Universidad del Zulia se concentra en cuatro figuras femeninas: Marta Colomina, Xiomira Villasmil, Migdalia Pineda y Emperatriz Arreaza.
  11. El ININCO es el mayor instituto de investigación de comunicación, existente en Venezuela. Fundado en 1974, sobre la base del Instituto de Investigaciones de Prensa -creado en 1958-, cuenta en la actualidad con 8 docentes-investigadores, 3 auxiliares de investigación, 1 preparador, y como personal administrativo y de servicio, 3 miembros (ININCO, 1996).
  12. Preferimos el uso de trabajos especiales de grado para el caso de las tesis de pregrado, pues en su mayor parte se trata de prácticas profesionales, y no estrictamente de investigaciones.
  13. Díaz Rangel, E. (Coord.) 40 años de Comunicación Social en Venezuela -1946/1986. Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Comunicación Social, Universidad Central de Venezuela; LUZ (1994) Centro Audiovisual-Biblioteca "Sergio Facchi". Catálogo de Tesis de Grado. Facultad de Humanidades y Educación. 35 años. Edición Aniversaria 1959/1994. Universidad del Zulia, Maracaibo.
  14. Escuela de Comunicación Social de la UCV (1991) Listado correspondiente a los trabajos de licenciatura presentados pro los estudiantes de las menciones: audiovisual, impreso y publicidad/relaciones públicas de la Universidad Central de Venezuela, desde 1985-1991, Caracas; Coordinación de Trabajos de Grado (1997) Informes anuales de los Trabajos Especiales de Grado, Escuela de Comunicación Social de la UCAB.
  15. Decimos sistemáticamente, pues algunas revistas no cumplen con una periodicidad, y por tanto, no permiten seguir con regularidad el estado del arte. Su interés radica en el valor de algunos estudios particulares.
  16. La siguiente muestra de trabajos elaborados por su actual director Elizabeth Safar y publicados, sobre todo, en el Anuario es indicativa de este enfoque, instaurado en la época de A. Pasquali: "Nuevas tecnologías de información y espacio audiovisual" (Nº.1, 1988), "Nuevas tecnologías de comunicación en América Latina. La democracia posible y el poder transnacional (1990). En VV.AA. Democracia y violencia política, Fondo Editorial de Humanidades, UCV; "El nuevo escenario de las comunicaciones" (Nº. 3, 1990); "La convergencia tecnológica y sus perspectivas en la región (Nº. 5, 1993): "Crisis estructural, globalización y comunicaciones", (Nº. 8, 1997).
  17. Las publicaciones científicas latinoamericanas están subrepresentadas en los índices, y apenas comienzan a ser incluidas en los repertorios internacionales. Véanse el artículo de Morales, Alfredo (1998) "Las publicaciones científicas latinoamericanas", en el diario El Nacional, 11-05-98, A-5, Caracas.
  18. Entrevista con la periodista Marielba Núñez, diario El Nacional, 27-07-1998, C-3.
  19. La prueba consistió en la obtención de los 20 primeros hits de los investigadores venezolanos de más alta productividad histórica estas dos últimas décadas (19980-1998). La puntuación se ha establecido sobre los 20 puntos primeros, según la frecuencia de hits. Para asegurarnos de la validez del procedimiento con ese buscador a efectos de exploración en el campo de las ciencias sociales, usamos como piloto la búsqueda de nombres consagrados como Bourdieu, Giddens…, quienes obtuvieron la máxima puntuación de hits. Lo cual era indicio de que el buscador no solamente detecta informaciones de divulgación o de segunda categoría.
  20. Nos parece iluminador el artículo de Daniel Prieto sobre "Comunicar la investigación", Revista de Comunicación, En Contacto. Universidad Católica de Santa Fe, Argentina.

 

Trabajo presentado en el IV Congreso de la

Asociación Latinoamericana de Investigadores

de la Comunicación, en el panel 1, celebrado en

Recife (Brasil), el 12 de septiembre de 1998

 

FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE LATINA EN BIBLIOGRAFÍAS:

Nombre del autor, 1998; título del texto, en Revista Latina de Comunicación Social, número 11, de noviembre de 1998, La Laguna (Tenerife), en la siguiente dirección electrónica (URL):

http://www.lazarillo.com/latina/a/15aguirre1.htm