Usuario :
 Clave : 
    
 
 
GITTCUS / Número 1
 Narratividad y transdiscursividad. A propósito de La escritura del Dios de J.L. Borges
Manuel Angel Vázquez Medel 
 En varias intervenciones y publicaciones en los últimos años hemos tenido ocasión de esbozar los fundamentos de una semiótica transdiscursiva capaz de sostener la tensión entre identidad y diferencia, entre singularidad y pluralidad, entre estabilidad significativa y apropiación del sentido. Una semiótica que soslaye, precisamente, el conflicto entre las estructuras y sistemas de significación (códigos, "lenguas"), por un lado, y las pulsiones personales que construyen el ámbito de la vida y del deseo a través del "habla", de la "parole", por otro. El primer paso para ello es, desde luego, restituir a su propio lugar los procesos simbólicos -en sentido peirceano-: este no es otro que la íntegra unidad de la conciencia de los sujetos, su módulo experiencial, su caudal de conocimientos e ignorancias y su red de intereses. El ámbito de la interacción pragmática. Todo lo que queda fuera de ese lugar es, en terminología ahora morrisiana, vehículo sígnico, señal, para otros semiólogos, estímulo, pura materialidad que se transforma en energía cognitiva y representativa en virtud de la acción simbólica del sujeto. En tales procesos, el discurrir humano es, literalmente, un llevar unas cosas hacia otras, haciendo pertinentes ciertos nexos que (suponemos) deben existir en lo real y obviando otros; insertando en una estructura valorativa cada nuevo componente de nuestro pensamiento o de nuestra experiencia, en relación con todos los demás, que van quedando progresivamente desplazados o resituados como consecuencia de esta constante retroalimentación, cuya sustancia nutriente son los discursos. Umberto Eco recordaba recientemente, al oponer dinámicamente signo y texto: "es cierto que la llamada cadena significante produce textos que arrastran el recuerdo de la intertextualidad que los sustenta. Textos que generan, o que pueden generar, diferentes lecturas o interpretaciones, teóricamente infinitas. Se afirma, entonces (pensemos, sin olvidar las distintas inflexiones, en la línea que enlaza al último Barthes con el último Derrida, con Kristeva), que la significación pasa sólo a través de los textos, porque los textos serían el lugar donde el sentido se produce y produce (práctica significante)"(Eco, 1984: 37).
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337